Gora

Navallos, Los (1.120 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2016/11/15
Aldatze data
2016/11/15
5

A pesar de no poseer una silueta especialmente atractiva, la de Los Navallos es una montaña de cierta relevancia situada a levante de la mítica comarca del Bierzo, erigiéndose como vértice entre las poblaciones de Bembibre, Ponferrada y Toreno.

Sus perfiles aplanados y poco sugerentes han sufrido, además,  grandes transformaciones paisajísticas a lo largo de las últimas décadas; cambios que, como es fácil suponer, han modificado sustancialmente la naturaleza original de la montaña, deteriorando progresivamente la cubierta vegetal con la introducción de plantaciones (pinos) que han sustituido paulatinamente a la flora autóctona, reduciendo las especies originarias a meros brotes simbólicos y aislados.

Entre algunas viejas canteras en desuso y las torres de alta tensión procedentes de la cercana central térmica de Compostilla, con las consiguientes pistas de servicio, profusión de cortafuegos y otras cicatrices abiertas, aún es posible disfrutar de un paraje de gran valor ecológico y paisajístico, situado en la ladera meridional del Alto de Los Navallos: el zofreral (o alcornocal) de Cobrana.

Este bosquete de alcornoques (Quercus suber), llamados zofreiros en el Bierzo (sufreiros en Galicia, sufras en el occidente de Cantabria), constituye un importante reducto de esta especie poco común, por otra parte, en las latitudes en que nos encontramos. Un terreno propicio, orientado al sur, y unas condiciones microclimáticas idóneas permiten que se conserven todavía unas 200 has. de zofreral.

Es de elogiar la labor de los vecinos de Cobrana, que han realizado un adecuado acondicionamiento del entorno, abriendo y balizando sendas rutas que permiten conocer el alcornocal, así como el hermosísimo castañar de La Cabaña, este último con ejemplares centenarios de gran porte y belleza. Hay que señalar que una de las dos rutas, la de mayor longitud (balizada en azul y blanco), permite alcanzar además el alto de Los Navallos.

Del Santuario de la Virgen de la Peña a Los Navallos

El Santuario de la Virgen de la Peña (870 m), situado sobre la población de Congosto y bien visible desde la principal vía de comunicación del Bierzo (A-6, Autovía del Noroeste), constituye también un buen punto de arranque para este sencillo cometido. Desde la citada población asciende una sinuosa aunque breve carretera, que muere junto al edificio religioso, dando servicio, así mismo, al hotel situado a su vera.

Aunque sus orígenes se remontan al siglo XIII, el santuario ha sufrido varias restauraciones durante las últimas décadas. La historia del lugar, con vicisitudes diversas acaecidas a lo largo de los tiempos, está muy ligada al Camino de Santiago (en su variante conocida como Camino Olvidado) y a la Orden de Sancti Spiritus, a la que pertenecía y cuyo símbolo, en forma de cruz, puede verse sobre el dintel de la puerta situada en la fachada meridional del edificio. La romería, en la que cobra protagonismo la rica tradición bodeguera de la zona, se celebra durante el mes de mayo.

Antes de echar a andar hacia Los Navallos, merece la pena, pues, tomar el vía crucis que conduce a la entrada del santuario, y asomarse a su fachada sur, desde la que se descubren unas panorámicas cuanto menos curiosas, con la imponente central térmica de Compostilla (cuyas humeantes chimeneas se reflejan en las aguas del embalse de Bárcena) eclipsando la presencia de los mismísimos Montes Aquilanos, alzados como telón de fondo.

Puestos en vereda, nos encaminamos por la anchísima pista que se interna en la sierra, flanqueada por algunas encinas en este primer tramo. Pasamos bajo el tendido eléctrico y seguido nos internamos en el pinar de repoblación,  topándonos con algunas señales pertenecientes a las balizas del Camino Natural de la Ruta de la Conquista, que transcurre durante varias decenas de kilómetros por tierras bercianas.

El balizaje y el reciente acondicionamiento de esta ruta, financiados con dinero público, no están exentos de controversia, pues por una parte permiten el tránsito de cualquier vehículo por la sierra, en detrimento de los valores ecológicos y paisajísticos que se presuponen para este tipo de iniciativas, más encaminadas al exclusivo disfrute naturalista,  senderista o ciclista sin vehículo motorizado. En honor a la verdad, las desproporcionadas dimensiones del ancho de la pista convierten al camino en una vía de muy escaso interés para el caminante.

Pero en nuestro empeño por coronar el alto de Los Navallos, que ninguna culpa tiene de todo esto, proseguimos por la pista principal, desechando las ramificaciones que salen a nuestro paso, la combinación correcta de las cuales lleven probablemente también a lo alto del cordal. Muy de vez en cuando, el cromatismo otoñal delata la escasa presencia de algún joven castaño y de algún madroño, supervivientes de la cuestionable política de reforestación.

Una vez alcanzado el punto más elevado de la pista, junto a un poste de madera perteneciente al citado balizaje, damos vista a la vertical pared de la Peña Viciosa. En este punto en el que la terrosa vía se dispone a efectuar un descenso, la abandonamos, pudiendo optar por tomar el camino que parte hacia la izquierda (NO) o por buscar, detrás de un destacado pino, el arranque de un viejo y abandonado cortafuegos que asciende más directamente, vestido de vegetación que rompe, al menos, la monotonía de los parajes recorridos hasta entonces. Ambas opciones nos depositan en el cordal, donde nos topamos con las sencillas balizas de madera con franjas albiazules que, al parecer, proceden de la cercana población de Cobrana, atravesando sus zofrerales. Sin duda, la opción más recomendable para sacarle el mayor partido a esta ascensión.

Tan solo resta subir por el empinado y recto cortafuegos que alcanza la caseta de vigilancia de incendios y el vértice geodésico de Los Navallos, situados en el punto más elevado de la alargada loma de la montaña, en un paraje alfombrado de urz y demás matorral ligado a suelos ácidos.

La poco atractiva cima nos obsequia, al menos, con vistas hacia los Ancares y otras montañas que rodean la comarca del Bierzo, como Catoute y la Sierra de Gistredo, los Aquilanos , el Teleno o el Redondal. Las plantaciones de pino impiden divisar núcleos de población.

Acceso: Santuario de la Virgen de la Sierra (45 min)

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