Gora

Mesa, La (944 m)

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Javier Urrutia
Sarrera data
2013/09/21
Aldatze data
2016/10/23
4

Cumbre con forma de artesa invertida muy carecterística al SW de la población de Cornejo ( 645 m ), en el entorno de Ojo Guareña.

Desde Cornejo (T2)

En Cornejo ( 645 m ) subir por la carretera a Ojo Guareña. Después de la primera curva, unos 200 m. más adelante, tomar un camino a la izquierda que termina nada má pasar un colmenar. Entonces, hay que encaramarse sobre la empinada ladera, cubierta de encinar con algunos claros dispersos. No hay ruta definida, pero en lo alto veremos apostada sobre una roca una gran cruz de madera. Deberemos ganar la cresta a la izquierda del peñasco que eleva la cruz, buscando el itinerario más conveniente. Una vez sobre la loma, aparece un pequeño sendero que sigue la divisoria y permite, entonces, coronar con facilidad la cruz de La Mesa ( 867 m ), situada en una estribación rocosa a una altitud más baja que la propia cumbre.

Para alcanzar el punto más alto seguir la cresta durante unos 30 m. hasta que esta comienza a cerrarse por el bosque. Entonces, apartarse de la línea divisoria hacia la derecha, buscando trazas de sendas que se dirigen hacia el cogote cimero, dando vista a la población de Cornejo. La travesía por esta ladera permite evitar la meseta cimera, que no es totalmente cómoda de recorrer, y cuya punto más elevado se encuentra, además, en el lado occidental, hacia el cual nos dirigimos. Al aproximarnos ya al borde final, que se va orientando hacia Ojo Guareña, seguiremos una traza de senda que discurre muy cerca del cortado y que permite coronar la cima de La Mesa ( 944 m ).

Accesos: Cornejo ( 1h ).

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  • item-iconJavier Vecino
    2016.eko urriak 23a

    A los que practicamos el montañismo y disfrutamos del mismo movidos por nuestro afan de alcanzar las cimas más representativas de cada provincia (lease puntuar), nos ha ocurrido que en ocasiones llegar a la cumbre resulta más complicado que en el caso de montañas de superior altura proximas a ella. En el caso que nos ocupa, la nula existencia de marcas, caminos, senderos o cualquier cosa parecida hace que se cumpla la premisa anterior. Es entonces cuando uno hecha en falta un machete en sus manos para poder abrirse camino entre la vegetación y llegar a alcanzar una cruz de madera que se divisa a lo lejos y que ni los mas viejos del lugar creo que recuerden quien fué o fuerón los que la colocaron allí. Afortunadamente, el terreno se torna más agradable y llevadero una vez se alcanza la meseta cimera en la cual es dificil discernir donde se encuentra la cima que, por supuesto, no se encuentra marcada. Aun asi, con todo lo dicho anteriormente, os animo a subir esta pequeña montaña ya que así podréis disfrutar de la tranquilidad mas absoluta propia de las tierras burgalesas