Hay dos puentes en El Gasco, sobre el río Hurdano. Por el primero de ellos se va al Chorro de la Miancera y al Volcán del Gasco (señal en el suelo, no existe senda). Para subir al Tiendas, debemos cruzar el segundo puente, encontrando en la otra orilla una baliza del Lombo de las Viñas. Este nombre es incorrecto, según nos indicaron, pues corresponde en realidad a la ladera sobre la que se ubica la alquería de El Gasco. El Lombo de las Viñas sorprende por la belleza de sus aterrazamientos, entre los que serpentean preciosos y visibles caminos empedrados (alguno de ellos de anchura considerable), fruto de la encomiable y dura labor de los habitantes de la aldea.
El magnífico y viejo camino empedrado y balizado como Lombo de las Viñas surca en realidad la ladera del Lombo de las Mulas, pues era utilizado para acarrear cereales y otras mercancías desde la parte salmantina a Las Hurdes a lomos de estos animales. Así nos lo contaron dos simpáticos cabreros de El Gasco.
Indicar también que, una vez alcanzado el mirador de madera con bancos al que lleva el citado camino (50´), podemos tomar una senda directa hacia el castañar de El Pimpollar, desembocando en la pista que recorre las cumbres a media ladera, atajando un buen trecho de la ruta. Nos pareció más bonito recorrer esta pista y ascender directamente al Tiendas (una vez captado su vértice geodésico con los prismáticos) por un cortafuego bastante naturalizado que conduce a las cercanías de la cumbre, realizando los últimos metros por un terreno de gran belleza, plagado de narcisos entre las rocas de cuarcito. Dejamos así el recorrido por el cortafuegos del largo cordal del Cotorro del Pimpollar para el descenso, pudiendo disfrutar de un maravilloso mar de niebla al llevar el sol a la espalda.
Por último, hacer mención al llamado Volcán del Gasco, una loma arbolada situada justo enfrente de la aldea. Los turistas que llegan a El Gasco con la idea de encontrar un pedazo de Lanzarote en Las Hurdes marchan decepcionados. Y es que el volcán es lugar apartado, abrupto y vestido de vegetación, de interés más geológico que visual. Su piedra parece ser que fué útil para la industria textil (prendas vaqueras) y sirivió durante un tiempo a las gentes del lugar para sacar un dinero. Hoy en día su acceso no es fácil, y quizás sea esto lo mejor para preservar el lugar. Sin embargo, se habla de abrir un camino hasta él, como el que conduce a la cascada del Chorro de la Miancera...
