Gora

Peña Botadera (1.535 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2019/11/14
Aldatze data
2019/11/14
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Peña Botadera (1535 m), o Peña la Cruz, es un impresionante cabezo rocoso de arenisca roja, punto culminante de una prolongada loma, de orientación general N-S, inmersa en el interminable manto forestal que compone el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, en plena Sierra de Albarracín.

Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno

Este espléndido espacio natural está protegido por la Diputación General de Aragón desde 1995, con ampliación en 2007, a causa del "indiscutible y sobresaliente valor natural del paisaje que ofrecen los modelados de las areniscas y conglomerados de la facies Buntsandstein en combinación con la masa de pino rodeno (Pinus pinaster)", unido a "la existencia en este espacio de un conjunto de manifestaciones de arte rupestre levantino, adscritas cronológicamente al Neolítico en unos casos y, en otros, al Calcolítico, que se caracterizan por el empleo exclusivo del color blanco y los grabados autónomos." (Decreto 91/1995, de 2 de mayo, de la Diputación General de Aragón, de declaración de Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. BOA nº 59, de 19 de mayo de 1995)

El Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno abarca una extensión de 6829 ha, repartidas entre los términos municipales de Albarracín, Gea de Albarracín y Bezas. Propuesto como LIC de la Red Natura 2000, desde la ampliación de 2007 incluye además el entorno de la Laguna de Bezas, un importante humedal serrano, refugio de aves acuáticas, enclavado en una hermosa dehesa entre pinos, sabina albar y enebros.

Se puede ampliar información sobre este espacio natural en el Centro de Interpretación de Dornaque, ubicado en una antigua casa forestal en torno al km 25 de la carretera A-1513, entre Bezas y Albarracín.

El Parque Cultural de Albarracín

El Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno se inscribe dentro de otra figura de protección más amplia y heterogénea, como es el Parque Cultural de Albarracín. Según la LEY 12/1997, de 3 de diciembre, de Parques Culturales de Aragón: "Un Parque Cultural es un espacio singular de integración de los diversos tipos de patrimonio, tanto material-mobiliario e inmobiliario como inmaterial. Entre el Patrimonio material se incluye el histórico, artístico, arquitectónico, arqueológico, antropológico, paleontológico, etnológico, museístico, paisajístico, geológico, industrial, agrícola y artesanal. Como Patrimonio inmaterial se considera el lingüístico, el gastronómico, las tradiciones, fiestas y vestimentas, y la acción cultural autóctona o externa. Todo ello, en el marco de las definiciones establecidas por el Consejo de Europa y por la UNESCO."

En la actualidad, la Comunidad Autónoma de Aragón cuenta con los Parques Culturales del Río Vero, Maestrazgo, Río Martín, Albarracín, San Juan de la Peña, Chopo Cabecero del Alto Alfambra y Vall de Benàs/Benasque, y está en trámite el de Sierra Menera.

El Parque Cultural de Albarracín abarca una extensión de 620 km2 y engloba la totalidad de los términos municipales de Albarracín, Bezas, Tormón, Ródenas y Pozondón. El parque se articula fundamentalmente en torno a las importantes representaciones de Arte Rupestre Levantino, declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998, diseminadas por este singular territorio, pero pone también en valor otras manifestaciones naturales y culturales, como los conjuntos urbanos, yacimientos arqueológicos, restos de la Guerra Civil, elementos de la cultura tradicional y rural y, por supuesto, el propio patrimonio geológico y forestal de los Pinares de Rodeno, donde se sitúa nuestra Peña Botadera (1535 m).

Peña Botadera versus Peña de la Cruz

Conocida oficialmente como Peña de la Cruz (Peña Cruz para el vértice geodésico), por la cruz de hormigón erigida en su cima ("Recuerdo del Batallón 136 Bailén 18 de Julio 1939 Año de la Victoria", reza el ignominioso texto grabado en su peana), en los últimos años se va imponiendo en el mundillo montañero para nombrar este imponente relieve de rodeno el topónimo Peña Botadera, desprovisto de connotaciones religiosas o frentistas y, sin duda, mucho más respetuoso y coherente con el espíritu y los planteamientos de la vigente "Ley de Memoria Histórica". En la base del vértice geodésico de nuestra montaña, donde en una anterior visita (octubre del 2009) aparecía el nombre de "Peña de la Cruz", está rotulado actualmente como "Peña Botadera - 1534 m".

El nombre lo sugiere, quizás de manera involuntaria, Ramiro Martínez, responsable del blog "https://www.bezas.org", una página personal con interesante y variada información de ámbito local. En una de las secciones del blog se relata la curiosa "Leyenda de la Peña Botadera", que Ramiro pone en boca de su tío, Pedro Martínez Pérez, bezano dedicado al campo y a las labores forestales, que ya tenía más de 90 años a comienzos de siglo y que "siendo él pequeño, ya la contaban sus padres y abuelos"; la antigüedad de la leyenda está más que probada, por lo que el topónimo propuesto parece fundamentarse en raíces ancestrales.

Con autorización expresa de Ramiro Martínez, con quien intercambié hace un tiempo algunos correos sobre el tema, transcribimos el texto íntegro de esta simpática y misteriosa leyenda.

Leyenda de la Peña Botadera

"Esta leyenda, al igual que la de la Peña del Hierro, es muy antigua, ya se les oía a los abuelos que la habían escuchado de sus padres. (Ha sido recordada oralmente por Pedro Martínez Pérez).

Cuentan los mayores del lugar, que un buen día aparecieron por las inmediaciones del pueblo dos o tres señores llevando mulos con serones. Preguntaron a un lugareño pastor de cabras, si cerca de allí sabía de la existencia de un lugar conocido por el nombre de “Peña Botadera o Botanera”, a lo que respondió que por tal nombre no existía sitio alguno.

Dando cumplido detalle de cómo era el lugar por el que preguntaban, incluso con algunos dibujos de una gran peña, llegó el pastor a la conclusión de que estaban preguntando por la que ellos conocían como Peña la Cruz; así que encaminó a los señores a dicho lugar donde los vio cómo "danzaban" en lo alto del risco.

Cuando se marcharon, el pastor, intrigado por lo sucedido, subió a lo alto de la peña y, donde antes todo estaba plano, ahora había unos pozos de reciente excavación. Por lo visto, aún encontró alguna moneda de oro; deduciendo que allí pudo haber un tesoro enterrado, que es lo que los señores andaban buscando. Unos creen que fue el botín escondido por la necesidad de ocultar las riquezas propias o de rapiñas durante las guerras carlistas, de cuyos hechos lamentables nos dieron referencia nuestros abuelos, mientras que los más dados a imaginar, piensan que pudieran ser riquezas escondidas en tiempos en que los pobladores de estas tierras eran los moros y se vieron obligados a abandonarlas."

Ascenso a Peña Botadera desde el Corral Quemado

El Corral Quemado (1315 m), donde existen efectivamente las ruinas de un viejo corral, se sitúa en una encrucijada de pistas forestales accesibles, procedentes de los km 23 y 25 de la carretera A-1513 (Bezas-Centro de Interpretación de Dornaque), profusamente señalizadas en ambos casos con rótulos direccionales hacia Rubiales, Tormón, Vestigios de la Guerra Civil, Peña la Cruz y Laguna de Bezas. Recorridos 1,36 km o 1,8 km respectivamente, según el ramal elegido, se alcanza el cruce del Corral Quemado, dotado también de abundante señalización, zona de aparcamiento y una rústica caseta de troncos de sabina con una pequeña mesa. La pista principal continúa al S hacia Tormón y hacia el Campamento Maqui de la A.G.L.A., de visita muy recomendable, y hay postes del sendero SL-TE 25 que se dirige a la Laguna de Bezas o al Collado de las Tabernillas.

El ramal que se orienta al W, accesible incluso para vehículos, señala 5 km a Peña La Cruz, y es la ruta que vamos a seguir a pie. La amplia pista asciende en suave pendiente en dirección NW hasta alcanzar el lomo de la sierra; gira al S y continúa, en un paseo algo monótono, entre el paisaje típico de los pinares de rodeno, con vistosos afloramientos de arenisca roja a ambos lados del carretil.

En 50 minutos de grato caminar, se deja a la izquierda un ramal (hay una baliza rotulada como "Sendero" del Parque Cultural de Albarracín) que desciende rápidamente hasta un alto (1420 m) en la pista de Dornaque a Las Tabernillas, que puede servir como punto alternativo de ascenso o descenso. A partir de este cruce, el carretil adquiere más pendiente y asciende en dos revueltas hasta el pequeño aparcamiento habilitado al pie del cabezo rocoso de Peña Botadera (1,05).

En este lugar se han colocado paneles informativos sobre el Paisaje Protegido "Pinares de Rodeno" y sobre la "Posición del Alto de la Cruz", del programa "Amarga Memoria. Lugares de Memoria de la Guerra Civil" del Gobierno de Aragón; merece la pena, antes o después de visitar Peña Botadera, dedicar un tiempo a reconocer este estratégico vestigio histórico ubicado sobre un peñasco de rodeno próximo. Podemos hacernos una idea de la crudeza de los combates que tuvieron lugar en torno a esta fortificación durante el verano de 1937 leyendo el siguiente párrafo, extraido de uno de los paneles: "Setenta años después, la madera de este lugar sigue siendo rechazada, ya que la numerosa metralla que alberga en su interior impide su utilización".

Desde el final de la pista, parte una senda habilitada con postes de madera y gradas labradas en la arenisca, que trepa con hermosas panorámicas hacia una explanada situada bajo el peñasco cimero, donde otro didáctico panel alecciona sobre las microformas más características en las areniscas del Rodeno: alveolos, gnammas y tafonis, presentes en la visera rocosa bajo la cumbre.

El acceso a la abrupta cima de Peña Botadera (1535 m) se realiza por una empinada escalinata esculpida en la roca, que permite ganar sin dificultad la plataforma donde se reparten el espacio la cruz, la señal del IGN y una caseta de vigilancia de incendios. Las vistas sobre el paraje protegido de los Pinares de Rodeno y sobre las montañas que emergen de la inmensa superficie forestal son inconmensurables: sierras de Javalambre, Jabalón, Albarracín, Menera, Palomera, Carbonera, Gúdar....

En la superficie rocosa, junto al pilón geodésico, se observan varias gnammas o pilancones (llamadas clochas en la comarca), sin duda los hoyos excavados por los "danzantes" de la leyenda para desenterrar los tesoros escondidos desde antiguo en Peña Botadera.

Acceso: Corral Quemado, en la pista forestal de Dornaque al Collado Tabernillas (1h 15min)

La Laguna de Bezas

No muy lejos de estos parajes, merece la pena acercarse, en vehículo o caminando por cualquiera de las sendas señalizadas en el entorno (GR 10, PR-TE 116, SL-TE 25), hasta el idílico paraje de la Laguna de Bezas o de los Infantes. Esta plácida lámina de agua de origen natural, la más extensa de la sierra de Albarracín (4,5 ha de superficie inundada, que fluctúa con las estaciones), se remansa en una amplia vega a 1235 m de altitud entre montañas cubiertas de pino rodeno, sabinas albares y enebros; sobre una loma en su extremo sur se alzan las Casas de la Laguna, una antigua masía aún parcialmente en funcionamiento, rodeada de praderas, campos de cultivo y corrales para el ganado.

Sobre la superficie de la balsa flota una nutrida colonia de Polygonum amphibium, una vistosa planta acuática que tiñe la laguna de rosa en la época de floración, coincidente con la temporada estival. Sus someras aguas se agitan de vez en cuando por la presencia inquietante de grandes carpas, especie depredadora y foránea introducida en su día de manera furtiva, que alteran de manera grave el equilibrio natural del humedal.

Las aves son las principales protagonistas de este espacio natural. De la colección de "Rutas temáticas por la Sierra de Albarracín", desarrollada por Prames para la página web de la Comarca de Albarracín, en la ficha ornitológica dedicada a las aves acuáticas, referida a la propia laguna de Bezas y a otros humedales próximos, como la balsa del Pinar de Rubiales o la del Molino del Algarbe de Terriente, leemos:

"... acogen una pequeña comunidad residente de aves acuáticas, comunes muchas de ellas en los humedales aragoneses, como el ánade real, el zampullín chico, la focha común o la polla de agua, otras especies migratorias como la garza real y andarríos chico, y divagantes o raras como la cigüeña negra o la focha cornuda. Por otro lado, sirven de lugar de cazadero o alimentación y bebedero, además de a los rebaños ganaderos, a otras especies de aves como el aguilucho lagunero, pequeñas insectívoras como los aviones, vencejos o golondrinas, o a las propias de ambientes forestales que desde los pinares y sabinares aledaños se acercan hasta la laguna, como zorzales, picos picapinos, cucos, arrendajos, gavilanes y un largo etcétera."

El Campamento-Escuela del Rodeno: Maquis en la sierra de Albarracín

Otro de los enclaves imprescindibles de la sierra de Albarracín, en la vecindad de la Peña Botadera, es el Campamento-Escuela del Rodeno, un recóndito laberinto de callejones y peñascos, perdido entre pinares, utilizado como lugar de refugio por los maquis de la AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón) a finales de la década de los 40.

"Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los guerrilleros, conocidos también con el término francés “maquis”, se organizaron en diferentes grupos. Uno de ellos, la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, eligió los montes de rodeno cercanos a la localidad turolense de Tormón para establecer el Campamento Escuela, tras haber sido asaltado por la Guardia Civil en marzo de 1947 el que tenían establecido entre Aguaviva y La Cerollera. Se trata de una zona escondida, protegida por unas impresionantes formaciones de roca, que crean una multitud de pasillos y pasadizos que facilitaban el escape en caso de asalto, lo que ocurrió en diciembre de 1947. Se han señalizado las principales zonas de vida del campamento, como la entrada, la escuela y la cocina." (Del folleto "Los lugares de la memoria", editado en 2010 por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, dentro del Programa Amarga Memoria).

En este recóndito paraje próximo a la masía de Ligros, en terrenos pertenecientes a la Comunidad de Albarracín, aunque equidistante entre las localidades de Tormón, Jabaloyas, Valdecuenca y Rubiales, se conservan los vestigios de un precario poblado de la guerrilla antifranquista organizada por el PCE al final de la 2ª Guerra Mundial, con el objetivo de derrocar el régimen dictatorial impuesto por los militares golpistas tras la guerra civil de 1936-1939.

Dentro de la Red de Senderos Turísticos de Aragón, el sendero SL-TE 23 "Casa Forestal de Ligros-Campamento de los Maquis" propone un recorrido circular señalizado, de 4,7 km y 1h 35min de duración, desde la antigua Casa Forestal de Ligros hasta el campamento, con posterior visita a un solitario mirador sobre el paisaje del rodeno, y regreso por un escondido sendero encajonado en el tortuoso barranco de Ligros; la masía de Ligros, con su ruinosa ermita de advocación desconocida, se alcanza en algo más de 2 km desde el collado Tabernillas.

En el interior del campamento-escuela, se han habilitado paneles informativos sobre la actividad y la dura vida de los guerrilleros en este rincón de la montaña turolense, desde el inicio de 1947 hasta su huída precipitada tras el asalto de la guardia civil el 20 de diciembre del mismo año. Del libro de José Manuel Montorio Gonzalvo, alias Chaval, "Cordillera Ibérica. Recuerdos y olvidos de un guerrillero", editado por el Gobierno de Aragón, extraemos una descripción de primera mano sobre el lugar:

"Entre un laberinto de rocas rojizas se habían construido un par de chabolas y, un poco retirada de todo el ajetreo del campamento, otra de mayores dimensiones destinada a las funciones de escuela donde el infatigable Pepito tenía organizados unos cursillos para el estudio del marxismo-leninismo-stalinismo, tácticos y culturales. Algunos guerrilleros puede decirse que tuvieron sus primeros contactos con las letras en esta escuela metida en el corazón de los Montes Universales. En la cocina, bien camuflada, eso sí, el abuelo Miguel se afanaba y cumplía con sus funciones de cocinero ayudado por dos guerrilleros que se nombraban cada día por riguroso turno. La misión de estos dos ayudantes consistía en que al abuelo Miguel no le faltara leña seca para guisar las consabidas gachas de harina, ya que la menor espiral de humo daba lugar a críticas severas por parte de todos."

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