Gora

Alto del Castillo (1.185 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2019/10/08
Aldatze data
2019/10/08
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No hay constancia documental sobre la posible existencia de alguna atalaya que justifique el topónimo de este Alto del Castillo (1185 m), un cerro pelado que se alza directamente sobre el caserío de Vadillo protegiéndolo de los vientos fríos del norte. Pero en el espacio correspondiente a la cima se insinúan, cubiertos por la hierba, los restos rebajados de una edificación de planta cuadrangular, de la que desconocemos su utilidad en el pasado.

Fuese torreón de defensa o humilde cabaña de pastor, la panorámica desde la cima de esta despejada colina compensa de sobra el pequeño esfuerzo que supone su ascensión. En un rellano cercano a la cumbre se levanta una moderna antena de comunicaciones.

Desde Vadillo

El itinerario individualizado al cerro recorre las calles de Vadillo (1095 m), deja atrás los paneles del punto informativo sobre rutas senderistas en la zona, los edificios de la antigua escuela y del lavadero, y toma la carretera que se dirige a Talveila y al entronque con la N-234 en el puerto de Mojón Pardo.

Recorridos apenas 500 metros desde el pueblo, la Mancomunidad "Pinares de Soria" ha instalado una maqueta que reproduce a tamaño real una peguera, un antiguo horno para la extracción de pez a partir de la resina de los pinos; un panel, cuyo texto íntegro reproducimos al final de esta reseña para que no se pierda la información que contiene, explica el laborioso proceso de obtención de este alquitrán de origen vegetal que se utilizó antaño en la industria farmaceútica, en la impermeabilización de barcos de madera o en la fabricación de odres y botas de vino.

Rebasado el punto interpretativo, se desgaja a la izquierda una ancha pista de grijo, señalizada como "Camino Forestal La Charcona", que seguimos hasta alcanzar en breve una bifurcación, a la altura de un nutrido grupo de tainas y naves de ganado. Dejamos en este punto la pista y tomamos a la izquierda (SW) las roderas de servicio de la antena instalada en la meseta cimera, que conducen a plena loma hasta la cima del Alto del Castillo (1185 m).

Panorámica a vista de pájaro del núcleo y los praderíos de Vadillo y de los cerros cubiertos de sabinas que cercan el pueblo; más lejos, al N, la cuerda de Urbión sobre un verde mar de pinos; al W, el perfil picudo de San Cristóbal (1290 m) y, más allá, el Pico de Navas (1351 m) marcando el extremo occidental del Parque Natural del Cañón del Río Lobos.

Merece la pena enlazar en un único recorrido el ascenso a las tres cotas que rodean la localidad pinariega de Vadillo, comenzando por la más relevante, Carrascal (1225 m); descendiendo luego al E por su lomada hasta la cabecera del barranco de la Pila, para rebasar el boscoso Alto del Quemado (1197 m) y perder altura hasta la carretera de Talveila, desde donde trepamos las últimas rampas hasta el Alto del Castillo (1185 m), directamente o utilizando la ruta descrita en el párrafo anterior (1,30).

Acceso: Vadillo (20 min)

Hornos de pez (Texto del panel de la Mancomunidad Pinares de Soria en Vadillo)

Horno de pez de Vadillo 

Entre los meses de Marzo y Septiembre, en la Comarca de Pinares, al igual que en otras en las que abundaba el pino, se trabajaba en la obtención de la pez; un alquitrán obtenido a partir de la resina. El pino albar daba una de las mejores calidades.
Esta industria, actualmente en desuso, dio de comer a numerosas familias hasta la década de los setenta, en la que la aparición de otros productos más ventajosos hizo desaparecer la actividad y como consecuencia el abandono de los hornos.
El proceso
La pezgueras normalmente se construían en la ladera de un monte, en zonas donde abundaba el agua y la arcilla, para poder embadurnar el horno con barro.
El horno propiamente dicho era una caldera de base circular y varios metros de altura, en la que un hombre mal entraba para colocar las teas cortadas en pequeñas astillas de unos 15 x 5 cm., apilándolas derechas. Esta labor se realiza estando el horno caliente, a una temperatura de unos 70º.
Las teas eran aguantadas por una solera de tablas entre las que pasaba el líquido. Arriba se completaba con 'tasco' o tea menuda. Se tapaba el horno con losas, chapas, maderas,..., para evitar que entrase el aire, y se prendía. La tea al 'llorar' iba vertiendo el alquitrán en un depósito llamado 'triyuela' que estaba totalmente tapado. Después de tres días se calibraba la pez para ver los resultados de la cocción.
A continuación, se trasvasaba a la 'triyuela cocedora' donde se prendía y removía con un palo, 'horguinero', para eliminar las burbujas.
Al final se pinchaba este recipiente y la pez caía en la artesa donde una vez solidificada se dividía en 'tercios' de unos ochenta kilos. Estos bloques estaban listos para su distribución.
Las teas
Se sacaban de las toconas viejas, extraídas del suelo a golpe de azada y hacho. Para una hornada de unos mil kilos, se precisaban alrededor de setenta y cinco toconas. Era un trabajo tremendamente laborioso y extenuante ya que de cada raiz se solían sacar únicamente de 15 a 20 kg.
Aplicaciones
La pez se utilizaba fundamentalmente en el calafateo-impermeabilización de los barcos de madera. Así mismo era usada en la fabricación de botas y pellejos de vino. También ha tenido aplicaciones en productos de droguería y farmacia.

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