Gora

La Tonda (1241 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2020/03/28
Aldatze data
2020/03/28
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En las estribaciones meridionales de la sierra de Ocejón, en el confín de las comarcas serranas, donde las oscuras montañas de pizarra, esquistos y cuarcitas empiezan a arrasarse, fundidas con los valles del Henares, del Sorbe y del Jarama, se alza La Tonda (1241 m), un vasto y chato cerro alineado con la Sierra Gorda y con las lomas de Santotis, revestido de jaras, pinos silvestres y sabinas.

Desde su nacimiento al sur de la sierra de Pela, entre Cantalojas y Campisábalos, el río Sorbe juega a encajonarse al fondo de cañones y barrancos casi inaccesibles, primero por las tenebrosas quebradas entre Las Lomas y la Peña del Osar, más adelante al pie de Las Piquerinas y del Ocejón y, finalmente, en las profundas hoces excavadas por el propio río a oriente de La Tonda (1241 m). Antes de este punto sus aguas, retenidas por la presa del Pozo de los Ramos, son trasvasadas de manera subterránea hasta el embalse del Vado, en la cuenca del Jarama, y luego al Canal del Lozoya, para calmar la sed de la insaciable metrópoli madrileña; aguas abajo de La Tonda, embalsado en el azud de Beleña, las limpias aguas del Sorbe dan de beber aún a más de 370.000 habitantes en ciudades como Alcalá de Henares, Guadalajara o Azuqueca de Henares.

Al pie de La Tonda se extiende el ordenado caserío de Tamajón, heredero de la legendaria Tamaya, que conserva vestigios de su antiguo abolengo en el Palacio de los Mendoza, en la casa nobiliaria de los Montúfar y en la monumental parroquia de la Asunción, obra renacentista (s.XVI) con restos góticos y románicos (s.XIII), una de las construcciones más emblemáticas de las comarcas serranas de Guadalajara.

La acostumbrada política de herencias y casamientos entre familias nobles en época medieval, puso el Señorío de Tamajón desde 1412 en manos de Íñigo López de Mendoza, primer Marqués de Santillana, autor de las populares "Serranillas", en las que el poeta requiebra a cuanta moza, vaquera, pastora o serrana se encuentra en los paseos por sus amplios dominios, desde tierras cántabras, vascas o moncayinas hasta sus señoríos castellanos, alcarreños y andaluces.

Ermita de los Enebrales y Ciudad Encantada de Tamajón

A corta distancia de Tamajón, junto a la carretera hacia Majaelrayo y los pueblos de la Arquitectura Negra, en medio de una extraordinaria extensión de sabina albar (Juniperus thurifera), se levanta la Ermita de la Virgen de los Enebrales, la "Serrana", patrona de la localidad y, por extensión, de toda la comarca de la Serranía guadalajareña. El templo, de probable origen románico, presenta hechuras góticas, renacentistas y barrocas (s.XVI-XVIII).

La imagen titular, representada sobre una sabina (llamadas enebros en la zona), cuenta con su propia leyenda milagrera, aunque en este caso, rompiendo la costumbre, no se apareció a un pastor, sino a un cura. El viajero y periodista vasco Manu Leguineche, alcarreño de adopción, se hizo eco del prodigio con su peculiar estilo sobrio y socarrón:

"La Virgen se aparece mucho por estos lares, aquí en un radio de menos de cien kilómetros enfrente de casa en Santa María de la Peña, en Sopetrán, en la ermita de Santa María de los Enebrales. Esa virgen, conocida como la serrana, interesa. Según me cuenta Raúl, salvó al párroco de Tamajón, que se dirigía a un pueblo cercano a decir misa, cuando le atacó una serpiente dispuesta a comérselo con misal y todo. Entre la Virgen y las serpientes nunca hay color: le bastó con lanzar un resplandor desde el enebral. Nuestra Señora de los Enebrales tiene siempre una puerta abierta, día y noche para que se puedan refugiar los caminantes en caso de que sufran el acoso de los demonios". (Manu Leguineche: "El club de los faltos de cariño". Ed.Seix Barral. Barcelona, 2007)

En la actualidad, la ermita de los Enebrales permanece cerrada con una reja de forja que la protege de expolios y vandalismos, aunque permite contemplar el interior, con la imagen de la titular en el ábside y, en el muro frente a la cancela, un fresco representando el milagro, pintado en el siglo XVII por artista anónimo y restaurado en 2015.

"La tradición dice que esta Virgen se apareció, en este mismo lugar, cuando el párroco de Tamajón se dirigía al pueblo de El Vado a decir misa, y fue atacado por una gran serpiente amenazante, que fue vencida por el resplandor de la Virgen aparecida sobre su enebral, y el cura puesto a salvo. Esta leyenda se pintó al fresco en el muro norte de la ermita, que es construcción del siglo XVIII." (Revista "El umbral del Ocejón" nº 02. Ayto.de Tamajón, 2014)

La ermita está además enmarcada en un singular paisaje kárstico, con caprichosas formas trabajadas por la erosión diferencial sobre la roca caliza (tolmos, arcos, cuevas, bóvedas...), que se ha dado en denominar Ciudad Encantada de Tamajón, por su similitud, salvando las distancias, con el afamado monumento natural de la serranía conquense.

El espacio visitable se desarrolla a ambos lados de la carretera GU-186, a 2 km de Tamajón, en una extensión de 30 ha. salpicadas de sabinas y encinas, donde los roquedos se alternan con terrenos cultivados; el enclave resulta sorprendente, no solo por las sugerentes formaciones rocosas, sino por tratarse de un reducido afloramiento calizo en medio de un paisaje dominado por las pizarras. La zona, dotada de atractivas agujas, placas verticales de poca altura y extraplomos imposibles, con graduaciones entre 5b y 8b, es bastante frecuentada por aficionados al boulder y la escalada deportiva.

En algunos de sus abrigos y cuevas existe constancia de asentamientos humanos desde época prehistórica. En el yacimiento de la Cueva de los Torrejones apareció el resto más antiguo de Homo sapiens en la Meseta central, datado en el Paleolítico Superior, con una antigüedad entre 12.000 y 30.000 años; en el Abrigo de los Enebrales, utilizado durante siglos como aprisco por los pastores de la zona, las piezas líticas y cerámicas halladas por los arqueólogos confirman la ocupación humana del lugar al menos durante el Paleólitico Superior, Calcolítico y Edad de Bronce.

Con la denominación "Los Enebrales", la ermita y su entorno forma parte, como "desfiladero de rocas calizas moldeadas por la acción erosiva eólica", del "Inventario Nacional de Paisajes Sobresalientes" elaborado por el extinto ICONA en la década de los 70; un primer intento de catalogar todos los espacios naturales (paisajes) destacables por la calidad de su medio físico, de su vegetación o de sus valores culturales, pero aún no protegidos bajo ninguna de las figuras existentes en la época ("Inventario Nacional de Paisajes Sobresalientes I". Monografías 6. Ministerio de Agricultura. Madrid, 1975).

Señalar, por último, que desde la localidad de Retiendas, cercana a Tamajón, el trazado del GR 10 permite acercarse hasta los míticos despojos del Monasterio de Bonaval, antiguo cenobio cisterciense abandonado durante siglos por las administraciones a la ruina y al expolio; en la actualidad, cercado y en proceso de consolidación y puesta en valor, el lugar ha perdido, a cambio de rescatarlo de la extinción total, gran parte del encanto romántico que transmitían sus viejas piedras emergiendo en mitad del bosque.

A La Tonda desde Tamajón

A la derecha del promontorio de la iglesia de Tamajón (1035 m), sale un camino agrícola asfaltado en su primer tramo, que se orienta inicialmente al E, pasa entre dos naves ganaderas y se dirige entre campos cultivados, sin margen para la duda, hacia el achatado relieve de La Tonda. La pista, de anchura uniforme y piso cómodo, asciende con pendiente sostenida pero leve por la lomada meridional del monte, por terreno pizarroso cubierto de pringosas jaras y aromáticos tomillos; el IGN la rotula como "Camino de la Reguera de la Hoz".

Hacia oriente, al otro lado de la hoz labrada por el río Sorbe, se perfilan las siluetas monótonas y oscuras de El Castillar (1415 m) y del cerro Santotis (1560 m). Sin más desvelos que poner un pie delante del otro y llenar los pulmones con el limpio aire serrano, se arriba a la anodina cima de La Tonda (1241 m), señalada por el vértice geodésico y un par de antenas de telecomunicaciones. Los huecos entre las sabinas y los raquíticos pinos que intentan medrar en la altura permiten atisbar la magnífica mole del gigante Ocejón (2049 m) en una de sus poses más esbeltas; más cercana, sobre la invisible aldea de Almiruete, se levanta la atractiva silueta boscosa de la Peña del Reloj (1506 m).

Un itinerario de ascenso alternativo, que se puede combinar con el anterior, parte desde el km 2,3 de la GU-211 que se dirige a Valverde de los Arroyos desde Tamajón. Desde el alto de la carretera (1068 m), sale a la derecha (S) un camino forestal que efectúa un zigzag en su inicio y flirtea luego, convertido en sendero pizarroso algo pendiente, con la franja desarbolada del tendido eléctrico que trepa por la ladera occidental para alimentar las antenas de la cima.

Acceso: Tamajón (1 h); km 2,3 de la GU-211 (30 min)

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  • item-iconHugo Fernández
    2020.eko apirilak 1a

    Muchas gracias por tus palabras, Luis. 

  • item-iconLuis Astola Fernández
    2020.eko apirilak 1a

    Muchas gracias, Hugo; sin que pretenda ser un intercambio de flores, yo también disfruto mucho con tus trabajos, que siempre aportan a los datos puramente montañeros un "extra" de información cultural,  en el sentido más amplio, que es muy de agradecer; reseñas que merece la pena leer aunque, con toda seguridad, no me de la vida para visitar la mayoría de los montes que propones. Un abrazo

  • item-iconHugo Fernández
    2020.eko apirilak 1a

    Luis, cada una te reseñas son una verdadera lección de historia, cultura, geografía... Muchas gracias por dedicarles tanto tiempo y trabajarlas tanto. Se agradece muchísimo que nos acerques de esta forma cumbres que son totalmente desconocidas, al menos para mí.  Reseñas como esta son el modelo a seguir. Un saludo.