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El cabezo de Sanchicorrota (425 m) es la última elevación del cordal del Rallón (493 m) hacia el S. y constituye una elegante cumbre, bien individualizada, que posee la tipología típica de los cabezos bardeneros, aparte de su asociación a diversas leyendas, que nos despertarán algo de curiosidad para acercarnos a su cima, complementando la ascensión a la cumbre principal del cordal.

Sancho de Rota, más conocido con el apodo de Sanchicorrota, fue un famoso bandolero, al que se atribuía una legendaria bravura y astucia, y que se refugió en las Bardenas, de las que se consideró rey aprovechando las guerras entre Agramonteses y Beamonteses del siglo XV. Los bosques que cubrían las Bardenas y los cabezos de complicado acceso, fueron refugio para salteadores, bandoleros y otras gentes de mal vivir, aunque tampoco era raro el caso de soldados, no contentos con su licencia tras las frecuentes guerras, o de incluso nobles caídos en desgracia por algún crimen. Los 200 caballeros del rey Juan II fueron acabando en 1452 con todos ellos hasta que sólo quedó Sanchico, que se quitó la vida con un puñal, al verse rodeado en su montaña, siendo expuesto su cuerpo en Tudela en una horca para escarnio popular, tras pasearlo por Arguedas, Valtierra y otros pueblos.
El hecho de que la cueva artificial, que corona la cima, se denomine Cueva de Sanchicorrota, ha dado nombre a este cabezo. Se cuenta que la cueva fue construida por unos amigos suyos, a los que asesinó posteriormente para que nadie conociese la ubicación de su guarida. La cueva todavía existe aunque son evidentes unas ruinas de una construcción o castillo de aspecto más elaborado de época medieval y por tanto previos al bandolero. Quedan unos restos de mampostería del siglo XII y el arco del aljibe o prisión. Poco se ha podido encontrar en documentos antiguos sobre el castillo o torre medieval, a pesar de la labor de Blas Tarracena, que lo investigó in situ y que denominó a la cueva como del tipo "calabozo del olvido". Según sus teorías su reducido tamaño hace que fuera difícil usarla como almacén, y apoya más su uso como mazmorra. El tipo de arco permite datar la construcción en torno a finales del siglo XII o principios del XIII. Según el experto es más probable que se tratara de una torre vigía que de un castillo, sobre todo por las dimensiones reducidas de la meseta cimera. Estaría relacionada con el tipo de turris praetoria de los campamentos romanos, adoptado por los árabes y por los cristianos. La misión de estas torres, además de otear las fronteras y los caminos, era proteger los campos y ganados de los robos, amparando en sus recintos a labradores y pastores.
Nota: en los últimos años han aparecido varias señales en toda esta zona que va de Piskerra al rincón de las Rallas que recomiendan "No caminar por las laderas" para evitar acelerar la erosión de estos terrenos frágiles, por lo que parece que ya no es posible acceder a estas cimas.
Desde el rincón de las Rallas
La ascensión más habitual al Rallón (493 m) suele realizarse desde el Rincón de la Ralla (350 m), junto a las ruinas del Corral de Mendigacha, por la Cañada Real de los Roncaleses. Tras salirnos de la pista y bordear por la cañada unos contrafuertes apareceremos junto a una casa y la vista de la cara S. de nuestra cumbre, por donde discurre el acceso más directo a a la cima. Las trazas de senda veremos que salen a la izquierda, justo en el filo del contrafuerte, algo aéreo, hasta llegar a la placa rocosa, a la que debemos encaramarnos a pulso (F), saliendo a una terracilla que lleva a una canaleta muy estrecha, que remonta hasta la abertura de tierra y conglomerado que nos saca al escalón que permite acceder a la cima. El punto más alto está tras la cueva y las ruinas, no siendo necesario proseguir, si no desea, por el aéreo filo los metros restantes.

Las vistas merecen la pena hacia el cordal del Rallón y el barranco de las Rallas. Si nos impresiona el descenso por el filo y la terraza rocosa o incluso el ascenso, recomiendo más usar la rota cara S., aprovechando un desplome de la terraza, sorteando los incómodos bloques en una empinadísima zona de piedras y matorral bajo, mucho más incómoda, pero menos expuesta. Sin duda descubriremos, más al mirar hacia abajo en el descenso, por qué Sanchicorrota eligió este cabezo.
Como alternativa menos intuitiva pero quizás menos empinada tenemos la cara oriental, cubierta de pequeño matorral, lo que hace que podamos buscar hueco para los pies con más facilidad, aunque los bastones son altamente recomendables.
Accesos: Rincón de la Ralla (15min).
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Cabaña Piskerra-Laberinto-Piskerra-Rallón-Sanchicorrota-Pista (4-11-08)12,984,807 223 189
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Corral-Santxikorrota-Rallon-Piskerra-Paso de los Ciervos-Corral11,264,750 300 300
