Gora

Moa (629 m)

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Txomin Uriarte
Sarrera data
2017/11/10
Aldatze data
2017/11/10
14

Si alguien quiere introducirse en el mundo mágico de Galicia, un lugar es el monte Pindo. Todavía andan las brujas por allí. Y las creencias populares cuentan por ejemplo que las mujeres estériles subían a recostarse en un roca plana para tener descendencia. La historia y la leyenda le ha acompañado siempre. Se han encontrado dólmenes prehistóricos, se dice que fue el Olimpo de los celtas, en su interior se conservan las ruinas del castillo medieval de San Xurxo, del que se cuentan historias temibles...

El monte Pindo es un pequeño macizo granítico, que se asoma por encima de la Costa da Morte, y cuyo punto más alto es la peña Moa. El entorno es magnífico. A sus pies se encuentra la cascada de Ézaro, en la que el río Xallas se precipita al mar desde 40 metros. Como curiosidad, la carretera que sube hasta el mirador de Ézaro es un lugar emblemático en el que se reúnen anualmente los ciclistas profesionales, para darse el gusto de subir  130 metros de desnivel con rampas de más del 30%. Y sobre todo está encima de las playas de Carnota, con sus 7 km de arena finísima y sus aguas transparentes... muy cerca de los hórreos más grandes de Galicia.

La ascensión más sencilla -y la más concurrida- al Pindo sale del aparcamiento de O Fieiro, al que habremos llegado por una carreterita que sube primero a la cascada de Ézaro, luego baja al embalse de Santa Uxía, pasa por la cola de la presa y la dejamos 500 m después, en una explanada con merendero y paneles informativos, donde nos dice que A Moa está a 3,4 km de aquí. O Fieiro pertenece al concello de Mazaricos.

Desde O Fieiro

Salimos del merendero (313 m) por una pista-carretera forestal con señales amarillas de PR. A los 10 minutos se deja la carretera y se toma la pista de la derecha, perfectamente balizada como Ruta 2. Seguimos los carteles verticales que llevan por un sendero empedrado, en el que con frecuencia habrá charcos y puede haber resbalones. Pasamos bajo unas grandes formaciones graníticas con sugerentes formas, por ejemplo, la aguja Orelluda y llegamos a un collado, el alto das Cortes (544 m) (50 min). Desde aquí se divisan ya las playas de Carnota a la derecha, pero mucho más cerca hacen daño a la vista los restos de los incendios que han asolado las laderas de la montaña.

Un poco después llegamos a un cruce de caminos, al que volveremos a la bajada. Tomando a la derecha, el sendero sigue por una estrecha vaguada bastante pendiente que va dando un rodeo a la mole cimera de A Moa. Se trata de una gran bola granítica, muy ancha, rematada por un vértice geodésico. En la cumbre (629 m) (1h 20) casi siempre hay charcos, o bañeras naturales, en los que la tradición dice que hay que mojarse la cara para defenderse del acoso de las brujas.

El panorama es espectacular: toda la bahía de Carnota, Cee y Corcubión, y al fondo Fisterra, con su faro y su leyenda del fin del mundo.

Bajamos hacia el S para dar media vuelta al roquedo cimero de A Moa y volvemos hacia el N para llegar a un merendero con mesas y asientos de piedra, lugar a propósito para tomar el hamaiketako. Seguimos un poco y llegamos en seguida al cruce que nos lleva al collado del alto das Cortes para rehacer el camino de subida.

Otra ruta de ascensión, con mucho mayor desnivel (más de 600 m), pero más corta, y con un balizamiento bastante pobre, sale de la iglesia de San  Clemente de la localidad de O Pindo, concello de Carnota, prácticamente desde la playa. Se puede ver la reseña en Pyrenaica nº 266, 1º de 2017.

Accesos: O Fieiro (1h 20 min); O Pindo (1 h 30 min).

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  • item-iconJoseba Astola Fernandez
    2013.eko irailak 16a
    La singularidad y belleza de A Moa me cautivó cuando la ascendí hace ya casi veinte años. Una altiva montaña costera de peculiares y redondeadas formas graníticas, desde los pies hasta la curiosa planicie cimera. Recuerdo con especial cariño aquella foto, agarrado de la mano cuan enanito, a una descomunal e impresionante escultura natural, conocida como O Xigante por su singular formación a base de gigantescos bolos graníticos colocados por la naturaleza a modo de grandullón y bonachón gigante. Sea por su propia magnificencia o, quizás, por la coincidencia de su nombre (Pindo) con el macizo homónimo situado al norte del país heleno, este gran mirador natural de horizontes marinos que es A Moa (O Monte Pindo) es conocido también como el Olimpo de Galicia. Estos últimos días de verano un terrible incendio provocado ha calcinado gran parte de este rincón coruñés único. Si todos los incendios son detestables, éste especialmente me llena de rabia e impotencia. Esperemos que las autoridades a las que compete tomar cartas en el asunto lo hagan ya de una vez por todas, para evitar que las ya deterioradas montañas galegas lo estén aun más