Gora

Bilibio (642 m)

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Javier Urrutia
Sarrera data
2001/01/01
Aldatze data
2016/10/11
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Con los riscos de Bilibio se inician los montes Obarenes por el Este. El boquete de Las Conchas de Haro ( 445 m ), paso natural del río Ebro, separa este macizo de la sierra de Toloño. El nombre podría venir de la voz latina Bilibium ( Dos labios ) señalando los dos boquetes que se extienden en su flancos, o bien, como apuntan otros autores, tal vez podría tener su origen en una deidad llamada "Baelibio", y que se consagraría a la cumbre como en el caso de otras próximas como Toloño.

Estas escarpadas peñas de formas extrañas y convulsionadas culminan en la peña sobre la cual se alza la ermita de San Felices ( 642 m ) presidida por una gran estatua en la que aparece el santo portando un libro. Realmente la cumbre se halla algunos metros más al W. sobre una aérea cresta. Antiguamente las cochas de Haro aparecían defendidas por dos castillos, el de Bilibio y el de Buradon ( Bi-ura-on = Dos aguas buenas o tal vez otra deidad ? ). En cualquier caso, los riscos de Bilibio fueron la puerta de la reconquista contra los moros, e incluso el interés estratégico de los peñascos parece anterior a juzgar por los restos del castro romano, o, tal vez, es más que probable, que este castro se situase sobre un primer baluarte prerromano.

San Felices fue un eremita anacoreta que vivío entre los años 443 y 520 aproximadamente y se encomendó una vida ascética en los riscos de Bilibio. San Millán fue adoctrinado por él, para luego seguir su doctrina en los Montes Distercios, hoy Sierra de la Demanda. Los restos de San Felices reposaron en esa montaña, en el castillo de Bilibio, hasta que fueron trasladados al monasterio de San Millán de la Cogolla en el año 1090, para que el cuerpo de este santo, considerado "santísimo", fuera venerado como era merecido, pues en aquella escarpada peña de difícil acceso no era ello posible. Aunque parece ser que el rey Alfonso VI, dueño del castillo entonces, no vió del todo bien perturbar el lecho yaciente del santo, el abad del monasterio se empeñó en ejecutar la empresa. Por tanto, se encaminaron a la fortaleza para penetrar en la sepultura. al abrir el ataud de madera donde descansaban los restos, una extraordinaria y agradable fragancia embriago la cavidad que había acogido los restos del santo durante cinco largos siglos. Las reliquias fueron recogidas en paños y guardadas en una arqueta de plata.

Vista desde las Conchas de Haro o desde Briñas se podría asegurar que el peñasco es inaccesible a no ser que se recurra a la cuerda y los pitones. Sin embargo, la ermita esta ahí, por lo que debe existir alguna ruta que la alcance con facilidad. Y así es, desde Haro una carretera nos conduce a un pequeño área de esparcimiento en la vertiente S. de la peña. Desde aquí un buen sendero salva las extraplomadas paredes de conglomerados calcáreos para situarnos en breve tiempo en la ermita. Al W. se halla el pequeño pico que porta el buzón címero.

La ciudad de Haro ( 468 m ) es la capital de La Rioja Alta. De su existencia se tiene noticia ya en el siglo X. En 1.185 pertenecía al señorío de Bizkaia y dos años después consiguió el título de villa foral. Vivió años de explendor en los siglos XVII Y XVIII. Y no hay que olvidar que fue la primera ciudad de España con alumbrado eléctrico en las calles y de ahí que se diga : “ ¡ Ya se ven las luces de Haro ! “, para orgullo de los jarreros.

La romería de San Felices, que se celebra anualemente, lleva el sobrenombre de "Paso de la Hoja", pues en ella se cambia la hoja del libro que porta la estatua del santo.

Accesos : Area de San Felices ( 15 min ); Villalba de Rioja ( 1h 10 min ).

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  • item-iconHugo Fernández
    2008.eko ekainak 29a
    Ascendido en plena Batalla del Vino, todo un espectáculo. Como las caras de la gente al verme trepando hasta el buzón. :)