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Monte “duro de pelar” donde los haya, por lo cerrada que está la parte final. Si ya los montes más conocidos de la sierra de Areta están a veces algo complicados, los desconocidos que no visita nadie nos podemos imaginar como están. Aún y todo es una pena, porque hay algunas sendas de cazadores que dejan suficientemente cerca de la cima, como para que se pudieran haber esforzado algo más limpiando el terreno. La prominencia de 48 m y las bonitas peñas de la cima, que incluso se apreciaban en las fotografías del satélite, antes de que fuera a investigarlo, seguirán lejos del alcance de la mayoría de montañeros. Por si fuera poco, los dos pináculos rocosos cimeros tienen sus pequeñas complicaciones, que recomiendan muchas precauciones, y más si tenemos en cuenta que generalmente estaremos fuera de cobertura de teléfono móvil, en estos lugares apartados de los Urraules.
Advertidos los lectores, dejamos la información de las dificultades que presenta para orientar a aquellos intrépidos que se aventuren a coronarla. La sensación agridulce que queda es difícil de explicar, si no se ha sentido la satisfacción interior que dejan este tipo de cimas, dado que algunos incluso sentiremos la satisfacción de haber superado un pequeño reto, mientras que otros no osarán siguiera acercarse, tras leer la reseña, y pensarán que este tipo de montes son para "masoquistas".
Desde Elkoatz
La primera dificultad es encontrar el acceso y, dado que la cartografía no señalaba sendas o caminos, investigué la ruta directa, antes de salir más adelante a un claro desbrozado al que llega una nueva pista, que no muestran los mapas ni las imágenes del satélite, señal de que es reciente. Tras revisar la carretera con el coche y mirar las fotografías del satélite, parece ser una pista que se inicia bajo el despoblado de Arangozki, aunque realiza bastantes lazadas que parecen alargar bastante el recorrido.
Bajamos del pueblo por la carretera, en dirección a una caseta vallada, tomando el descenso al campo. Al otro lado se pasa el río hasta un nuevo campo. A la derecha se toma una senda que en diagonal nos lleva por el bosque hasta otro campo, debiendo salir de él por la izquierda para tomar una senda de cazadores, que se va reconociendo por los bojes cortados que están ya secos. Algunos árboles presentan marcas de corteza raspada, pero no es sencillo seguirlos. De esta forma acabamos saliendo al claro desbrozado, al que llega una nueva pista por la derecha, y que tiene aspecto de futuro aparcamiento de cazadores.
Seguimos de frente y, alcanzada la alambrada, el paso va por el lado izquierdo, dado que sigue la senda desbrozada por nuestros benefactores. Llega un punto que ellos intentaron seguir limpiando, hasta que toparon con las ramas más gruesas y lo dieron por imposible. Por desgracia sí que se colocó la nueva alambrada que delimita el coto de caza, y que es muy complicado franquear, aunque la cima esté a 100m al otro lado. Si retrocedemos no es nada fácil encontrar la senda que va más abajo, en una repisa más horizontal. No hay marcas y por desgracia yo la encontré a la bajada. Encontrada la senda que va la izquierda (NE), iremos en diagonal hasta el collado norte (884 m), donde salimos por el paso donde falta la alambrada, junto a la señal de protección de la fauna, y el puesto de caza número 7.
Al mirar a la derecha vemos nuevamente los bojes cortados y el paso desbrozado, para ir acercándonos a la cima. Por desgracia se acaba el terreno accesible y debemos “buscarnos la vida”. A la izquierda se intuyen sendas en diagonal, pero todas están cerradas, debiendo recurrir en muchas ocasiones a la técnica del jabalí, no bastando con agacharse en todas las ocasiones. La buena noticia es que solo hay bojes y ramas, y no zarzas. Sin un GPS incluso es difícil localizar la cima, aunque se facilita cuando localizamos por fin la cresta en la zona izquierda.
Por la cresta incluso se intuyen restos de la vieja senda que nos acerca a la culminación, donde descubrimos el grupo de peñas cimeras, que hacen honor al topónimo de Peñas rotas.
Lo más aconsejable es quedarnos en la primera peña, antes del bloque empotrado, dado que nos falta menos de 1m a cualquiera de los dos pináculos y las vistas ya son suficientes. Se puede pasar al primer pináculo, pero no se recomienda porque no da la impresión de ser muy seguro el bloque empotrado, y no sabemos cuantas personas aguantaría que pasaran, antes de soltarse. Además, genera dudas de si no será más alto el otro pináculo, en el que sobresale una gran roca en forma de colmillo.
Para alcanzar el segundo pináculo, nos metemos a la derecha en el callejón sucio que permite pasar entre las peñas, hasta llegar a su base. La cara oculta, como no podía ser de otra forma, está cubierta de líquen y habitualmente húmeda. No es muy dificil (II-) e incluso nos podemos ayudar de algún boj, pero el terreno es suficientemente resbaladizo como para dejarlo si no tenemos mucha seguridad y experiencia en estos terrenos. Tampoco la gran piedra, que parece culminante, se puede trepar.
La vuelta es por el mismo camino, pero se hará dificultoso superar estos 120 m antes de volver al clarito del collado norte. En varias ocasiones recurriremos al GPS para poder orientarnos. Al menos ahora la senda se conoce para volver desde el collado.
Accesos: Elkoatz / Elcóaz (45 min).
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Peñas Rotas desde Elkoaz4,333,304 277 277
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Elkoatz-Peñas Rotas-Elkoatz3,853,131 333 333
