Gora

Morrón del Cerezo (1.668 m)

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Jose Ramon Triviño Barasona
Sarrera data
2019/07/15
Aldatze data
2019/07/15
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Primeramente advertir de la confusión en la toponimia, como suele pasar a menudo. En algunos mapas esta cumbre aparece como Pedro Miguel, pero al mismo tiempo otros llaman Pedro Miguel al cercano Blanquillo (punto más alto de la Sierra de las Villas) Así que vamos a mantener los nombre que aparecen el mapa de Alpina y llamaremos a esta cumbre Morrón del Cerezo. Y dejaremos a Pedro Miguel que se vaya tranquilo a su casa que bastante mareado lo tienen ya al pobre.

En esta ocasión os proponemos ir a Las Villas esta sierra pareciera que quisiera guardar sus secretos con celosa discreción pero es un lugar imprescindible para conocer el Parque Natural, quebrada, solitaria, salvaje casi despoblada, esta sierra mira por el Este a sus hermanas Segura y Cazorla, y por el Oeste a la campiña olivarera , un auténtico balcón hacia dos universos, también es el lugar donde el Guadalquivir da la vuelta.

Iniciamos la ruta desde el Arroyo Zarzalar, comenzamos remontando este despeñado arroyo al principio por su margen izquierda, para cruzarlo varias veces por rudimentarios puentes de troncos. A destacar la cerrada por su complicado paso de las cadenas.

Casi sin darnos cuenta llegamos al cortijo del Zarzalar, habitado y autosuficiente, un maravilloso sitio lleno de luz, agua, prados y bancales de tierra para cultivo. Hay que tener cuidado con unos perros, que aunque están atados, su cadena es larga, y si te metes en sus dominios puedes tener problemas. Seguimos arroyo arriba y tras cruzar un pequeño arroyo y pasar un olivar, llegamos a la confluencia del arroyo del Membrillo con el del Zarzalar. Ascenderemos tras cruzarlo, por la margen izquierda del Arroyo del Membrillo, por una cerrada pendiente con un paso algo difícil, hasta llegar a los restos de un cortijo a la derecha de Poyo Sequillo, desde dónde comenzamos a avistar Peña Corva y a su derecha Las Cumbrecillas y La Piedra de los Desesperados, y el camino que otras veces hemos tomado para el Blanquillo.

A partir de aquí sin camino definido avanzamos entre trochas perdidas y malezas, entre un bosque de pinos, muy importante no perder altura pues de lo contrario tendríamos que remontar un empinado torrente, así avanzaremos hasta un collado desde el que claramente se divisa la caseta de vigilancia de nuestro primer objetivo el Morrón de Cerezo, parece que está ahí al lado pero hasta alcanzarlo deberemos avanzar por un caos de piedras entre dolinas por su margen derecha. Conforme subimos el paisaje y su vista se antoja inmenso, espectacular y admirable.

Después de disfrutar en la cumbre de las maravillosas vistas, partimos en busca de la otra cumbre, Peña Corba, bajando primero a la derecha en busca de la pista que desde Gil Cobo va hasta el Pardal, llanearemos un trecho por la pista, dejando a nuestra izquierda Las Cumbrecillas y La Piedra de los Desesperados y en poco llegamos a Peña Corba, desde dónde las vistas serán nuevamente increíbles, destacando la meseta de Jabalcaballo, El Pardal y los valles de los arroyos hacia Coto Ríos.

Descenderemos primero en dirección Sur, llegando a un cortijo en ruinas previo al de la cortijada conocida como Juego de la Bola que si está habitado donde si el tiempo lo permite poder disfrutar de sus largos prados, o de la sombra de sus viejas encinas. Finalmente nos lanzaremos en un rápido y vertiginoso descenso, por una buena senda, pasando por varios cortijo en ruinas, entre ellos el de Hoya Almadilla y La Asperilla. Al final la pista se hace carril que nos deja justo en el Hotel Mirasierra donde nos esperará el autobús.

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