Gora

Zubeltzu (216 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2019/10/20
Aldatze data
2019/10/21
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Al sur del casco urbano de Irún, al otro lado de la trinchera abierta por la AP-8, se alzan dos colinas boscosas dotadas de notable prominencia en relación a su modesta altitud. Se trata de las cumbres de Elatzeta (199 m) y Zubeltzu (216 m), en las que merece la pena destacar, a pesar de ser montañas completamente antropizadas o quizás precisamente por ese motivo, varios factores que aumentan su interés como objetivo montañero.

Zona de alto valor naturalístico, sus pronunciadas laderas aparecen repobladas con diversidad de especies frondosas de interés forestal, conforme al plan promovido desde el Servicio de Montes de la Diputación Foral de Gipuzkoa en las últimas décadas del pasado siglo, como alternativa al monocultivo de pino insigne (Pinus radiata) que caracterizaba desde los años 50 el paisaje forestal guipuzcoano. El resultado observable en Zubeltzu es una cubierta forestal densa y variopinta, compuesta por diversidad de caducifolias autóctonas y foráneas, entre las que descubrimos castaños, abedules, roble albar, roble americano, carpes, cerezos, arce real, tulípero de Virginia...

Este conjunto de lomas, estribación septentrional del macizo de Aiako Harriak, queda inscrito entre la propia autopista AP-8 y la carretera vecinal GI-3452, que recorre en bucle la barriada de caseríos de Olaberria, con inicio y final en los barrios irundarras de Bentak y Lapitze; Elatzeta, Zubeltzu y Altamirako gaina, junto a Altziko Zabala, Gurmendi, e Ibaietako gaina, constituyen el primer frente montañoso visible desde la villa fronteriza hacia el S. Aunque no está exento de elementos discordantes en un medio natural (agresivos tendidos de alta tensión, profusión de pistas pavimentadas, puestos palomeros a base de altísimos andamiajes, que sobrepasan incluso las copas de los árboles...), el conjunto paisajístico reúne innegables cualidades estéticas, etnográficas e históricas.

Baste nombrar el grupo de caseríos Elordi; el molino de Uruneko Errota, situado en la confluencia de tres arroyos -Urdiñegiko erreka, Iturriko erreka y Malkurreko erreka- que a partir de este punto forman Olakiñetako erreka (Oilakineta u Oiakinta, según otras fuentes), una regata caudalosa y cantarina con rincones realmente hermosos; el molino de Altzubideko Errota, con su espectacular antepara; un tramo del Camino de Santiago del Interior, el mismo que salvará más adelante la barrera de Aizkorri a través del Túnel de San Adrián; bocaminas de tradición romana, para la extracción de hierro y galena argentífera...

Como remate, las cimas de Elatzeta y Zubeltzu aparecen coronadas por sendos torreones, en diferente estado de conservación, conocidos como "las colmenas de Arana", en referencia al teniente coronel D. Juan Arana, comandante militar de Irún en el periodo 1874-75. Se trata de los dos únicos supervivientes de un conjunto de fuertes idénticos, levantados por el gobierno liberal durante la última guerra carlista en torno a 1875 para la defensa de la ciudad de Irún, tal como leemos en "Monografía histórica de la Villa de Irún", escrita en 1903 por Serapio Múgica:

"Sin levantar mano, se prosiguió con la ejecución de las obras de defensa del torreón de San Marcial, y el año inmediato, se levantaron por iniciativa de D. Juan Arana los torreones de Zubelzu-bajo, Zubelzu-alto, Elatzeta, Araníbar, Loyola, Usateguieta y otros, que con los que en 1874 mandó construir el General Blanco sobre el monte Jaizkibel, custodiados cada uno de ellos por una veintena de soldados, sirvieron para guardar el paso á San Sebastián, evitando la aproximación á la carretera de pequeñas fuerzas carlistas. Pronto los citados torreones fueron bautizados por el pueblo con el nombre de <Aranaren erle ontsiyak>, ó sea <colmenas de Arana>."

Las personas interesadas en saber más sobre las fortificaciones existentes entre Donostia y Txingudi durante la última guerra carlista harán bien en consultar el interesante trabajo de Juan Antonio Sáez García: "Fortificaciones en el noreste de Gipuzkoa durante la última guerra carlista". INGEBA, Donostia-San Sebastián 2014, donde se nombran en el entorno de Irún hasta ocho torreones: "Formando parte del complejo defensivo se levantaron en las proximidades de Irún ocho torres: Elatzeta, Zubelzu alto, Zubelzu bajo, Luberri, Mendiola, Aranibar, Zabaleta y San Marcial. (...) En la documentación consta que todas, excepto la de San Marcial, eran iguales entre sí...".

Desde Irún

Iniciamos la ruta en el barrio Lapitze de Irún, concretamente en la empinada Belitz kalea (60 m). Al final de la cuesta, hay que cruzar el puente sobre la AP-8 y tomar la rampa asfaltada que, poco más arriba, deja a la derecha un ramal hormigonado de la ruta jacobea, señalizado como Camino Vasco del Interior, por donde volveremos del itinerario circular propuesto. Enseguida, en la inmediata bifurcación, seguimos a la izquierda las flechas hacia los caseríos Iparragirre y Eizagirre, aunque obviaremos el desvío posterior hacia Iparragirre y seguiremos la estrada principal hasta los caseríos de Elordi.

En cuanto la cinta asfaltada pasa entre Elordi y Elordi-txipi, descubrimos un viejo poste de señales de la R-9, senda marcada con pintura blanquiazul que dibuja una ruta circular por los caseríos de la barriada de Olaberria, entre Lapitze y Bentak; el rótulo, bastante deteriorado, indica las direcciones a Estebenea y Zubeltzu. Tomamos a la derecha el camino ascendente en esta última dirección, que rodea la insulsa cota de Altamirako gaina (184 m), antaño coronada por la torre de Zubeltzu bajo y actualmente por una caseta vallada. El camino, con vistas al sector de Aiako Harriak, llanea por la loma de Altamira, pasa bajo un impactante tendido eléctrico y asciende suavemente la última rampa hasta la plataforma cimera de Zubeltzu, donde se trifurca.

A la derecha, al final de un prado cercado que un sendero rodea por la derecha hasta el extremo opuesto, se alza una altísima trepa palomera y, a sus pies, un vértice geodésico de 4º orden de la Diputación Foral de Gipuzkoa, con una placa de acero inoxidable en la testa rotulada como Zubeltzu, correspondiente a la "Red de estaciones GPS de Gipuzkoa"; el pilón señala la cima de Zubeltzu (216 m). De la antigua fortaleza isabelina de Zubeltzu alto permanecen en pie cuatro paredes desmoronadas cubiertas de zarzas, sin visos de actuación alguna destinada a evitar la ruina total de estos vestigios históricos, a punto de cumplir 150 años.

De vuelta en la trifurcación indicada más arriba, tomamos a la izquierda (S) la senda que desciende entre castaños, abedules y robles, hasta una bifurcación, donde seguimos el sendero de la izquierda (el de la derecha conduce a una vieja prospección minera y circunvala luego Zubeltzu), que se dirige hacia los caseríos de Aristi, en el fondo del valle; es preferible, sin embargo, atajar por un senderillo que nace a la derecha pocos metros después de la bifurcación, para llegar a un camino forestal y descender finalmente a la pista hormigonada procedente de la GI-3452, donde reencontramos la pintura blanca y azul de la R-9.

Tomando esta pista a la derecha, se alcanza enseguida Uruneko Errota, donde enlazamos con los hitos de madera del Camino de Santiago (Vasco del Interior), que seguimos en sentido contrario, aguas abajo de Olakinetako erreka, por un ancho carretil sin revestir. Una pasarela de hormigón cruza el cauce de la regata y enlaza con una pista forestal amplia, señalizada con flechas amarillas y alguna venera de la ruta jacobea.

No hace falta caminar demasiado para descubrir a la izquierda un sendero que desciende hasta las pozas de Olakineta, un agradable rincón con restos de una vieja presa, popular entre los irundarras como zona de baño. Es posible, tras cruzar la erreka por una plancha metálica de andamio y trepar de manera abrupta por un tieso desmonte de gravilla, enlazar con la pista del caserio Olakiñeta y con los caminos forestales que conducen a la cima de Elatzeta (199 m), aunque el recorrido resulta bastante arduo y engorroso.

Tras la visita obligada a la poza y el ascenso opcional a la atalaya de Elatzeta, la pista jacobea realiza un suave ascenso al N y un descenso más pronunciado hasta Altzubideko Errota, donde reaparece el hormigón. Poco más adelante, enlazamos con el carretil procedente de la calle Lamisingo iturria, en el polígono industrial Arretxe-Ugalde de Bentak: postes de señales del Camino Vasco del Interior/Donejakue Bidea (Oiartzun, 6,9 km) y del R-9 (Uruneko Errota - Iparragirreko Harrobia); por la derecha, a la contra de las flechas amarillas, ascendemos el largo repecho en paralelo a la ruidosa barrera de la AP-8 y regresamos al punto de inicio en Lapitze (1,30; con ida y vuelta a Elatzeta, añadir 30 minutos más).

Acceso: Irún, Bº Lapitze (30 min)

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