Gora

Cueto Rosales (1.557 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2017/11/01
Aldatze data
2017/11/02
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Sencilla ascensión a esta destacada montaña leonesa situada en el centro de la comarca de Omaña, a medio camino entre la Cordillera Cantábrica y la meseta, lo cual le otorga la virtud de ser un excelente mirador hacia todo el sector de las montañas de Luna, la Sierra de Gistredo y las altitudes que rodean el singular Valle Gordo.
A pesar de la degradación que soportan las laderas del Cueto Rosales, aún se conservan importantes robledales que caen hacia lo más profundo del Valle del Río Negro.

Dada la brevedad del recorrido, se puede sugerir realizar una sencilla aunque agradable ruta circular, rodeando por el sur el cerro para culminarlo por su ladera occidental, descendiendo después al punto de partida por la ladera oriental.

Desde Rosales

En Rosales los relojes parecen dormitar, mecidos quizás con el suave vaivén de las hojas de los vistosos nogales que salpican sus esquinas . En esta remota, elevada (1300 m) y poco habitada población omañesa, entre cuyas destartaladas y pintorescas viviendas de piedra mora el silencio, damos inicio al sencillo paseo hasta el Cueto. Antes o después de la breve caminata, podemos conocer la rústica y sencilla iglesia a cuya espadaña se accede mediante una bonita escalera y una tarima de madera que parece susurrar que no llegará al siguiente invierno.
Junto a la última casa de la población parte un camino que surca la ladera meridional de la visible elevación a la que nos dirigimos, rodeándola y dejándola a la derecha hasta llegar a darle incluso la espalda. El carril se torna vereda, transcurriendo entre un asalvajado terreno poblado por escobas y piornos, que han sustituido al robledal que, a buen seguro, era dueño y señor de estos lares hasta hace no demasiado tiempo, en que los fuegos vinieron a arrasarlo todo.
Una vez alcanzado el amplio Collado de las Besadas, donde nos topamos con un abrevadero seco, una vieja construcción de piedra y un depósito circular para almacenar agua contra incendios, no resta sino tomar el cordal hacia la derecha por un camino flanqueado por un limpio y bonito rebollar que nos deposita en lo más alto del Cueto Rosales. Junto a algunas antenas y una moderna torreta cilíndrica de vigilancia forestal encontramos unos miradores metálicos a modo de escultura. Sobre las rocas de cuarzo, un vértice geodésico incrustado, bajo el cual se coloca un belén esporádicamente. Una sencilla cruz de madera se asoma hacia la soledad de la aldea de Rosales, rodeada de un gran robledal bajo la cuerda del Pico de la Gallina, invadida por un parque eólico, muy cerca de la elevada y no menos solitaria aldea de Andarraso, el segundo pueblo más alto de León después de La Cueta, que queda escondido a la vista por muy poco.
Completamos la ruta circular dejándonos caer por la estrecha carretera asfaltada que da acceso a la humanizada cumbre, caminando por ella unos quince minutos para abandonarla por un camino ancho (el desvío puede pasar desapercibido si no vamos atentos) que desciende plácidamente hasta los cuidados prados que rodean Rosales, donde pasta el escaso ganado que perdura en esta localidad. Un vistoso castaño precede a la entrada a la aldea, a la que llegamos tras caminar durante menos de dos horas desde la partida, sin contar las paradas.

Si nos ha sabido a poco, merece la pena acercarse hasta la localidad de Inicio, transitando desde Rosales en vehículo por algunos pueblos con el apellido “de la Lomba”, situados sobre una loma entre dos valles, muy poco poblados e inmersos en el rico y extenso robledal. Una vez en Inicio, es más que recomendable sumergirse en el bosque y ascender por un bello camino hasta las alturas de la aldea de Andarraso.

El Cueto de Rosales puede resultar un excelente y suave paseo para realizar con raquetas de nieve, teniendo así la excusa perfecta para zamparnos después un buen cocido con todos sus pecados.

Accesos: Rosales (50 min). 

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