La ascensión desde Navalguijo (pequeño parking señalizado en el bosque) por la Garganta de los Caballeros es larga y físicamente exigente, pero carece de dificultades técnicas y atraviesa parajes de grandísima belleza. Si hace calor, tan difícil será resistirse a las numerosas pozas como permanecer más de medio minuto en sus gélidas aguas. La ruta sigue el PR AV-40 hasta la Laguna de los Caballeros (4h30, según cartel oficial, bastante bien ajustado a un ritmo normal), siguiendo un viejo camino pastoril y minero enlosado a tramos (los abundantes, floridos y aromáticos piornos se lnterponen tímidamente en algún punto). Así, guiados por los numerosos cairns, pasaremos por la vistosa Chorrera del Lanchón (1h15), la majada y el coqueto refugio de Llanaíllas (antiguo chozo bien cuidado, 2h), antiguas Minas de Blenda (2h30), Fuente de Majá Baera (3h), todos ellos hitos señalizados. Otro refugio abierto (más grande el de las Llanaíllas y en buen estado también, 3h15) da paso a una zona algo más pesada de herbazales y turberas en la que hay que estar atentos para no tropezar con los huecos que rompen el terreno, y para localizar los hitos que siguen la veredilla más cómoda entre la hierba y los piornos para terminar alcanzando el precioso rincón que acoge a la Laguna de los Caballeros (4h15-4h30).
Es habitual entre los montañeros pensar que La Covacha es la imponente mole que preside la laguna. Sin embargo, hay que señalar que, por muy poco, la cima no es visible desde sus orillas, siendo el Juraco (2383 m) el peñón que se asoma a las aguas. La ruta a La Covacha pasa por el colladito abierto a la izquierda del Juraco. Para ello, es preciso roder la laguna dejándola a nuestra derecha, y localizar los hitos y la senda que, en amplios zig-zags, conducen a un visible y característico collado (Portilla de las Crucetas, 4h45- 5h). Desde éste, remontaremos hacia la derecha a través de placas rocosas y pasillos herbosos muy frecuentados por la cabra montesa, observando a la izquierda del Juraco un característico piquito con una barra metálica en su cúspide, que aparenta ser La Covacha, si bien, ésta queda aún escondida algo más atrás. Alcanzado el colladito entre ambos picos, bajo el fiero Juraco (ascensión opcional que no aparenta ser fácil), solo resta girar a la izquierda para alcanzar plácidamente la panorámica cima de La Covacha (5h15-5h30). Pequeño murete para vivac en las cercanías (para una tienda individual o biplaza; pasaremos junto a él), a un minuto de la rocosa cima.
La continuación hacia la enhiesta y atractiva punta de Las Azagayas (2367 m, 25 ó 30 min)) está marcada con visibles cintas de plásticos amarradas a piedras (¿no es suficiente con simples hitos?, constituyendo un atractivo, entretenido y panorámico itinerario (con ocasionales trepaditas y destrepes sin dificultad) hacia la Laguna del Barco y la pequeña Laguna Negra. Ni que decir tiene que el horizonte extremeño, abulense y salmantino se extiende como una interminable alfombra salpicada de pueblos.
