Gora

Saldise (1.043 m)

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Rafael Bartolomé
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Javier Urrutia
Sarrera data
2011/07/03
Aldatze data
2018/04/25
41

La bonita cresta N. de la sierra de Saldise se aprecia como una cumbre diferenciada desde el valle, motivo por el que suele denominarse como las Peñas de Saldise o Txortu ( 1.043 m ), ya que la verdadera cima del Mortxe ( 1.123 m ) no se aprecia. Alcanzado el final de la cresta se descubre que no hay tal cumbre y se disuelve el efecto óptico, siendo por tanto una falsa cima, aunque la reseño únicamente por haber aparecido en el libro de Montes de la Cuenca de Pamplona de Javier Zubieta, uno de los libros imprescindibles de los montañeros navarros, y siempre hay quien le gusta completar los montes con bibliografía.

Desde Egillor (T2)

La forma más sencilla de coronar la cima es aprovechar la ascensión a Mortxe ( 1.123 m ) desde Eguíllor / Egillor ( 520 m ). Se sale por la pista cementada junto al centro de tratamiento de aguas siguiendo la pintura del GR-220. Se pasa junto a un depósito de aguas y se toma la senda que posee hitos indicando después el paso a la derecha. De esta forma se sale a una pista con varias bordas en ruinas. En una pequeña balsa prestamos atención a la salida de la senda a la derecha para atravesar una zona de espectaculares robles.

Aunque en ocasiones hay caminos que remontan hacia la izquierda, debemos seguir en todo momento la dirección en diagonal hacia la derecha, remontando a media ladera hasta salir del bosque. Tras pasar la alambrada se alcanza una gran balsa donde ya giramos a la izquierda, siguiendo las marcas de G.R. que van en dirección a la cima del Mortxe, así que al salir a una zona más despejada giramos a la derecha (W), por la repisa herbosa, para acercarnos a la alambrada y acceder hasta el mogote rocoso característico que se puede considerar como la cima. El panorama es espléndido sobre el valle. Fácilmente se puede recuperar el camino para continuar a Mortxe ( 1.123 m ).

Arista N. o cresta de Saldise (AD+)

Es interesante comentar que la cresta siempre puede abandonarse por la izquierda, por lo que cada uno puede elegir el tipo de dificultad que quiere afrontar. Muchos montañeros se limitan únicamente a ir pegados bajo la cresta y a asomarse en los pasos más sencillos para disfrutar del paisaje, que merece bastante la pena y sin duda es lo más recomendable si sólo queremos disfrutar sin meternos en dificultades.

La arista en sí no posee demasiada continuidad, aunque presenta algunos cortos paraje aéreos muy bellos. La calidad de la roca en los pasos de dificultad es deficiente, los arbolitos presentes le restan estética, y, como se ha indicado, siempre es posible contornear las dificultades por la izquierda, por lo que el grado de compromiso a aceptar es bajo. Por otro lado la aproximación, aunque breve, no es muy cómoda, y aunque se acierte con la senda correcta se terminará tarde o temprano rodeado de espinosos matos. Todas estas características deslucen la ascensión, únicamente recomendable a los verdaderamente interesados en este tipo de terrenos.

De Egillor ( 520 m ) salir por la calle cementada que asciende pasando frente a la iglesia. En lugar de seguir el P.R. de la Vuelta al valle de Ollo, tomar a la derecha un camino herboso a la derecha, que abandonaremos más arriba para intentar dar ( con alguna dificultad por la vegetación ) con unos prados que se pueden recorrer horizontalmente (W) hasta si finalización. Una cerrada senda flanqueada por rosales, endrinos y demás matas provistas de pinchos permite internarse en el bosque y salir a la base del gran escarpe afilado en el que toma inicio la arista N. de Saldise.

Evitamos el imponente resalte rodeándolo por la izquierda para iniciar la escalada efectuando una delicada travesía ascendente hacia la derecha (IV) que nos deposita en el aéreo extremo del escarpe. Estamos ya situados sobre el filo, que no vamos a abandonar a lo largo de la ascensión integral de la arista.

Trepar sobre el filo (III-) y recorrer un tramo más o menos horizontal de arista (II) para alcanzar una de sus primeras cimas (II). Cruzar un pequeño collado rocoso y recorrer un nuevo tramo de cresta hasta situarnos al pie de un imponente resalte. Se puede ascender con más facilidad por una canaleta herbosa en su base izquierda (II) para salir a un pequeño nicho al pie de su sección más vertical. Una sabina se encuentra en este lugar. El paso siguiente es delicado por la inestabilidad feaciente de un grupo de rocas que forman un aéreo, agudo y derruido pilar sobre el que deberemos hacer pie. A la derecha, antes del paso, un bloque ligeramente separado permite la instalación de un friend. Entonces atacar ese delicado pilar (III+) y salir a lo alto de la arista. Desde este punto se obtiene una imagen soberbia de la misma.

El siguiente tramo es aéreo pero no interpone dificultades significativas (II). Tras un pequeño destrepe (II), seguidamente nos aproximamos a un afilado canto que ofrece un paso muy bello. La arista, aunque no posee demasiada altura en este punto, se muestra como un fino canto que se supera por su lado izquierdo en babaresa (III), con las manos apoyadas en el filo y los pies buscando los pequeños apoyos de la pared. La arista se afila extremadamente hasta el punto que un pequeño agujero la perfora de lado a lado. Hay que andar con precaución con la roca (III). Luego la arista se encuentra coronada por bloques más pesados y corona el último (II). Destrepar con precaución por el lado izquierdo a una marcada brecha (II+).

Frente a nosotros otro resalte importante. Subir por un canalón a la derecha (II+) para situarnos sobre una terraza oblicua que se sitúa al pie de una placa lisa que defiende la parte superior de este contrafuerte. A la izquierda una fisura abierta permite una escalada vertical (IV), asegurada con un friend, a lo largo de unos 4 metros. Continuar sobre el filo, aún vertiginoso (II) y destrepar a una angosta horquilla que permite el apoyo de los pies en cada uno de sus dos labios. Frente a nosotros una placa vertical donde se pueden encontrar agarres y apoyos de pie con facilidad pero donde debe extremarse las precauciones por la calidad deplorable que presenta la roca (III+).

A partir de aquí se trepan los últimos resaltes relevantes de la arista (II), ya que poco después se funde con la ladera oriental de la montaña en una cresta cada vez más amplia. Caminando sobre ella se llegará sin ninguna dificultad a la cima de las Peñas de Saldise o Txortu ( 1.043 m )(AD+).

En el imperceptible collado ( 1.039 m ) que nos separa de Mortxe ( 1.123 m ) encontramos las balizas de G.R. que permiten el descenso a Egillor ( 520 m ).

Accesos: Egillor ( 1h 25min ).

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