Gora

Alto del Quemado (1.197 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2019/10/09
Aldatze data
2019/10/09
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El Alto del Quemado (1197 m) es un cerro alomado cubierto de sabinas y pinos, con extensas praderas en las zonas bajas de sus laderas, donde pasta una amplia cabaña de vacuno y equino perteneciente a los ganaderos de la localidad pinariega de Vadillo.

El término "quemado" probablemente hace referencia a una práctica de cultivo utilizada en el pasado, cuando los pueblos estaban más habitados que en la actualidad y escaseaban los recursos. Ya desde la lejana edad media se recurrió al método de talar y quemar zonas de arbustos y arbolado para la creación de tierras de cultivo temporal. Las cenizas procedentes de la quema de vegetación se esparcían por el terreno y actuaban como eficaz abonado mineral, aunque de corta duración; las lluvias producían el lavado de las sales minerales aportadas por las cenizas y reducían en poco tiempo su capacidad fertilizante.

El Alto del Quemado sería pues el recuerdo que esta práctica de cultivo ancestral dejó en la toponimia de este rincón serrano. Un paseo por el sabinar que tapiza su cumbrera nos hará descubrir montones de piedras, ya naturalizados y rebajados por el paso del tiempo, que sugieren la utilización del terreno como zona cultivada en época indeterminada; uno de estos apilamientos, escondido entre el arbolado, señala precisamente la cota más elevada del cerro.

La Cabaña Real de Carreteros, una institución histórica en la Comarca de Pinares

El Alto del Quemado se alza al E de Vadillo, localidad que antaño formó parte, como la mayoría de pueblos que integran la actual Comarca de Pinares (comarca interprovincial soriano-burgalesa), de la Junta y Hermandad de Carreteros de Burgos-Soria; nacida ya a finales del siglo XV, la hermandad de carreteros de la comarca de Pinares sería la asociación de transporte terrestre más antigua del pais, y estaría en el origen de la Cabaña Real de Carreteros, una institución que gozó de importantes privilegios por parte de la Corona por su contribución a la riqueza y cohesión nacional, hasta su decadencia en el siglo XIX.

Del trabajo "Las casonas de carreteros de la Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Burgos-Soria", firmado por Mª del Cielo González Morala, Víctor Manuel Almendariz y Javier Barinagarrementeria, ganador en 1998 del Premio Nacional "Guillen de Rohan" de la UNESCO en su segunda edición (obra no publicada), extraemos algunos párrafos dispersos del capítulo dedicado a la "Historia de la Junta y Hermandad de la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria":

"La Cabaña Real de Carreteros se extendía, en origen, por la casi totalidad del reino de Castilla, a excepción de Galicia, Asturias y las provincias costeras de Andalucía, y se organizaba en torno a tres comarcas o hermandades: Burgos-Soria, Avila y Cuenca. (...) Además, de todas las agrupaciones, asociaciones o corporaciones que componían la Cabaña Real de Carreteros, la Hermandad más relevante fue la de la comarca pinariega, importancia que radicaba en su poderío económico, ya que, según datos del Catastro del Marqués de Ensenada, en el siglo XVIII llegaron a sumar entre todos más de 5.000 carretas. (...)
En los primeros años de la corporación, los pueblos que a ella pertenecían fueron Canicosa de la Sierra, Hontoria del Pinar, Palacios de la Sierra, Quintanar de la Sierra, Regumiel de la Sierra y Vilviestre del Pinar, con sus aldeas Navas y Aldea del Pinar (dentro de la provincia burgalesa), y Covaleda, Duruelo, Molinos de Salduero y San Leonardo con sus aldeas Arganza, Casarejos, Navaleno y Vadillo (como municipios sorianos). Más tarde, a estas localidades se unieron las derramas de las villas de Cabrejas del Pinar, Abejar, Herreros y Villaverde. (...)
A la Junta y Hermandad de la Comarca de Burgos-Soria, le correspondía el recorrido ordinario de las provincias de Castilla la Vieja y León (Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid, Palencia, León, Zamora, Salamanca), Madrid como capital y parte de otras provincias de manera circunstancial (Vizcaya, Álava y Guipúzcoa). (...)
Una carretería, en forma de convoy, estaba integrada por un grupo de 25 a 30 carretas. Cada carreta con tres bovinos, uno de repuesto, y al cuidado del grupo iban seis o siete carreteros, correspondiendo el cuidado de cinco carretas a cada uno. Existían diferentes categorías entre ellos, recibiendo el nombre de mayoral, aperador, pastero, gañán y los ayudantes de los anteriores. (...)
A las ciudades más importantes del Cantábrico, llevaban desde la Sierra lana de los lavaderos castellanos, aunque más importante era la madera, que se utilizaba para la construcción de algunas embarcaciones y a la que acompañaban como carga el betún de Quintanar de la Sierra, utilizado en los astilleros para embadurnar los barcos. El viaje de vuelta se aprovechaba para traer hierro y sal. Posteriormente como genero público, repartían la sal desde las salinas a toda la geografía española. La materia prima más abundante en la tierra de pinares era la madera de pino albar. Otros materiales también predominantes en la zona son el jaspe y la piedra. Debido a ello, en la mayoría de los viajes, las carretas se
cargaban con dichos materiales y se repartían por toda la península. Podríamos decir que la piedra, jaspe y madera que componían los principales edificios de la época, habían pasado antes por los carros de la Hermandad Burgos-Soria."

De Vadillo al Alto del Quemado

Desde el centro de Vadillo (1095 m), donde llama la atención el aparatoso conjunto lúdico-administrativo construido en torno a la casa consistorial, salimos del casco urbano al E-SE por la calle Alto. Una pista forestal-ganadera continúa en la misma dirección, pasa entre naves ganaderas y recorre las praderas de la solana al pie del Alto del Castillo. Al llegar al abierto collado con la loma septentrional del Carrascal (1225 m), se desgaja un ramal a la izquierda (NE) que asciende con fuerte pendiente mientras circunvala el cerro por su ladera oriental hasta situarse prácticamente en su vertiente N, donde se bifurca.

Inmediatamente antes de alcanzar la bifurcación, hay que dirigirse al SW en suave ascenso, siguiendo alguno de los difusos rastros de paso que recorren el sabinar cumbrero; orientándose de reojo entre el arbolado o tirando de altímetro, se localiza sin dificultad el apilamiento de piedras cubiertas de musgo que señala la cima del Alto del Quemado (1197 m), privado de toda visibilidad.

De vuelta en la bifurcación, tomamos al NW la senda descendente que se dirige por una vaguada herbosa hasta la carretera a Talveila, a escasa distancia de Vadillo, donde iniciamos esta corta ruta (0,40).

Merece la pena enlazar en un único recorrido el ascenso a las tres cotas que rodean la localidad pinariega de Vadillo, comenzando por la más relevante, Carrascal (1225 m); descendiendo luego al E por su lomada hasta la cabecera del barranco de la Pila, para rebasar el boscoso Alto del Quemado (1197 m) y perder altura hasta la carretera de Talveila, desde donde trepamos las últimas rampas hasta el Alto del Castillo (1185 m), directamente o por la pista señalizada como Camino Forestal La Charcona (1,30).

Acceso: Vadillo (25 min)

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