Gora

Morella (1.074 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2018/04/01
Aldatze data
2018/04/09
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La montaña más conocida, visitada y fotogénica de la comarca de Els Ports no es otra que la mola por cuyas laderas se desparrama la fascinante ciudad de Morella y en cuya cima se alza su histórico castillo. Gran parte de la belleza y atractivo turístico de la capital administrativa de Els Ports se debe al espectacular emplazamiento de su casco urbano, que abraza como un cinturón el contorno de la muela con su recia muralla, y trepa sin recato hasta su cumbrera por las callejas, paseos, pasadizos y viejas escalinatas del castillo.

En este caso, el soberbio entramado medieval de Morella, declarada Conjunto Histórico-Artístico desde 1963 y propuesta como ciudad candidata a Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y la propia fortaleza que lo corona, han camuflado bajo toneladas de arte y de historia el imponente peñasco que les sirve de pedestal, hasta el punto de invisibilizarlo prácticamente desde una perspectiva montañera. Quizá va siendo hora de reivindicar la espléndida montaña que se esconde bajo el hermoso disfraz de Morella y, sin despojarla de los añadidos que la adornan desde hace siglos, trepar sin prisa hasta su cima.

Morella, montaña antes que villa

El hecho de que un lingüista tan prestigioso como Joan Coromines, en su "Onomasticon Cataloniae" (obra de referencia en el ámbito de la toponimia y de la onomástica catalana en general), proponga que Morella deriva de "molella", diminutivo de "mola", con el significado de "cerro de cima llana", aumenta la importancia relativa de esta montaña, que no solo sería el soporte de la población y del castillo, sino que estaría directamente en el origen de su nombre.

Otro especialista en la materia, el filólogo morellano Ernest Querol Puig, apuntala la teoría de Coromines en un sesudo artículo de título absolutamente explícito: "Morella es un orònim" ("Actes de la I Jornada d'Onomàstica. Sant Mateu 2006". Acadèmia Valenciana de la Llengua. València, 2007). En este trabajo. Querol afirma que "Morella" es un orónimo (un nombre propio de montaña), procedente de la raiz preindoeuropea "mor-", presente en infinidad de topónimos de las diferentes lenguas europeas, haciendo siempre referencia a accidentes orográficos.

Con estos antecedentes, creemos que se puede hablar con toda propiedad de una montaña llamada desde antiguo Morella (1074 m), de la que tomó el nombre la ciudad que creció al amparo de sus terrazas de solana; recordemos que la máxima cota del macizo barcelonés del Garraf también se denomina La Morella (596 m).

Itinerario a la cima de Morella

La ciudad de Morella dispone de tanta información turística en diferentes formatos que prescindiremos en esta reseña de hacer alusión a aspectos históricos y monumentales de esta singular localidad del interior de Castellón. La propuesta montañera, perfectamente compatible con la visita turística, puede comenzar casi en cualquier punto. Ciñéndonos al ámbito senderista, una buena sugerencia puede ser realizar, completa o parcialmente, el SL-CV 89 "Muralles de Morella", sendero circular de 3,7 km y 1h 15min de duración que circunvala la población extramuros, con inicio en la ermita de Santa Lucía (945 m), junto al acueducto del siglo XIII-XIV.

Recorriendo en sentido antihorario la ruta señalizada, poco antes de finalizarla entramos en el cuidado casco medieval por la Puerta de San Miguel y, siguiendo las indicaciones hacia el Castillo, callejeamos hasta la Basílica Arciprestal de Santa María, con sus impresionantes portadas góticas. Calle Hospital arriba, se alcanza el Convent de Sant Francesc, que da acceso (previo pago, salvo los martes por la tarde) al recinto del Castillo y al propio convento. El itinerario a seguir no plantea ninguna dificultad, pues se ha acondicionado un único camino para ascender a lo más alto de la peña, recorriendo las distintas dependencias de la fortaleza, estructurada en tres niveles; el camino traza un amplio zigzag que suaviza notablemente las pendientes.

El castillo, ocupado de manera permanente al menos desde época musulmana hasta su abandono definitivo por el ejército en 1911 (aunque conserva incluso vestigios romanos y se han encontrado útiles datados en el periodo Neolítico, hace 5000 años), presenta, más entreverados que superpuestos y en perfecta simbiosis con la propia peña, restos correspondientes a todos los periodos de su largo periplo militar. Un panel en el paseo de ronda, junto al busto ecuestre del general carlista Cabrera, apodado "El Tigre del Maestrazgo", resume en pocas palabras el devenir histórico del Castell de Morella:

"El castillo de Morella es una montaña privilegiada, paso natural entre Aragón y Valencia, a 1072 m de altitud. Su importancia no pasó desapercibida ni por los romanos ni por los árabes. De hecho aquellos ya construyeron alguna fortificación que desconocemos, pero el aspecto actual, o mejor dicho, los espacios ocupados, vienen de época musulmana. En concreto el Castillo fue construido hacia el 950-960 en época de Abderramán III. Pero el castillo fue cambiando adaptándose a las innovaciones militares, de hecho estuvo en servicio hasta 1911, cuando la necesidad le obligó a adaptarse a los nuevos tiempos. Entre todas las guerras que ha sufrido destacamos la Guerra de Sucesión 1701-13, la Guerra de la Independencia 1808-14 y sobre todo las Guerras Carlistas 1833-40, 1846-49 y 1872-76. Todas ellas han modelado el aspecto actual del Castillo de Morella."

Dejamos atrás el ábside del Convent de Sant Francesc (s.XIII) y deambulamos por este paseo de ronda, incorporado al castillo y fortificado durante las carlistadas, hasta la Porta Ferrissa (s.XIII), donde cambia bruscamente de dirección. Se entra al recinto del castillo propiamente dicho a través de la Porta Principal (s.XV, reformada en el s.XIX), que deja a un lado el aljibe, originario del siglo XIII. Pasamos junto al Palacio del Gobernador (año 1713), construido sobre una cueva habitada desde época prehistórica, y la Torre de la Pardala (s.XIII-XV), sin olvidar algunas de las estancias dedicadas a servicios, menos nobles, pero imprescindibles en el día a día para los moradores de la fortaleza, como la Tahona, los alojamientos de la tropa, la Presó del Catxo, el cuerpo de guardia del Cadró o las curiosas "letrinas al vuelo", por donde se coló en 1838 un pelotón carlista para asaltar el castillo en poder de los liberales.

A la altura del Polvorín, comienza la escalinata labrada en la propia roca, protegida con una balaustrada de piedra, que da acceso, a través de un túnel con restos de fábrica árabe (s.XI) y junto a la Torre Zeloquia (también de origen musulmán), a la Plaza de armas. En el centro de esta explanada herbosa, rodeada de edificios que servían de alojamiento a los oficiales (finales del s.XIX), se abre un aljibe de tradición romana, protegido por una garita muy posterior (s.XIX), que podemos considerar el punto más elevado de Morella (1074 m).

Los arcos abiertos en un lateral de la meseta cimera de la montaña son el mejor mirador sobre la propia villa morellana y sobre el horizonte de molas y sierras que la cercan (Garumba, D'en Camaràs, Morella la Vella, Carrascal, Regatxol, Turmell, Vallivana...), desplegadas en torno al valle del río Bergantes (S) y de los barrancos del Tint (E) y de la Pinella (W).

Acceso: Portal de Sant Miquel (40 min); Ermita de Santa Lucía, por el SL-CV 89 (2 h)

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