Gora

San Cristóbal (1.189 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2017/11/26
Aldatze data
2017/11/26
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En la zona de transición entre el Espacio Natural Protegido "Sabinares del Arlanza - La Yecla" y el Parque Natural del Cañón del Río Lobos, en la raya entre las tierras pinariegas sorianas y los confines sudorientales de Burgos, se alzan algunas serrezuelas de perfiles discretos, desconocidas para la mayoría de los aficionados a la montaña; estas sierras suponen también el límite por el S de la Comarca de la Demanda, dominio de pinares y sabinares, y su entronque con las llanas tierras de pan y vino de la Ribera del Duero. La zona, de avifauna extraordinariamente variada, está incluida en la ZEPA "Sabinares del Arlanza".

Entre las localidades burgalesas de Arauzo de Miel y Huerta de Rey, ambas de nombre sonoro y descriptivo, se estira la loma caliza de San Cristóbal (1189 m), prolongación oriental de las Peñas de Cervera, revestida de un magnífico sabinar adehesado donde pacen aún algunos rebaños de ovejas. En su aplanada cima se levanta una ermita de factura moderna sin ningún interés artístico, con un inhóspito refugio anexo, dedicada al popular patrono de transportistas y viajeros en general. La cumbre soporta también una elevada torre de vigilancia forestal y un vértice geodésico; dos buzones de chapa dan cobijo a sendos iconos de carácter religioso.

Los grutescos de la portada plateresca de Santa Eulalia de Arauzo

Las manifestaciones religiosas parecen impregnar gran parte de las actividades de Arauzo de Miel (antiguo Arabuzo de Gemielle, según documento de donación de María Fortúniz al Monasterio de San Pedro de Arlanza en 1062). Uno de los acontecimientos más conocidos de la localidad es su pasión viviente, una escenificación del viacrucis que realizan los vecinos cada viernes santo desde hace más de 25 años. Además de contar con varios palacios blasonados, Arauzo es rico en edificios religiosos: ermitas de Pinarejos (en origen, Pumarejos, "lugar de manzanos"), la Soledad, la ya mencionada de San Cristóbal y la parroquial de Santa Eulalia de Mérida.

Santa Eulalia, construida sobre un promontorio donde anteriormente existió una iglesia románica y posiblemente un castillo, es un templo gótico-renacentista (s.XV-XVI) de tres naves, con bóvedas de crucería de terceletes, varios retablos barrocos y churriguerescos y un hermoso órgano rococó fabricado en 1854 por el organero de origen alemán, aunque afincado en Burgos, Thomas Hesse, que firma también en esa ciudad los órganos del Monasterio de las Huelgas, de la Capilla del Hospital del Rey o uno de la Catedral. Desde el punto de vista artístico, en Santa Eulalia destaca su singular portada plateresca, totalmente labrada con decoración grutesca.

El grutesco es un estilo de ornamentación algo recargada que recurre a personajes mitológicos, seres imaginarios y monstruosos, alegorías y objetos variados aparentemente desprovistos de significado religioso. En la portada de Santa Eulalia llaman poderosamente la atención, entre frisos con angelotes, grandes jarrones y decoración vegetal o geométrica, las figuras de seres marinos (peces, una gran sirena con la cola en la mano...) y los dos monumentales leones que rematan el frontispicio; tampoco pasa desapercibido el enorme portón de ásperas tablas de sabina con remaches forjados.

Desde el punto de vista histórico, los tres Arauzos (de Miel, de Torre y de Salce) están en la órbita de enclaves tan importantes como la ciudad romana de Clunia, Santo Domingo de Silos y la monumental Caleruega, cuna de Santo Domingo de Guzmán, lugares que merecen una detenida visita.

Desde Arauzo de Miel

La ruta desde Arauzo hasta la cima de San Cristóbal (1189 m) es un agradable paseo de escaso desnivel entre un disperso sabinar donde sobrevive alguna tenada y restos de otras. Desde la plazoleta situada bajo la parroquial, junto a la ermita de la Soledad y el cementerio (1014 m), tomamos la calleja (N) que nos acerca a una cercana curva de la carretera, en cuyo recodo aparece un escenario con columnas donde se suele escenificar la pasión viviente. Sobre el asfalto, junto a un ancho camino que se introduce en una vaguada (NE), existe un panel del sendero PRC-BU 75 "Sendero de Pinarejos", cuyas marcas blancas y amarillas nos van a guiar sin posibilidad de pérdida hasta la cima.

La senda ascendente cruza una mancha arbolada, deja a un lado una gran cabaña de uso ganadero en buen estado y gana directamente por terreno herboso salpicado de rocas el lomo de la montaña. Unas roderas recorren la tendida lomada y alcanzan sin esfuerzo la cima de San Cristóbal (1189 m), donde aflora la caliza entre pies aislados de escuálidas sabinas. Los buitres, sin un aleteo, sobrevuelan a baja altura la ladera de solana.

Con tiempo por delante, merece la pena continuar el trazado del sendero señalizado, que abandona la cima hacia el E, desciende luego al N hasta la ermita de Pinarejos, enclave de tradición cidiana, pasa por la pedanía arauceña de Doña Santos y completa el largo recorrido circular (19,3 km y 5 horas de marcha) atravesando el desfiladero de los Hocinos, antes de regresar a Arauzo de Miel.

Acceso: Arauzo de Miel (30 min)

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