Gora

San Cristol (926 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2019/07/14
Aldatze data
2019/07/22
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El histórico cerro Castarreño (926 m), que acogió en su meseta cimera un poblado celtíbero de la Segunda Edad de Hierro, se prolonga al S, a través del collado de Carrancha (842 m) y del collado de la Puentecilla (851 m), por la terna de cerrillos margosos y resecos que protegen por el W la localidad de Castrillo de Murcia: La Quebrantada (922 m), San Cristol (926 m) y Santa Bárbara (913 m); San Cristol es una síncopa popular por San Cristóbal.

San Cristol (926 m) y los oteros cercanos se dedicarían en el pasado al pastoreo de ovejas, actividad actualmente relegada al olvido; al respecto, Madoz señala que "...hay 200 cabezas de ganado lanar cuya cria anual será de 70 (...); de lana se calcula en 18 ó 20 a(rrobas); es muy tosca y burda, y la cambian los dueños por paño basto para vestir". Términos próximos al pueblo, como "Viña Vieja", "La Parra" o "Valdeviña", y la abundancia de bodegas semirrupestres cuidadas con mimo por los vecinos, hablan de la importancia que tuvo también antaño en la comarca el cultivo de la vid, hoy puramente testimonial.

Recorrer desde Castrillo de Murcia sin mayores pretensiones estas solitarias lomadas supone un relajado y sencillo paseo, de amplios horizontes castellanos sobre los coloridos campos de cereal de la comarca Odra-Pisuerga.

Castrillo de Murcia y el Colacho

Castrillo de Murcia es una pedanía del término municipal de Sasamón, situada al W de Burgos, en uno de los valles que se extienden a los pies del Páramo de Castrojeriz. El pueblo, de recias casas de piedra, conserva aún una de las puertas de la antigua muralla y se arracima, recostada en la ladera oriental de la colina de Santa Bárbara (913 m), en torno a su monumental iglesia gótica (s.XV-XVI) dedicada a Santiago Apóstol.

El topónimo, de supuesto origen árabe, se quiere relacionar con un hipotético "Castillo de Muza"; en el famoso "Becerro o Libro de las Behetrías de Castilla" (manuscrito fechado en el s.XIV y mandado hacer, según la tradición, por el monarca Pedro I a modo de inventario de la nobleza y de los tributos exigibles en los pueblos de las 15 merindades en que se dividía Castilla en esa época), se le nombra como "Castriel de Muza", behetría de la "Merindat de Castro Xeriz e Candemuño" (sic). Del incierto "castillo de Muza", cuyo emplazamiento más probable, si llegó a existir, sería la propia colina de Santa Bárbara, no se conserva ningún vestigio visible.

A nivel regional, Castrillo de Murcia es ampliamente conocida por las insólitas y singulares fiestas del Colacho, personaje de probable origen prerromano, de comportamiento burlón e irreverente hacia el orden establecido, aunque en la actualidad, al menos desde finales del siglo XVIII, domesticado y metido en vereda por los poderes eclesiásticos y por una cofradía de tufillo algo rancio; a pesar de estas impresiones subjetivas, la fiesta tiene un gran arraigo popular y no deja de resultar curiosa y vistosa para el profano.

El propio personaje del Colacho, enmascarado y vestido de amarillo chillón, armado de un zurriago y de unas ruidosas terrañuelas; el atabalero, que marca con su bombo el ritmo de las procesiones; y los/las danzantes, ataviados con una sencilla y colorida vestimenta, que ejecutan sus pasos saltarines hasta el agotamiento. El salto protector que ejecuta el Colacho, el último día de los festejos, sobre los niños nacidos ese año en la localidad conserva, a pesar de su ya lejana asimilación religiosa, evidentes reminiscencias paganas. Los personajes principales de la fiesta aparecen inmortalizados en bronce en el exterior del núcleo medieval, frente al portal de la antigua muralla.

El Colacho de Castrillo de Murcia, que se celebra cada año en fecha variable en torno al Corpus, está declarado como Fiesta de Interés Turístico Regional. Adjuntamos, por su interés, el capítulo dedicado a este curioso personaje en el concienzudo trabajo de Bernardo Calvo Brioso, "Mascaradas de Castilla y León. Tiempo de fiesta". Ed.Junta de Castilla y León, 2012; también un artículo de Jaime L.Valdivielso Arce, "La fiesta del Colacho en Castrillo de Murcia", publicado en la "Revista de Folklore", nº 150; Fundación Joaquín Díaz. Valladolid, 1993.

A San Cristol desde Castrillo de Murcia

En la zona alta de Castrillo de Murcia (840 m), junto a la descomunal iglesia de Santiago, tomamos al N la calle Iglesia, cruzamos la denominada Colacho y continuamos por el camino que abandona el pueblo en la misma dirección, flanqueado de bodegas excavadas en las margas, en la ladera oriental del propio cerro San Cristol (926 m).

Llegados entre campos de cereal al collado (881 m) con el cerrillo de La Quebrantada (922 m), cuya cima se puede alcanzar en breve sin grandes esfuerzos, descendemos ligeramente hacia la otra vertiente. Tomamos enseguida a la izquierda (S) el senderillo que trepa por el empinado terraplén y llegamos a la alargada cimera de San Cristol (926 m), donde se observan los anclajes de una desaparecida antena.

Para el descenso, reseguimos al S el senderillo por la lomada y descendemos al collado (878 m) con Santa Bárbara (913 m), cima que se puede coronar, si se desea, en pocos minutos; en caso contrario, el carretil del collado conduce de inmediato de vuelta junto al voluminoso templo de Castrillo de Murcia.

Acceso: Castrillo de Murcia (20 min); circular por los tres cerros (1h 30 min)

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