Gora

Culillas, Pico (1.805 m)

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Javier Urrutia
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Hugo Fernández
Sarrera data
2001/01/01
Aldatze data
2016/01/30
19

Cumbre de la sierra de La Demanda entre los impresionantes barrancos de los ríos Mostajares y Cambrones. Aislada, ignorada, bella, su puntiagudo perfil destaca sobre un entorno con montañas más elevadas como el Salineros ( 2.101 m ) o el mismísimo San Lorenzo ( 2.262 m ).

Actualmente, a diferencia de otros lugares de la sierra, el espacio que rodea esta montaña permanece libre de pistas lo que complica alcanzarla especialmente desde el fondo de los barrancos antes mencionados. Por ello el acceso más fácil se realiza por pleno cordal partiendo de Mansilla ( 935 m ).

Mansilla era una importante villa que llegó a contar con 600 habitantes, más de 10.000 cabezas de ganado y diversas minas dedicadas a la extracción de plata, cobre y plomo. La construcción del pantano obligó a sus vecinos a abandonarla un triste Domingo de Ramos de 1960, viéndose forzados trasladarse a una nueva Mansilla construida por encima del nivel del embalse. Tan solo se salvó de la inundación la Ermita de Santa Catalina, ubicada sobre el pueblo. En el año 2.000, aprovechando el bajo nivel de pantano, se desmontaron y trasladaron los 2.430 sillares que componían el Puente de Suso, del siglo XVI, instalándose a la entrada del nuevo Mansilla. En otoño suele ser habitual que el agua deje al descubierto las ruinas del pueblo. Sorprendentemente aún resisten en pie sus puentes, los muros de la iglesia, casas... Que permiten hacerse una idea de la belleza y el esplendor que otrora tuvo Mansilla.

Siguiendo el Barranco de los Doncellares se puede llegar a Covacalera ( 1.180 m ) ( WGS84 30 T 499924 4666942 ). Se trata de una cavidad que finaliza en una sala con multitud de gours inundados de sobrecogedora belleza.

Desde Mansilla se debe subir al cordal (W), lo que también puede realizarse desde el Km.91,200 de la carretera ( LR-113 ) a Canales de la Sierra ( 1.026 m ). Una vez en él, se remonta y se va estrechándose hasta convertirse en una entretenida cresta, que no presenta ninguna dificultad, para finalmente alcanzar la ladera de la apuntada cima.

La continuación al Salineros ( 2.101 m ) es clara. Hay que descender al collado ( 1.715 m ) destrepando una curiosa arista salpicada de pizarrosas rocas. Un senderillo sigue por terreno más sencillo rodeando ( o superando si se desea ) algunas pequeñas cotas. La cima de cota 1.933 se rodea por la derecha y se asciende finalmente hasta la cumbre.

Accesos: Mansilla ( 2h 20 min ).

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  • item-iconJoseba Astola Fernandez
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    Para ayudar a culminar con éxito esta bonita cumbre, sorprendentemente ignorada por las escasas publicaciones escritas sobre las montañas riojanas, y cuyo buzón fue colocado allá arriba nada menos que en el año 1976 (G. M. Bilibio) señalar, por una parte, que la carretera LR-113 no cuenta ya con la numeración kilométrica a la que se hace referencia en la reseña, lo cual deja a la localidad de Mansilla de la Sierra como mejor punto de referencia para echar a andar.

    Por otra parte, la ascensión desde Mansilla al Pico Culillas se efectua, tal y como se describe,  por la larga loma que desciende del pico, saliendo de la parte alta del pueblo por una pista (portilla) que abandonamos de inmediato para progresar por el encinar buscando y alcanzando pronto la parte alta de la cuerda, prosiguiendo después placenteramente por el suave lomo (sendas de ganado y terreno limpio entre chaparral y robledal). Tras dos breves y casi anecdoticos descensos, se llega a una sima y a una zona en la que el terreno parece haber sido excavado (posibles restos de minas, antaño presentes en la zona). Divisamos entonces la inclinada y definitiva cuesta que nos llevará hasta la cumbre, pudiendo observar un tramo boscoso que deberemos atravesar, y que será el que nos imponga más dificultades, antes de alcanzar la parte más rocosa y entretenida de la ascensión (tramo final).  En la actualidad, este tramo arbolado (un bonito aunque asalvajado robledal) se encuentra muy vestido de vegetación, pudiendo encontrar dificultades para pasar entre el sotobosque si no se encuentra la única y muy tímida traza de paso existente. La ausencia de hitos es total, siendo la mejor referencia inicial  un tronco seco tumbado en el suelo, justo a la entrada del bosque, hasta el que llega una sendita que luego desaparecerá. Tras introducirnos en el robledal, trazaremos primero una diagonal ascendente hacia la izquierda, gracias a un pequeño tramo desprovisto de vegetación. Unos metros después, no quedará más remedio que lanzarnos directamente hacia arriba, abriéndonos paso entre el matorral de brezo y retama que abunda entre los robles. Tras unos primeros metros algo penosos y lentos, encontramos (septiembre de 2017), al poco de introducirnos en la cerrada vegetación, unas viejas y deterioradas cintas blancas de plástico, caídas en el suelo y muy separadas entre sí. Colocamos algunos hitos (poca piedra, insuficientes y de continuidad poco segura) y algunos pequeños trozos de papel en las ramas (para guiarnos en el descenso). Tras algo más de cinco minutos se puede llegar a intuir, no con total claridad, una tímida senda o traza de paso, marcada esporádicamente con las viejas cintas y algunas piedras sospechosas de haber formado parte de algunos cairns, terminando por salir del bosque no muy lejos ya de la parte alta del pico. El tramo final se realiza sin inconvenientes, debiendo superar antes de la cima dos promontorios rocosos y entretenidos (engañan, haciendo creer que son la cumbre) en los que hay que usar las manos sin mayores contratiempos. Una orquesta de ciervos berreando (ascendimos por la tarde) rompían felizmente el silencio y la calma. Señalar, por último, que atravesar el tramo boscoso (en subida) viene a costar entre quince y veinte minutos de tiempo, no más, por lo que la lucha, si no se encuentra la veredilla, no será eterna ni del todo imposible.