Gora

Malla Harria (18 m)

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Javier Urrutia
Sarrera data
2018/08/13
Aldatze data
2018/08/13

Bien visible desde los arenales de Zarautz ( 4 m ), la diminuta isla de Malla Harria o Mollari ( 18 m ), forma parte de una pesada rocosa que desde Talaipunta se proyecta hacia el azul del océano. Una interesante historia acerca de la minería del hierro recluye este lugar a un paso de unos de los principales destinos turísticos de la costa Gipuzkoana.

A principios del s.XX, cuando todavía la villa no proyectaba la imagen turística con la que se le conoce hoy en día, se decidió construir un cargadero de mineral con objeto de facilitar de salida hacia el mar de la carga proveniente de las minas de Andatzarrate (Asteuasu). Para tal fin, en 1906, se izó un cable prendido de un total de 112 soportes, sobre el cual iban suspendidas las vagonetas que cargaban el mineral. Se trataba de un tranvía aéreo, con una capacidad de carga de hasta 1000 toneladas al día, cuyo diseño y ejecución es una obra digna de destacar en el espacio protoindustrial vasco. El final del itinerario de la roca férrea era el islote de Mollarri, a 18 metros sobre el nivel del mar. Allí se construyó una alargada estructura metálica que permitía conducir las cargas al buque que la transportaría a las factorías de Inglaterra. Sin embargo, la bajada de los costes de explotación del hierro terminaron con hacer inviable económicamente el cagadero y detuvo su actividad en 1923. El ayuntamiento de Zarautz recuperó el entorno de Mollarri, desenterrando entre la cerrada vegetación los restos del primitivo edificio y edificando un centro de interpretación. Su situación cercana al camping de Zarautz y el sendero balizado que remonta la punta Talaimendi buscando el descenso a Orio (GR-121) brinda un interesante y paisajístico paseo.

Malla Harria

A los pies de los acantilados de Talaimendi se forma una cala ocupada por un modesta playa. Desde ella penetra hacia el mar el conjunto rocoso de Malla Harria hasta culminar en el islote, unos 300 m más adelante. El roquedo ha sido abrasado por la acción incesante del oleaje que ha dado formas sugerentes a varias puntas y oquedades que constituyen un interesante hábitat intermareal. Precisamente el ciclo de las mareas deja al descubierto todo el conjunto o lo fracciona según el nivel que alcanzan las aguas. Por ello para efectuar el recorrido habrá que tener en cuenta dos cosas, el estado particular de la mar, y el calendario de mareas. Con la marea baja y el mar en calma será el momento propicio para llegar al islote desde tierra. Algunas mareas pueden ser suficientemente vivas como para dejar al descubierto, prácticamente, el macizo completo. En otros casos deberemos cruzar la pequeña abertura de aguas someras que separa la primera roca o Antonharria ( 13 m ) de Malla Harria ( 18 m ).

Desde Zarautz

En Zarautz ( 5 m ) recorremos el paseo marítimo hasta llegar a la marisma de Iñurritza, en buena parte de cuya superficie se instala un campo de Golf. Tras cruzar el río por un puente, remontaremos la ladera de Talaimendi ganado perspectiva sobre la turística playa. Arriba enlazaremos con el camino peatonal acondicionado que viene del Gran Camping Zarautz ( 120 m ), para luego realizar un suave descenso hasta el actual centro de interpretación ( 66 m ). La vía preparada finaliza en un pequeño mirador en la vertical de la playa. Desde este punto se observa una panorámica detallada del roquedo de Malla Harria. El descenso a la orilla del mar es fácil pero se realiza por empinada escalinata de hormigón deformada o derribada por los movimientos del terreno y de las inclemencias, por lo que se deberá poner precaución para no sufrir un mal traspie. La escalera gira a la izquierda y se desmorona ya por encima de los grandes bloques rocosos que preceden al pequeño arenal del que disfrutan algunos bañistas ( 0 m ).

Comienza aquí el periplo de Malla Harria, corto pero muy accidentado. Discurre por terreno abrasado por el oleaje sobre rocas a veces agudas, otras veces más romas, pero en general mojadas en la parte inferior. Para superarlo con eficacia se requiere un buen calzado de montaña y hacer algo d gimnasia entre los bloques mientras los “kalamarros” tratan de zafarse de nuestras pisadas. El desarrollo más sencillo se aleja de la cresta buscando el flanqueo por la derecha. Tras pasar bajo la cima de Antonarri ( 12 m ), se gana algo de altura remontando y destrepando más rocas hasta situarnos frente al pequeño islote ( 0 m ). Si la marea alcanza un punto muy bajo sería posible el paso si mojarnos, al menos demasiado. Por lo demás, para los 40 metros restantes hay que penetrar en el mar. La mejor opción parece discurrir sobre la parte izquierda, ya que por ahí cruza una vena rocosa donde la profundidad máxima es muy limitada. En cualquier caso se precisa que el oleaje sea discreto para evitar cualquier enfrentamiento con las olas que rompen en el lugar. De este modo utilizando las rocas y nadando en ocasione se alcanza el borde de la isla.

Para subir deberemos remontar unas placas inclinadas, pero existen fisuras que facilitan la ascensión hasta el último soporte del tendido aéreo del cargadero. Un poco más abajo, hacia el W, se encuentra el apoyo de la estructura metálica que permitía cargar los buques. El paradero de esta construcción es desconocido, aunque algunos buceadores parecen haber encontrado algún rastro de la misma en el fondo marino.

Para la vuelta podemos alcanzar el punto culminante de Antonarri ( 12 m ), bajo el cual se encuentra otro de los pilares. El destrepe debe realizarse por la izquierda (vertiente E).

Accesos: Zarautz ( 1h 15 min ).

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