Gora

Cuesta Castillo (879 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2019/03/26
Aldatze data
2019/03/26
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Cuesta Castillo (879 m) es el más elevado de los tres cerros que cercan la coqueta localidad burebana de Castil de Lences, pedanía dependiente del ayuntamiento de Poza de la Sal, situada al pie de las caídas orientales del Páramo de Masa; a pesar de sus modestas prominencias, los relieves airosos y perfectamente individualizados de Cuesta Castillo (879 m), Cantarranas (862 m) y el Cerro de la Cruz (873 m) enmarcan el grato rincón donde se cobija el caserío medieval, construido en toba y adobe, de este poco conocido pueblo burgalés.

Cuesta Castillo es un áspero crestón de conglomerados silíceos, a medias tapizado de carrascas en los lugares que han conseguido acumular un mínimo de sustrato donde fijar sus raices, que se alza directamente sobre el emplazamiento del desaparecido castillo de Castil de Lences, ocupado desde antiguo (siglo XIII) por el monumental Monasterio de la Asunción, residencia de una nutrida comunidad de monjas de clausura. El castillo, edificado a finales del siglo IX por Diego Rodríguez Porcelos (segundo conde de Castilla, fundador de la ciudad de Burgos y ligado a la construcción del castillo de Pancorbo), formaba parte de las fortificaciones levantadas en el entorno de Poza de la Sal (Cornudilla, Rojas, Poza, Castil...) para la defensa y protección de la estratégica villa salinera.

Leemos al respecto en la página de la Diputación de Burgos que "al sitio se le llamó Castillo, castellum, Castriello, Castriel, y finalmente Castil. Castil es mencionado por primera vez en el año 1011 en un documento que cita el conde Don Sancho a favor de su monasterio predilecto de San Salvador de Oña, que había fundado pocos meses antes. Don Sancho dona a San Salvador de Oña la villa de Llano de Bureba, que antes se llamaba Solas, y al señalar sus términos se refiere a San Vicente de Castriello de Lences. Castil, ya apellidada de Lences para evitar confusiones con otras villas burebanas como Castil de Peones, Castil de Carrias...".

Junto a los altos muros del monasterio, al pie de Cuesta Castillo, se alza la iglesia románica de Santa María la Mayor, (s.XII), un precioso templo construido en piedra toba que exhibe un ventanal románico en su airosa espadaña, una portada decorada con motivos vegetales y geométricos, y algunos canecillos y capiteles de interés en su ábside semicircular recorrido por cenefas ajedrezadas. Frente a la portada se eleva un esbelto ciprés y sobrevive una enorme morera o moral; en un panel a la entrada de Castil, dedicado a los árboles monumentales de la Bureba, se lee: "Muchos autores dan por seguro que en tiempos mozárabes y románicos, a partir del siglo IX e incluso antes, existía la costumbre en el territorio castellano de, al concluirse la construcción de una iglesia y ser ésta consagrada por un obispo, plantar un moral frente a su puerta que remarcase la sacralidad del nuevo edificio". Además de Castil de Lences, las iglesias de las cercanas localidades de Abajas y Llano de Bureba cuentan también con su correspondiente morera centenaria.

Castil de Lences es pueblo rico en manantiales que en su día movieron molinos, y en generosas fuentes de agua fresca filtrada desde la extensa paramera de Masa; el sonido líquido del riachuelo que corre por los canales entre las casas de piedra bien trabajada es un regalo para los oídos.

A las afueras del pueblo, en la falda de la sierra, se encuentra el antiguo venero de Manalagua, donde antaño brotaba y se despeñaba el río que se desliza por las calles de Castil; un agradable paraje natural, seco en la actualidad ("Las Fuentes" se llama el lugar cercano con los aljibes donde se almacena el agua), que mantiene cierto encanto a pesar de la degradación provocada por el exceso de simbología religiosa que lo invade (Virgen de Manalagua, ángeles custodios, cruces, altares, vía crucis...). Una pista señalizada desde el monasterio conduce en 800 metros hasta el pie del abrupto sendero que trepa hasta la cueva por donde manaba el río, en un sublime escenario convertido en rústico santuario rupestre; algunos clavos y cadenas anclados a la roca delatan su utilización, también, como zona de escalada.

Desde Castil de Lences

El ascenso más evidente desde Castil de Lences (780 m) pasa por la calle La Iglesia, entre el muro del monasterio y la parroquial de Santa María y, desde el carretil contiguo, trepa directamente por la arista de conglomerado, con el cortado a la izquierda, hasta la cima de Cuesta Castillo (879 m). Panorámica local placentera, sobre los terrenos de arcilla roja que se extienden al pie de la ladera sudoriental del páramo, revestida por una mancha tupida de carrascal; dos corzos trotan con agilidad cuesta arriba, casi sin tocar el suelo. El cerro Cantarranas (862 m) presenta desde aquí uno de sus perfiles más agraciados, y el Cerro de la Cruz (873 m) cierra por el sur la cubeta que acoge el pequeño núcleo rural de Castil de Lences.

Circular por los tres cerros de Castil de Lences

Merece la pena, dada su relativa modestia, enlazar en un relajado recorrido circular el ascenso a los tres cerros que rodean Castil de Lences, combinado con la visita al cuidado casco medieval y, en su caso, alargar el paseo hasta el grato paraje de Manalagua. Una de las posibles propuestas consiste en abandonar el pueblo (E-S) por la calle Santa Ana, tomar la pista que deja a un lado la ermita de Santa Ana, patrona de la localidad (de origen románico con muchas reformas posteriores), y ascender hasta el collado occidental (829 m) del Cerro de la Cruz (873 m); un sendero trepa por la rampa arcillosa hasta la triple cima del cerro (0,30).

Hay que esquivar por la izquierda el vallado de la última cota y descender, siguiendo rastros de ganado por terreno algo sucio, hasta la carretera que da acceso al pueblo, con el cerrillo Cantarranas como referencia. Tras cruzar el arroyo por un puentecillo de tablas, ascendemos por ancho camino (baliza y panel de flora y fauna del "Camino de Poza de la Sal a Castil de Lences") rumbo a una cercana cota coronada por una antena. Ganamos cuanto antes la loma, por donde corre una trillada senda hasta la cima de Cantarranas (862 m)(1,10).

Un empinado sendero en ángulo recto a la izquierda (NW) se precipita al cercano collado (832 m), donde aflora ya el conglomerado, y trepa por terreno rocoso, esquivando encinas y matas de enebro, hasta la cresta cimera de Cuesta Castillo (879 m)(1,30). Por la vistosa cresta, con el corte a la derecha, se regresa en breve junto a la esbelta espadaña y el afilado ciprés de la iglesia de Castil de Lences (1,45).

Acceso: Castil de Lences (20 min); Circular por los tres cerros de Castil de Lences (1h 45min)

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