Gora

Cuerno de Escoz (895 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2017/12/20
Aldatze data
2017/12/20
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La Sierra de Arcos marca el límite septentrional del sector turolense del Sistema Ibérico, antes de que este poderoso conjunto orográfico se diluya en las vastas llanuras de la Depresión del Ebro. Con una orientación de altitud decreciente NW-SE y más de 40 km de longitud, la Sierra de Arcos se suele dividir en tres sectores. En el sector occidental, desplegado a partir de la margen izquierda del río Martín, se localizan las cotas más elevadas de la alineación: Cucutas (989 m), vértice compartido con la localidad zaragozana de Lécera (Campo de Belchite), y Cuerno de Escoz (895 m); cercanos, al otro lado del cauce del río Martín, se levantan los relieves de El Cantil (654 m) y la Atalaya (711 m).

El Cuerno de Escoz es en realidad un pequeño macizo de morfología poco convencional, con algunos llamativos cabezos y afiladas crestas rocosas que enmarcan profundos y resecos barrancos; el de las Estacas, que cercena la plataforma cimera por el N e individualiza a Escoz del resto de la sierra, es el más notable.

La sierra da nombre a la Comarca de Andorra-Sierra de Arcos, la más pequeña de Teruel (675 km2), aunque la segunda con mayor densidad demográfica de un territorio caracterizado por sus dramáticos índices de despoblación; en torno a la Comarca de Andorra-Sierra de Arcos, con capital administrativa en la villa de Andorra (tristemente conocida por el perpetuo penacho de humo de su central térmica, con cierre previsto en 2020, considerada como una de las más contaminantes de Europa), se despliegan las de Bajo Aragón (Alcañiz), Bajo Martín (Albalate del Arzobispo/Híjar), Campo de Belchite (Belchite), Cuencas Mineras (Montalbán/Utrillas) y Maestrazgo (Cantavieja).

Parque Cultural del Río Martín

El río Martín es el auténtico eje vertebrador de las comarcas de Cuencas Mineras, Andorra-Sierra de Arcos y Bajo Martín. Las aguas de este río, reguladas por el histórico embalse de Cueva Foradada (en servicio desde 1926), son un pequeño milagro en estas tierras secularmente sedientas, que ha permitido el asentamiento de población en la región desde época prehistórica, a pesar de la extrema continentalidad del clima. La proliferación de abrigos decorados con pinturas rupestres del arte levantino y esquemático (declaradas genéricamente por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad); los importantes poblados fortificados iberos levantados en los cabezos que custodian el cauce del río; los notables testimonios arquitectónicos y artísticos, de variados estilos y épocas, que se conservan en las localidades del entorno; y el importante legado etnográfico que atesoran sus pueblos, propiciaron la creación en 2001 del Parque Cultural del Río Martín.

Además de los propios elementos históricos y culturales, el Parque del Río Martín reúne un inmenso patrimonio natural y paisajístico, que se manifiesta en su flora y fauna (LIC "Parque Cultural del Río Martín" y ZEPA "Desfiladeros del Martín"), en sus yacimientos paleontológicos (icnitas de reptiles y de dinosaurios y gran variedad de fósiles) y, sobre todo, en la diversidad de sus manifestaciones geológicas, algunas de ellas, como la Sima de San Pedro de Oliete, conocidas a nivel internacional por su singularidad.

El Parque cuenta con una importante infraestructura de centros de interpretación monográficos, distribuidos por temas entre las localidades más importantes del espacio protegido: Arte Rupestre "Antonio Beltrán" (Ariño), Cultura Ibérica (Oliete), Paleontología "Francisco Andreu" (Alacón), Geología y Espeleología (Montalbán), Flora (Torre de las Arcas), Fauna (Alcaine), Cultura Popular (Albalate del Arzobispo). La tupida red de senderos señalizados que articula el parque posibilita recorrerlo sin prisas para conocer de primera mano muchos de los elementos que lo caracterizan.

La Sima de San Pedro de los Griegos (Oliete)

Uno de los fenómenos más espectaculares de la comarca es la Sima de San Pedro, situada en la ladera SE de Escoz, que merece por sí sola una visita a la zona y que hemos elegido como punto de inicio y final de la ruta propuesta al Cuerno de Escoz (895 m). Según el panel ubicado junto a la descomunal boca del pozo, esta tiene unos diámetros de 70 y 85 metros; 86 metros de profundidad desde la plataforma hasta el lago y 100 metros desde el punto más alto (sobre la pared NW); el lago tiene una profundidad máxima de 22 metros; y el volumen aproximado del inmenso socavón kárstico es de 560.000 m3. Del propio panel extraemos los datos descriptivos, ecológicos e históricos más interesantes:

"La sima de San Pedro es un pozo de forma acampanada, de impresionantes dimensiones, cuyo fondo está ocupado por un lago parcialmente rodeado de una zona terrosa con bloques de diversos tamaños. La sima se encuentra encajada en materiales del Jurásico que son, en su mayoría, calizos, lo cual ha favorecido su desarrollo por efecto de la disolución de esos materiales y el posterior colapso de las cavidades formadas por dicha disolución. El río Martín se encuentra a una cota 32 metros por encima del nivel de la superficie del lago. Por tanto, el lago es alimentado por el río.
Las agrietadas paredes de la sima ofrecen refugio a una nutrida comunidad de especies, unas 25, entre anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Entre las más abundantes están la rana común (Rana perezi), la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), la grajilla (Corvus monedula), el vencejo real (Apus melba), el estornino (Sturnus unicolor), el murciélago rabudo (Tadarida teniotis) y el murciélago común (Pipistrellus pipistrellus). Otras especies son menos abundantes pero destacables por su gran valor ecológico, como el murciélago de bosque (Barbastella barbastellus) y el murciélago de ribera (Myotis daubentonii). La sima ofrece unas condiciones óptimas para favorecer la reproducción de estas especies pues, en una región de clima continental extremo, mantiene unas atenuadas oscilaciones térmicas diarias, garantiza la disponibilidad de agua y la posibilidad de refugio frente a los depredadores.
Una compañía francesa, gerenciada por Mr. Lartigue, ya tenía en 1880 la concesión para la explotación del guano de las aves (palomina) del interior de esta sima. El torno que se conserva instalado junto a la plataforma era donde estaba enrollada la cuerda que se utilizaba para bajar un 'aparato descensor', en el que se cargaban los sacos llenos de guano para su venta como abono. La compañía calculó que del fondo de la sima se podían extraer 620.000 toneladas de palomina. Pero, cuando ya tenía todo preparado, la empresa quebró y desde entonces la explotación quedó en suspenso."

En soledad, o en compañía de visitantes recatados, el lugar resulta impresionante y estremecedor.

Conviene advertir que, en realidad, la sima no está acondicionada para la visita. El acceso para vehículos, desde un cruce señalizado de la carretera A-1401, entre Oliete y Ariño, pasado el km 18, es una pista sin revestir, pedregosa y en muy mal estado, sobre todo en el último tramo, a partir del masico y de la ermita de San Pedro, una vez cruzado el puentecillo sobre el río Martín. El perímetro de la boca del pozo está rodeado por un simple cable de acero sobre unas picas metálicas, precaria protección que marca el límite a partir del cual resulta peligroso acercarse al borde de la cubeta, pero que no ofrece ninguna medida de seguridad aparte de la precaución propia de cada cual. Y la plataforma metálica asomada al vacío, contra lo que se pudiera esperar, no es un mirador destinado a disfrutar sin riesgo de la contemplación del abismo; así lo advierte un cartel que conviene tener en cuenta: "PRECAUCIÓN. ZONA PELIGROSA. Riesgo de desprendimientos por inestabilidad geológica, incluido en la plataforma-mirador. No utilizar la plataforma ni superar la delimitación de sirgas".

Las grietas que se observan en el suelo, entre la antigua polea y la plataforma, resultan tremendamente inquietantes; la sensación de encontrarse en terreno inestable y propenso a desprendimientos aconseja contemplar el espacio a una distancia prudente. Sin embargo, de la media docena de grupos que se acercaron a la sima de San Pedro durante nuestra reciente visita al lugar, todos sin excepción (niños incluidos) se asomaron al vacío desde la plataforma metálica. Si el riesgo del que avisan los carteles es real, y así lo parece, quizás la administración responsable debiera arbitrar medidas urgentes (acondicionamiento del espacio o restricción efectiva), antes de que ocurra algún percance.

Como curiosidad, la denominación de la sima, de la ermita y del poblado ibero cercano es San Pedro de los Griegos. En fecha ya lejana, los frailes que fundaron en el siglo XIII el santuario de NªSª del Olivar, de Estercuel, a la vista de las monumentales ruinas de la fortaleza ibera que domina el enclave desde un cerro próximo, sin duda la más impresionante de Aragón, atribuyeron su construcción a los griegos y le asignaron tan insólito nombre, según afirman J.C.Gordillo Azuara y J.Royo Lasarte en "Comarca de Andorra-Sierra de Arcos" (Gobierno de Aragón. Zaragoza, 2008).

Al Cuerno de Escoz desde la sima de San Pedro

Oliete se encuentra en la carretera A-1401, a unos 100 km de Teruel y de Zaragoza y a 22 km de Andorra, que es su cabecera comarcal y su localidad de referencia. Se puede caminar desde Oliete hasta la Sima de San Pedro siguiendo las señales del GR-262 "Sendero del Río Martín" en dirección a Ariño, en un recorrido de 4,8 km y poco más de 1 hora de duración; es una excelente alternativa al recorrido en coche hasta la sima, aunque puede alargar excesivamente la ruta si la intención es coronar también el Cuerno de Escoz (895 m). En este caso, quizás sea preferible desplazarse en coche hasta la sima de San Pedro (según las indicaciones dadas más arriba), donde hay espacios para aparcar, o al menos hasta la ermita homónima, situada 1,5 km antes, y ascender a pie el tramo más descarnado de la pista.

La ascensión al Cuerno de Escoz (895 m) no reviste ninguna dificultad, pero puede resultar una ruta más exigente de lo previsto sobre el mapa, especialmente por la total ausencia de caminos y por las dudas de orientación que puede plantear a personas poco habituadas a navegar exclusivamente a golpe de mapa y de intuición; sabemos que la cima está ahí arriba, pero no llegaremos a otearla prácticamente hasta los últimos 15 minutos de marcha, una vez alcanzado el pilón geodésico de Escoz (879 m). A partir de la sima de San Pedro (540 m), hay que seguir el único tramo de sendero digno de tal nombre, que trepa por el lateral occidental del socavón, junto al cable que lo delimita, hasta situarse en el punto más elevado sobre la pared NW del abismo; la senda esquiva por la derecha la loma que cierra ese flanco de la sima hasta superarla y alcanzar una amplia llanada con algunos campos de cereal.

La referencia a seguir es la empinada y pedregosa loma que cierra el horizonte al NW, coronada por un característico crestón rocoso muy erosionado de tonos dorados. Después de cruzar los llanos cultivados, hay que remontar la dura pendiente por donde se pueda, corrigiendo continuamente la marcha para elegir los mejores pasos entre los muros de los viejos bancales arruinados y entre las matas de romero que salpican el lastonar y el tomillar, calcinados por la implacable sequía. El paisaje es difícil, duro y áspero, con la belleza desolada de la paramera reseca por falta de lluvias; no todo el mundo sabrá apreciarlo y disfrutarlo.

Una vez alcanzada la loma, la rebasamos, dejando a la izquierda su cota más elevada y a la derecha las caprichosas formas de la cresta rocosa; ya en la ladera de umbría, el paisaje se abre sobre la cabecera del barranco que se hunde a oriente (el mapa del IGN la denomina Hoya del Cachorrero) y sobre una extensa vaguada abancalada, donde se distinguen los muros ruinosos de dos corrales que se resisten a desmoronarse. Avanzaremos por la ladera de umbría en dirección a los corrales, aprovechando los viejos bancales abandonados, que siguen fielmente las curvas de nivel, para no perder altura. Como en el resto del recorrido, no hay senda; apenas alguna huella de paso sin continuidad y sin rumbo fijo, trazada por el deambular errático de algún animal. Los bancales aparecen alfombrados de tomillos y pequeñas aulagas, que dificultan la marcha pero no impiden el paso en ningún momento.

Una vez en la explanada bajo los corrales, merece la pena ascender por el pedregoso sendero que trepa a plena pendiente hacia la redondeada loma que la cierra al N, dejando a la izquierda la estrecha vaguada escalonada en bancales de piedra seca, invadida por la vegetación y poco transitable. Sobre la loma se levanta el vértice geodésico denominado Escoz (879 m), que no es la cota más elevada de la montaña, pero que ya permite intuir, al N, la cima del Cuerno de Escoz (895 m), al final de una amplia explanada cubierta de tomillo grisáceo, salpicada de arbustos de enebro y de sabina negra que le aportan un poco de color; algunos de los pinos carrascos que cubren la umbría del Cuerno consiguen dibujar en la loma un oscuro penacho verde.

Ya en la cresta cimera, donde afloran algunas lajas calizas, descubrimos que la vertiente N forma un escalón casi vertical, cubierto de pinos que crecen en los huecos que deja libre la roca. En el llano, al pie del pinar que pinta de un verde insólito el empinado talud, se extiende hasta perderse de vista el rubio pálido de los trigales hace tiempo cosechados, recorridos por sombrías cárcavas que rara vez llevan agua; dos pequeños cerros testigo, áridos y grisáceos, rompen apenas la uniformidad mesetaria y monocorde del paisaje. Enseguida, contorneando la blanca cornisa, se alcanza el aplanado morro que marca la cota más elevada del Cuerno de Escoz (895 m), sin más señales que un desvencijado y roñoso letrero de coto de caza; la recia brisa deshilacha sin recato una señera aragonesa (o, menos probable, una senyera catalana) anudada a la pequeña sabina negra que medra en la cima.

Para el regreso a la sima de San Pedro, en vez de desandar el camino, se puede intentar la afilada cresta que apunta al SE desde la propia cima, que cierra el flanco occidental del barranco de las Estacas (con el sugerente nombre de Umbría del Palomo, en los mapas del IGN), sin dificultades aparentes si se anticipan los puntos en los que abandonar la cuerda antes de que surjan los problemas. En la distancia se muestra atractiva y tentadora, aunque la corta duración de las últimas tardes otoñales nos aconsejó reservarla para otra ocasión.

Acceso: Sima de San Pedro de Oliete (1h 35min); Oliete, por el GR 262 y San Pedro (2h 50min)

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