Gora

Alfaro (1.166 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2015/03/11
Aldatze data
2016/06/24
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La primera impresión que produce desde la distancia la Sierra de Alfaro no invita demasiado a conocerla. Se trata de una mole aplanada, grande, sin contrastes, oscurecida por una vegetación en la que predomina el matorral mediterráneo de degradación (aulagas, brezo, jaras, romero...), favorecido además por los incendios que periódicamente devastan sus laderas. Situada en la vecindad de la Serrella, Alfaro no resiste la comparación con esta grandiosa sierra de perfiles atrevidos y rincones donde se impone la verticalidad de sus agujas rocosas. Pero la umbría de Alfaro esconde un secreto que convierte a esta olvidada montaña en un objetivo imprescindible, equiparable a muchas de las numerosas maravillas que atesora el montañoso territorio de las comarcas alicantinas del Comtat, Marina Alta y Marina Baja, en cuya intersección se sitúa: invisible desde las carreteras que lo circundan y de los escasos pueblos que se asientan en sus laderas (Castell de Castells, Famorca, Fageca, Tollos...), encajada entre la Sierra de Alfaro y la más modesta Sierra del Sireret (855 m), se despliega, remota y a la vez accesible, la hermosa y evocadora hendidura del Barranc de Malafi.

El Barranc de Malafi, que no lleva agua salvo en muy puntuales episodios tormentosos, es un reducto de flora típicamente mediterránea, con presencia de pino carrasco (Pinus halepensis), carrascas y coscojas (Quercus rotundifolia y Q.coccifera), fresnos (Fraxinus ornus), cerezo de Santa Lucía (Prunus mahaleb), espino albar (Crataegus monogyna), palmitos (Chamaerops humilis), enebros (Juniperus oxycedrus), sabinas (J.phoenicea), madroño (Arbutus unedo), lentisco (Pistacia lentiscus), cornicabra (P.terebinthus), aulagas (Ulex ssp), romeros (Rosmarinus officinalis), tomillo (Thymus vulgaris), jaras (Cistus ssp), brezos (Erica ssp).... A partir de su cabecera, discurre con dirección SW-NE, encajonado entre las pronunciadas laderas de las sierras de Alfaro y del Sireret, rematadas por inaccesibles acantilados rocosos, aunque el tránsito por el ancestral sendero que recorre el fondo pedregoso de su reseco cauce no presenta ninguna dificultad y resulta muy gratificante. Al llegar al Pla de Petracos, el barranco toma dirección SE y se ensancha en un pequeño valle ocupado por antiguos bancales de cultivo de secano, donde predominan los almendros; tras "desaguar" en el riu Castell, pasa a denominarse Riu Xaló o Gorgos, recorre con pobre caudal, salvo fuertes tormentas, los Valles de Pop, Xaló y Gata de Gorgos y rinde su exiguo tributo al Mediterráneo en la Bahía de Xàbia, tras algo más de 50 km de recorrido.

El Pla de Petracos toma especial protagonismo por dos hechos relevantes, aunque de naturaleza muy diferente. Por un lado, los abrigos decorados que se abren sobre el barranco, ya en la solana de la Serra del Penyò (el llamado Santuario del Pla de Petracos), están reconocidos como el más importante yacimiento de arte rupestre macroesquemático, una insólita manifestación artística circunscrita casi exclusivamente a un reducido número de abrigos y cuevas del norte de Alicante, que se remonta al Neolítico (alrededor de 8000 años de antigüedad), y que se caracteriza por la representación esquemática de figuras humanas o geométricas de tamaño relativamente grande, dibujadas con trazos gruesos a base de pintura de tonos rojos oscuros y apariencia pastosa; los abrigos se pueden visitar libremente, aunque hay que lamentar que las vallas de protección están demasiado alejadas de las paredes decoradas, lo que dificulta enormemente su contemplación. Están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1998, al igual que el resto de manifestaciones de Arte rupestre levantino del Arco Mediterráneo.

Por otro lado, las crónicas sitúan en este lugar la llamada "Batalla del Pla de Petracos", último episodio del vergonzoso proceso de expulsión de los moriscos perpetrado a principios del siglo XVII, durante el reinado de Felipe III. Parece que la batalla fue en realidad una cruel matanza por parte de las tropas reales y que ni siquiera tuvo lugar en Petracos, sino en la cercana montaña del Cavall Vert, donde se habrían refugiado a la desesperada los campesinos moriscos que se negaron a acatar el destierro forzoso al que les condenaba de manera arbitraria el decreto de expulsión.

La cima de Alfaro (del árabe "Al-Faruh", faro, atalaya, lugar de vigía) es un buen mirador de la cercana Serrella y de su prolongación oriental de Aixortà, Bernia, Montgó, sierras del interior de la Marina Alta, Sireret, Almudaina y las más lejanas Mariola, Font Roja y Benicadell.

Proponemos dos itinerarios: uno lineal, directo a la cima desde Fageca, y otro circular, mucho más completo e interesante, aunque algo largo y con algún tramo en el que hay que prestar atención, que permite ascender a la cima de Alfaro (1166 m) desde Petracos y descender luego por el Barranc de Malafi, siguiendo a ratos las señales del PR-CV 168, un sendero circular de 34,6 km que circunvala por completo la Sierra de Alfaro y permite conocer los pueblos de Tollos, Castell de Castells, Famorca, Facheca y Benimassot, además de Petracos y Malafi.

Desde Fageca

Desde este pueblo de la Comarca del Comtat, recogido entre las sierras de Alfaro y de Serrella en la carretera CV-720 entre Gorga y Castell de Castells, parte la ruta de ascenso más sencilla a la cima de Alfaro. Situados bajo la torre de su parroquia (769 m), hay que recorrer sus calles en dirección a la pista de hormigón que zigzaguea hasta el depósito de aguas y el visible cementerio. Por detrás de las tapias encaladas prosigue un senderillo que enseguida cruza una pequeña vaguada y continúa ascendiendo sin confusión posible por el centro de la ancha loma, en dirección NE Hay algún hito esporádico, traza de sendero en todo momento y la pendiente es muy llevadera. Tras un prolongado ascenso en dirección a la cima de la loma, el camino toma algo más de entidad y rodea por la izquierda esta primera cota, llamada Carboneres (1124 m), marcada por una estaca de madera entre rocas sueltas. Desde aquí ya es visible, aún algo lejana, la cumbre principal; se cruza el ancho collado intermedio, con algún tramo herboso limpio de matorral, y se asciende finalmente, entre romeros, jaras y árgomas que crecen en un terreno pedregoso, hasta el deteriorado vértice geodésico que culmina la achatada cima de Alfaro (1166 m), también llamada Mallaeta Redona.

Desde Pla de Petracos

Se accede al Pla de Petracos por una carreterilla señalizada, a 6 km de Benigembla en dirección a Castell de Castells. Pasadas las ruinas cubiertas de hiedra de la ermita de Petracos, se alcanza el camino que conduce a los abrigos visibles al otro lado del barranco y un espacio acondicionado como aparcamiento para visitarlos (1,5 km). Hay que continuar aún por la pista asfaltada y bastante bacheada hasta el punto en que se define claramente a la izquierda la entrada al Barranc de Malafi; poco más adelante, un cartel explicativo del Barranc del Pas de Calvo es la referencia para aparcar (3,8 km desde la carretera). Precioso rincón, con bancales de almendros al pie de las paredes de la Penya de Mançanet (723 m) y del Recingle Gran (732 m), pertenecientes a la Serra del Sireret, entre las que se insinúa la brecha del dificultoso Pas de Calvo; la pista seguida hasta aquí se prolonga aún 5 km en regular estado hasta finalizar en Vall d'Ebo.

En las cercanías del cartel (515 m) tomar el camino carretero que desciende al cauce seco y, sin remontar la vertiente contraria, continuar brevemente hacia la izquierda hasta localizar en la otra orilla el inicio de un sendero (hito y marcas del PR) que se orienta hacia la entrada del Barranc de Malafi y llanea paralelo a su lecho pedregoso. Pronto, en un punto donde las laderas se estrechan considerablemente, se levanta el muro de una presa de hormigón; abandonar aquí el sendero, descender al pie de la presa y remontar decididamente la otra vertiente, progresando con esfuerzo por un contrafuerte rocoso con bastante vegetación y siguiendo casi imaginarios rastros de paso. Poniendo atención, sin desviarse al barranco de la izquierda ni a la abrupta ladera de la derecha, se asciende sin contratiempos por el empinado espolón hasta ganar la amplia meseta superior; ahora todo consiste en ascender por la suave pendiente hasta localizar un sendero,luego camino ancho, que sale al encuentro de la pista de tierra procedente de las casas de La Espelda, en la vertiente de Castell de Castells.

La pista zigzaguea largamente y alcanza la base de la Lloma de Castelló, por la que asciende un empinado sendero que es preciso seguir, dejando a la derecha la pista, que rodea la mole de Alfaro y que recuperaremos más adelante, en el descenso desde la cumbre. El vértice que marca la cima de Alfaro (1166 m), situado al final de una loma amplia y monótona, se hace de rogar.

Desde la cima, bajar directamente al norte por terreno despejado hasta enlazar con alguno de los caminos ganaderos trazados en la ladera, que buscan la pista de tierra abandonada en el ascenso; un par de corrales en el fondo del valle, el Corral Nou de Tollos, sirven como referencia para el prolongado descenso. Una vez alcanzados los ruinosos corrales de aire morisco, ya sobre el trazado del PR-CV 168, comienza un largo y entretenido descenso por el magnífico barranco de Malafi, de una calidad estética incuestionable, hasta cerrar el círculo junto a la presa y alcanzar nuevamente por terreno ya conocido el punto de inicio (5,00-5,30). Itinerario a evitar en los meses más calurosos.

Accesos: Fageca (1h 25min), Petracos (2h 45 min)

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  • item-iconRoberto Gil Alonso
    2018.eko abenduak 30a

    La pista que va del Pla de Petracos a Vall de Ebo la han reasfaltado recientemente y se encuentra en perfectas condiciones, no obstante es estrecha y hay que circular a baja velocidad.

    Para subir al Alfaro es mejor cruzar el lecho del barranco desde el comienzo y subir por la loma, a la derecha de una casa. Hay una senda con mojones. Es una subida más gradual y asequible que el repechón desde el dique.