Gora

Santa Catalina, Tozal de (1.047 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2018/09/28
Aldatze data
2018/09/28
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Al pie de la grandiosa fachada SW de Peña Montañesa (2295 m) se desarrollan algunas modestas serrezuelas, absolutamente eclipsadas por la imponente presencia de esta magnífica montaña emblemática del Sobrarbe. Las sierras de Araguás, Soto, Arro y Banastón reciben su nombre de las localidades a las que pertenecen, inscritas en el término municipal de Pueyo de Araguás, las dos primeras, y en el de Ainsa-Sobrarbe las otras dos.

El Tozal de Santa Catalina (1047 m) es la cota más elevada de la sierra de Soto, alineación tendida de NW a SE, verde de pinares, que divide las dos vertientes de la sub-comarca de Baixo Peñas, integrada por los once núcleos que componen el municipio del Pueyo de Araguás: Araguás, San Lorién, Oncins, San Victorián, El Plano, La Muera, Los Molinos, Torrelisa, La Pardina, El Soto y el propio Pueyo de Araguás. Situada entre el cauce del Cinca y las faldas de Peña Montañesa, la comarca se articula en torno al antiguo Monasterio de San Victorián (San Beturián), que presume de ser uno de los cenobios más longevos del pais (su fundación parece remontarse al siglo VI), aunque los edificios que se conservan, con algún resto de época románica, corresponden a los siglos XVI-XVIII.

La sierra de Soto, donde se alza el Tozal de Santa Catalina (1047 m), es una dilatada loma cubierta de pinos con su correspondiente servidumbre de pistas forestales; alguna de ellas, como la que recorre la cuerda desde Torrelisa, presentan anchura desmesurada y funciones de cortafuego; existen, no obstante, viejas sendas que comunicaban las aldeas entre ambas vertientes a través de los collados abiertos en el cordal, utilizadas además como rutas ancestrales de peregrinación hacia el foco espiritual de San Victorián.

Desde El Soto

El PR-HU 43 sigue el trazado de un camino histórico entre Ainsa y el Monasterio de San Beturián, con desvíos al Pueyo de Araguás y a la Ermita de Santa Catalina, que corona la cumbre homónima. El sendero, coincidente en su primer tramo con el GR 19 "Sendero del Sobrarbe", abusa del asfalto entre Ainsa y El Soto; para evitarlo, iniciamos la ruta en torno al km 3,5 de la carretera que une ambos pueblos, justo en el punto donde se bifurca a la izquierda el ramal a Pueyo de Araguás.

Un poste de señales del PR-HU 43 (675 m) y otro de la Ruta Senderista 2 "El Soto" de las balizadas por el Ayuntamiento de Pueyo de Araguás, indica la dirección hacia Los Molinos y Monasterio de San Victorián por una pista forestal de suave trazado, que se convierte luego en senda bien perfilada entre el pinar. El sendero, antiguo camino de herradura que conserva retazos del viejo empedrado, serpentea por el bosque en continuo ascenso, dejando a derecha e izquierda desvíos a Soto, Planillé o Torrelisa, oportunamente indicados mediante tablillas.

Alcanzamos el lomo de la sierra en el Cuello de San Beturián (882 m)(0,30), donde la vieja senda se lanzará por la vertiente contraria hacia Los Molinos y San Victorián; en el collado, surcado por una amplia pista procedente de Torrelisa, tomamos el ramal señalizado por el PR-HU 43 hacia la Ermita de Santa Catalina, recorrido monótono por el descomunal cortafuego que asciende suavemente a plena loma. La Peña Montañesa, entrevista a ratos sobre las copas de los pinos, impone su rotunda presencia durante todo el paseo. Un último desvío balizado a la izquierda de la estrada supera el repecho final abancalado del Tozal de Santa Catalina (1047 m), denominado en algunas fuentes como Cerro Afeitado (Zerro l'Afeitao), recuerdo de pasadas matarrasas de su cubierta arbórea.

La cima (1,00) está ocupada por la ermita dedicada a Santa Catalina de Siena, un rústico edificio con típica cubierta sobrarbense de lajas de piedra, al que aún acuden en romería el 30 de abril los devotos de Los Molinos, Oncins, Torrelisa, La Muera y el Plano; oportunamente desportillada, la puerta de madera de la ermita permite la libre entrada de ganado menudo y convierte el vetusto templo en práctico establo para las ovejas.

Un cartel en la fachada insinúa que "Santa Catalina, Santa Engracia y Santa Marina eran tres hermanas que en vida estuvieron muy unidas. Esta unión se ha reflejado simbólicamente mediante la construcción de tres ermitas dedicadas a éstas, situadas de tal manera que desde cada una de ellas son visibles las otras". La tradición popular, que no se corresponde en absoluto con la hagiografía "oficial" de las tres santas, ambientadas incluso en épocas históricas diferentes, alude a las tres ermitas construidas en la cima de otras tantas montañas sobrarbenses: la propia del Tozal de Santa Catalina (1047 m), Santa Marina de Nabain (1799 m), sobre la aldea boltañesa de Ascaso, y el cercano Tozal de Santa Engracia (863 m), junto al Pueyo de Araguás.

Acceso: El Soto, desvío a Pueyo de Araguás (1 h)

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