Gora

Pueyo de Santa María (975 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2018/11/02
Aldatze data
2018/11/07
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Al sur de Ainsa, capital del Sobrarbe, coronando el altiplano de Buil, emerge el airoso Pueyo de Santa María (975 m), afilado cerro de perfil cónico que domina desde la altura la aldea de Santa María de Buil. Su cima estuvo ocupada desde tiempo inmemorial por una atalaya o torre de vigilancia ya desaparecida, comunicada visualmente con una enorme cantidad de castillos, torres y pueblos fortificados del entorno, lo que la dotaba de un importante valor estratégico: Torre de Surta, Torre de Morcat, Castillo de Boltaña, Fortificaciones de Banastón, Muro de Roda, Castillo de Monclús, Castillo de Samitier, El Castellar de Castejón de Sobrarbe, Torre de Escanilla...

Ubicada en el centro del prepirineo sobrarbense, Santa María de Buil llegó a constituirse, a partir de la recuperación en 1017 por Sancho el Mayor, monarca del Reino de Pamplona, de la fortificación erigida en la cima del Pueyo, como capital de la comarca histórica del Biello Sobrarbe, y como uno de los puntos neurálgicos de la reconquista cristiana sobre los territorios ocupados por los árabes desde el siglo VIII.

En la actualidad, lejos ya los tiempos oscuros y hostiles del medievo, Santa María de Buil y el puntiagudo cerro que la enmarca por el norte componen un cuadro pintoresco y sugerente, dotado de importantes connotaciones históricas y de un patrimonio monumental extraordinario para lugar tan humilde. La singular iglesia románica de San Martín (s.XI), con sus tres ábsides de influencia lombarda y su bizarro interior reformado en el siglo XVIII, merece una visita relajada. Grandes colonias de murciélagos cuelgan de los oscuros techos del templo, ajenas a la ingente muestra de fotografías antiguas presentadas, sobre el rústico suelo de cantos rodados, en paneles adosados a los muros de piedra, donde los vecinos de Buil y de sus innumerables barrios (Sarratillo, Sarratiás, El Sarrato, La Ripa, La Lecina, La Capana, Gabardilla, Urriales, Linés, Bruello, Coronillas, Pelegrín, Cuadra y Puibayeta) se exponen a la curiosidad del visitante en una colección entrañable de alto interés etnográfico.

Las puertas de la iglesia gótica de Santa María (s.XVI), pendiente de una reforma que evite su deterioro irreversible, permanecen en cambio cerradas, pero es posible trepar por una angosta escalera de caracol hasta la terraza de su torre, para contemplar a vista de pájaro los grises tejados de losa de la aldea y el territorio pardo y agreste del Biello Sobrarbe. El mirador instalado en la cima del Pueyo de Santa María (975 m), donde antaño se ubicó el castillo de Buil, goza de excelencias paisajísticas hacia las cumbres y valles del Pirineo Central.

Desde Santa María de Buil

Suave e interesantísima ruta senderista-cultural desde la aldea de Santa María de Buil, accesible por un ramal asfaltado señalizado (3,5 km) que nace en la carretera A-2205, a 22 km de Ainsa y 6 km de Arcusa. Optamos por aparcar en el cruce a Sarratillo (856 m), con el fin de alargar el breve itinerario y disfrutar en la aproximación hacia la pequeña aldea con sus dos monumentales iglesias, asentada al pie del apuntado perfil del Pueyo de Santa María (975 m). Nos recibe el triple ábside ocre de la cabecera de San Martín; un panel elaborado por Prames (ver texto completo en el anexo) aporta valiosa información histórica y artística sobre este templo y el de Santa María, al que llegamos a pie llano por una estrada aterrazada al pie de las casas.

Por si hubiera alguna duda, viejas tablillas de madera en las bifurcaciones indican la dirección a seguir hacia el "Mirador del Castillo". Dejada atrás la antigua parroquial de Santa María, una calleja empinada abandona el pueblo entre hermosas casas y pajares arruinados y trepa sin pérdida por un sendero algo abandonado, acondicionado a tramos con pasarelas, hasta la cima del Pueyo de Santa María (975 m), dotada de un mirador panorámico hacia el grandioso paisaje pirenaico; un panel informativo, muy deteriorado, aporta datos históricos sobre el castillo y su entorno (al final de la reseña transcribimos íntegramente el interesante texto, antes de que el sol y la lluvia borren definitivamente su contenido).

Desde Ainsa, por el PR-HU 70

Itinerario algo largo, pero muy completo, que permite enlazar Ainsa con Arcusa a través del altiplano de Buil, visitando el encantador lugar de Sarratiás, la ermita de San Lino (s.XIX), la zona de fósiles de Sarrastaño, plagada de nummulites ("dineretes" en el habla local), y la aldea y Pueyo de Santa María de Buil; en caso de continuar hasta Arcusa, donde conviene contar con un vehículo que nos recoja, se ascendería también la cima de Guarra (1035 m), dotada de vértice geodésico.

El sendero señalizado, que combina pistas forestales con tramos de viejas sendas históricas y pecuarias, parte del aparcamiento situado en la margen derecha del puente de Ainsa sobre el río Ara (535 m), al inicio de la carretera A-138 hacia El Grado y Barbastro. La senda deja a la izquierda la bifurcación hacia la Ermita de la Virgen de los Palacios y asciende a la Cruceta Bruello, un collado situado en el cordal al S de la cima de Partara (859 m). Descenso hacia Sarratiás y nuevo tramo ascendente por la descarnada zona fosilífera de Sarrastaño, antes de alcanzar el altiplano de Buil a levante del Pueyo de Santa María (975 m), que se alcanza siguiendo los datos reseñados en el itinerario anterior.

Accesos: Santa María de Buil (30 min); Ainsa, por el PR-HU 70 (2h 30min)

Anexo 1: Texto del panel situado junto a la iglesia de San Martín, instalado por iniciativa de la Diputación de Huesca y del Ayuntamiento de Ainsa-Sobrarbe, y firmado por Prames

"Las tierras de Buil fueron ocupadas por los musulmanes en el siglo VIII. En el tozal de estrecha plana que preside el lugar debió levantarse la estratégica atalaya que jugó un importante papel durante la reconquista cristiana, siendo capital del Biello Sobrarbe y enclave principal de la línea defensiva establecida por Sancho el Mayor. Apenas se conservan restos del castillo, citado desde 1017. Buil era en 1036 señorío de realengo y durante los siglos XIII y XIV pasó de manos reales a seculares en sucesivas ocasiones. El 6 de mayo de 1364 Pedro IV de Aragón entregó el castillo y la villa a Pedro de Buil, otorgándole el título de baronía. Permaneció como Buil hasta 1646 y desde 1713 está documentado como Santa María de Buil, antiguo barrio con parroquia propia que desplazó al núcleo original. En 1845 se le unieron Gabardilla, Sarratillo y Urriales, y entre 1960-70 se produjo la fusión con otros siete núcleos para formar el municipio de Alto Sobrarbe, con capital en Arcusa. En 1970-80 se sumaron a Ainsa para formar Ainsa-Sobrarbe."
"La iglesia de San Martín es un destacado ejemplo del primer románico aragonés, fechado en la segunda mitad del siglo XI y de influencia lombarda manifestada en distintos elementos de su arquitectura como la galería de arquillos ciegos y las pilastras o lesenas que recorren su triple ábside. Templos de esta misma filiación encontramos en Alaón, Obarra y Roda de Isábena, entre los más destacados.
El edificio actual responde a sucesivas construcciones patentes en el ligero desencaje entre el ábside y el cuerpo de tres naves de distinta altura soportado por pilares cruciformes en parte desaparecidos. La capilla del muro norte, otra de medio punto en arcosolio situada enfrente y la sacristía son añadidos posteriores. La torre a los pies, con el edificio de la abadía adosado (siglo XVIII), tiene un cuerpo superior levantado en el siglo XVI que exhibe gárgolas de sencilla factura. El interior de San Martín conserva suelo de cantos rodados, dos pilas bautismales y abundantes pinturas (s.XVIII). Entre el mobiliario hoy desaparecido que enriqueció el templo se encontraban las tablas de San Miguel, San Antonio Abad y San Martín pintadas hacia 1511 por el artista aragonés Pedro de Aponte. La iglesia fue restaurada en la década de 1970."
"Siguiendo el camino jalonado de cruces de boj que atraviesa el pueblo llegaremos a la cercana iglesia de Santa María (siglo XVI), edificio de origen gótico muy reformado en el siglo XVII, cuando se convirtió en parroquia principal. Es una construcción de ábside poligonal y nave única de considerable altura cuya techumbre ha hundido el abandono. Su estado de ruina aconseja no intentar siquiera asomarse al interior. A los pies del templo el camino se bifurca y una empinada calle nos conduce hacia el tozal donde estuvo el castillo. Merece la pena acercarse en un corto paseo al Mirador del Castillo (975 m) para disfrutar de sus espectaculares vistas panorámicas sobre el Sobrarbe y los Pirineos. Una mesa paisajística nos facilitará la identificación de la orografía, las poblaciones y enclaves fortificados que conformaron la línea defensiva frente al dominio musulmán".

Anexo 2: Texto del panel situado en el Mirador del Castillo de Buil, instalado por iniciativa de la Diputación de Huesca y del Ayuntamiento de Ainsa-Sobrarbe, y firmado por Prames

"Buil fue población ocupada ya en el siglo VIII por los musulmanes y cabeza del territorio conocido como Biello Sobrarbe. Aquí se levantó una atalaya estratégica durante la reconquista del Alto Aragón, siendo uno de los castillos ocupados por Abd al Malik en su implacable razia de 1006. A partir del reinado de Sancho el Mayor, Buil quedó convertida en núcleo de un distrito militar que defendía Sobrarbe de las incursiones enemigas. Su primer tenente fue Iñigo López, entre 1036 y 1059. Este privilegiado mirador permitía la comunicación visual con más de veinte poblaciones y enclaves fortificados, parte de los cuales quedan fuera del área representada en la mesa panorámica".

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