Gora

Mola d' Ares (1.321 m)

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Javier Urrutia
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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2001/01/01
Aldatze data
2016/07/08
8


"A estas llaman en el reyno muelas, y entre todas se distingue la nombrada de Ares (...). Truncada la cima presenta una llanura de media hora de largo, y un quarto de ancho con corto declive hácia el nordeste. Por todas partes limitan su extensión cortes casi perpendiculares de quince y veinte pies de altura, que forman al rededor lo que llamo cintos (...). La llanura o esplanada de la muela está toda inculta, y se reserva para el pasto de las caballerías de los vecinos, que pagan anualmente dos reales para el fondo de propios. Como por todas partes está cercada de precipicios perpendiculares, y nazcan aguas en la parte baxa hácia el nordeste, dexan allí los vecinos sus caballerías sin rezelo de lobos ni ladrones, no habiendo más entrada que la angosta puerta situada cerca de la villa (...). Lo áspero y destemplado de aquellas alturas no convida á establecerse, ni la poca substancia de los campos, que para dar fruto deben descansar un año, produciendo apenas el pan que necesitan los vecinos de Ares. Se halla la villa en el boquete que dexan la muela y el castillo; las calles están en cuesta, y las casas en anfiteatro, algunas mirando al norte, y las mas al mediodia (...); consumen muchos jornales en construir o reparar los ribazos ó murallones de sus campos, sin cuya diligencia los perderían en la primera tempestad. Están aquí los campos en anfiteatro, y forman gradas que baxan desde una altura considerable hasta los barrancos..." (Antonio José de Cavanilles: "Observaciones sobre la Historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia". Madrid, 1797).

El puerto de Ares/Coll d'Ares (1138 m) separa dos cerros amesetados, que constituyen algunas de las cumbres más elevadas de L'Alt Maestrat (Alto Maestrazgo): la Mola d'Ares (1321 m) y la Mola de Vilá o del Vilar (1321 m), resultando difícil precisar cuál de las dos cumbres es realmente más elevada; las mediciones que muestran los mapas del ICV (Institut Cartografic Valencià) otorgan la supremacía, por apenas unos centímetros de diferencia, a la de Ares.

Ares del Maestre/Ares del Maestrat (1195 m), situada muy cerca de la cima, es la segunda población castellonense en altitud, después de Vistabella del Maestrazgo (1249 m). En un escarpado cerro, cercado por una muralla rocosa que le sirve de defensa natural, se ubicó una fortificación de origen árabe, que fue utilizada por Jaume I en la conquista de Valencia (s.XIII). El abigarrado y singular núcleo medieval de Ares del Maestrat fue declarado por el Consell de Cultura de la Generalitat, en 2012, Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Conjunto Histórico.

La meseta de la Mola d'Ares es una plataforma de irregular contorno que mide 1,5 km en dirección longitudinal NW-SE y prácticamente lo mismo en la transversal. La meseta cimera de la Mola d'Ares fue declarada Paraje Natural Municipal por la Generalitat Valenciana en 2006, por sus valores ecológicos, paisajísticos, científicos y recreativos. En su ladera SE, a 1 km de la cumbre y emplazada a 1235 m de altitud, la antigua Nevera de la Font dels Regatxols está habilitada actualmente como centro de interpretación en torno al comercio del hielo entre los siglos XVII y XIX; como otras muchas existentes en las montañas del arco mediterráneo, esta construcción de planta cuadrada del s.XVI se utilizó antaño para acumular nieve durante el periodo invernal, destinada al comercio con fines médicos y de conservación de alimentos.

Algo más abajo de la nevera se ubica la Font dels Regatxols, conjunto formado por la fuente, el abrevadero y el lavadero, fechados en 1818; aguas abajo de la cascada formada por el manantial en epoca de deshielo o de fuertes lluvias, se despliega la impresionante obra de ingeniería hidraúlica del Barranc dels Molins (declarado en 2009 Bien de Interés Cultural, con categoría de Espacio Etnológico), que visitaremos en el descenso del itinerario propuesto a la Mola.

Alcanzar la cima de la Mola d'Ares desde las calles de Ares del Maestrat supone un corto paseo que no compensa por sí solo el casi siempre largo desplazamiento que habrá que realizar para llegar a esta preciosa localidad del Alto Maestrazgo. Merece la pena, una vez hecho el esfuerzo del viaje, afrontar el ascenso por un itinerario senderista que podemos incluir sin dudarlo entre los más completos e interesantes de la montaña castellonense, tanto desde el punto de vista paisajístico como etnográfico y cultural. Se trata de enlazar en bucle los senderos SL-CV 45, "Camí dels Molins", y SL-CV 46, "Camí de la Mola", con parada intermedia, a la ida y a la vuelta, para callejear por el recoleto núcleo histórico de Ares; una ruta que, sin grandes derroches de imaginación por nuestra parte, nos sumerge en un subyugante viaje en el tiempo, recorriendo ancestrales caminos en compañía de pastores, nevateros, molineros y hasta científicos viajeros de la categoría del propio Antoni Josep de Cavanilles...

Desde el Molí del Sòl de la Costa (Ares del Maestrat)

En el km 49,6 de la carretera CV-15, en dirección al Coll d'Ares desde Albocàsser, nace a la derecha una pista hormigonada, señalizada al Barranc dels Molins y al CR Molí Sòl de la Costa. La carreterilla, descendente y en aceptable estado, alcanza en 1,1 km, sin llegar a avistar el molino reacondicionado como alojamiento rural, un espacio a la izquierda preparado como precario aparcamiento, reconocible por una construcción sobre el talud y un poste de señales del SL-CV 45, que indica las direcciones a Ares, Montalbana y Molí Sòl de la Costa.

La senda, marcada con pintura blanca y verde, pasa junto a la caseta (905 m) e inicia el ascenso hacia Ares por el secular camino utilizado por los paisanos, al menos desde el siglo XVII, de regreso al pueblo con las caballerías cargadas de sacos de harina recién molida; mientras ascendemos por la calzada, a ratos empedrada, a ratos escalonada o labrada en la roca viva, serpenteando pausadamente en medio de un antiguo paisaje de bancales sustentados por largos muros de piedra seca, la inmersión en el pasado es inmediata. El camino, trazado con sabiduría ancestral, trepa a lo largo del contrafuerte que separa los barrancos de la Canaleta y dels Molins, a la vista de la Mola del Vilar (1321 m), gemela de la de Ares, y bajo el perfil imponente de Ares del Maestrat, encumbrado en su espolón rocoso.

Ares del Maestrat

La entrada en la villa amurallada por el Portalet no puede ser más impactante. En el paseo por Ares, cruzando bajo los arcos de los portales y transitando entre lienzos de muralla, retrocedemos aún varios siglos más. En el peñasco que emerge de golpe en el extremo sur del pueblo, la Mola del Castell (1231 m), donde ya se asentaron tribus iberas, subsisten los arruinados restos de un castillo de tradición árabe, reconstruido y ocupado luego por caballeros del Temple y de la Orden de Montesa, y utilizado posteriormente durante la guerra de Sucesión, las guerras carlistas y la guerra civil de 1936; como elemento singular del conjunto destaca una cueva artificial de más de 40 metros de longitud que atraviesa de E a W la peña, creada a partir de las labores de extracción de piedra para la construcción de murallas y castillo, y utilizada por la población como refugio en momentos de peligro. La plaza de la Iglesia (barroca y voluminosa, del s.XVIII) alberga también el Ayuntamiento, en cuyos bajos se conserva la cárcel medieval (x.XIII); los pesados arcos góticos de la antigua lonja (el Perxe, s.XIV) dan paso a la Plaza Mayor (1195 m), donde vuelven a aparecer postes de señales invitándonos a continuar la ruta.

Por el Carrer del Montjui arriba encontramos el panel informativo del SL-CV 46 "Camí de la Mola d'Ares" y, poco más adelante, el del Paratge Municipal "La Mola d'Ares"; con tanta información disponible resulta imposible perderse, y bastante complicado mantener un ritmo de ascenso regular. Transitamos además por un excepcional camino empedrado, que antaño era la única vía de entrada a los pastos de la meseta; por aquí entró a finales del XVIII el propio Cavanilles al altiplano de la Mola, tal como rezan los paneles. La vista sobre los tejados del núcleo urbano de Ares del Maestrat, arracimados bajo la Mola del Castell, nos hará girar la cabeza más de una vez.

A las yeguas que pacen en la Mola, la boca les huele a tomillo

La declaración de la planicie superior de la Mola d'Ares como Paraje Natural Municipal, atendiendo a "sus valores ecológicos, paisajísticos, científicos y recreativos", y la creación en el entorno de tres Microrreservas de Flora (figura de protección que parece a veces un desesperado intento de remediar lo irremediable), no atenúa la sensación de caminar por un altiplano extenso y desolado, castigado por siglos de sobrepastoreo. El suelo aparece almohadillado de raquíticas matas aromáticas; cada pisada por la parda llanura huele a tomillo...

Las marcas del SL se arriman al canto de la muela, mientras se aproximan al complejo de comunicaciones que la corona. La cota más elevada de la Mola d'Ares (1321 m) parece localizarse en un punto poco definido al SW de las antenas (ver coordenadas); aunque ubicado en una cota algo inferior, al NE del vallado, el pilón geodésico, conocido localmente como "Molló dels Soldats" (WGS84 30T 743452 4483708), será sin duda la referencia más familiar hacia donde nos guiarán nuestros pasos.

Visitada la cima, las señales del SL continúan su periplo circular en torno a la meseta cimera, muestran algunas zanjas y trincheras de la guerra civil y, dejando de lado la cabecera del Barranc de Cantallop, ponen rumbo al sur hacia la Nevera dels Regatxols, nombrada más arriba. Se puede regresar a Ares directamente desde la Nevera, pero merece la pena alargar un poco la ruta por un cuidado sendero señalizado para conocer la Font dels Regatxols, con lavadero, abrevadero y refugio anexo con mesas. Estamos en la cabecera del Barranc dels Molins y podríamos descender de manera un tanto abrupta para enlazar con el sendero de los molinos, pero es preferible volver por pista hormigonada, con las marcas rojas y blancas del GR 7 (etapa Morella-Ares), al núcleo de Ares del Maestrat, para realizar desde su inicio el SL-CV 45.

El Barranc dels Molins

Por el Portalet de les Roques salimos del recinto amurallado y retomamos el camino utilizado en el ascenso a Ares; el panel y el poste de señales del SL-CV 45 nos orientan hacia el último tramo del itinerario, que nos permitirá conocer, en descenso a través de un viejo camino recuperado, la original obra de ingeniería hidraúlica del Barranc del Molins. El Decreto que declaró en 2009 Bien de Interés cultural, con la categoría de Espacio Etnológico, el Barranco de los Molinos, describe perfectamente el conjunto que vamos a recorrer:

"El llamado Barranco de los Molinos debe su nombre a los cinco molinos harineros que se sirven de su agua como fuerza motriz de su maquinaria. Éstos fueron construidos en la segunda mitad del siglo XVIII y reciben los nombres de Molino de la Roca, Molinet, Molino de Dalt, Molino de la Balsa Redonda y Molino del Sòl de la Costa.
Estos molinos son del tipo de rueda horizontal y forman cada uno de ellos una unidad hidráulica con una balsa de retención del agua (bassa), una torre o rampa, según cada caso, de caída de agua (cup) y la acequia de canalización de agua que los conecta (séquies).
La red lineal conduce el agua desde el punto más alto del abastecimiento de aguas, El Ojo de la Roca, hasta la salida de las aguas del molino más bajo, El del Sol de la Costa. Los molinos no consumen agua, sino que la utilizan para transformarla en energía mecánica y la vierten luego a su cauce natural. El agua se aprovecha luego con el mismo caudal hasta cinco veces.
La construcción de los molinos fue llevada a cabo por iniciativa de los grandes propietarios rentistas de las fincas agrícolas donde se ubican. Se encuentran datados tres de ellos: El Molino de la Roca, de 1774, el Molino de la Balsa Redonda, de 1760, y el Molino del Sòl de la Costa, de 1798.
Las razones de su construcción fueron funcionales, se trataba de conseguir un conjunto que moliese la cantidad de trigo suficiente para la población creciente de una gran parte del término de Ares y de otros territorios vecinos, como las masías del altiplano sur de Morella.
La realización de esta obra de ingeniería tuvo que adaptarse a las condiciones naturales del terreno, un relieve muy escarpado con escaso y puntual caudal de agua. Se debía conseguir con el caudal disponible, la energía necesaria para mover la maquinaria, llegando a realizarse el cup, excavado parcialmente en roca, de 25 m de altura del primer molino, y el acueducto que conduce el agua hasta el cup del Molino del Sòl de la Costa, dos de las construcciones de mayor envergadura de este conjunto. Esta tipología es la dominante en la montaña mediterránea, donde los caudales son escasos y a menudo temporales, pero los desniveles de la orografía son importantes.
El agua que abastecía el conjunto del Barranco de los Molinos procede de un barranco de desagüe del extenso altiplano de Ares-La Llàcua, permanece seco la mayor parte del año, pero dispone de algunos nacimientos de agua en su cabecera: el manantial o Ullal, conocido como el fregadero de la Roca, situado en la ladera (1045m) y unos 30 m por encima del Molino de la Roca, la fuente del Molino (980m), situada junto al barranco y la fuente dels Regatxols (1210m), desde la que el agua llegaba canalizada salvando un fuerte desnivel. Desde estos puntos el agua era dirigida hacia las balsas bassas, aquí se almacenaba el agua, y una vez se disponía de suficiente agua retenida, los molinos podían ponerse en funcionamiento. La balsa se comunicaba con los mecanismos del molino a través del cup, por donde el agua se vertía en caída vertical, o deslizando sobre un plano inclinado, en el caso de los cups en forma de rampa. Una vez lleno el cup, se abría la tapa de la acequia –parte final del cup y de entrada de agua hacia el cacau– y el agua salía a través del pequeño orificio de la acequia con la suficiente velocidad para hacer girar la rueda d’alems.
La rueda de madera o roda d’alems transmite su giro a través de un eje vertical a la muela volandera, que, en su movimiento giratorio sobre otra muela fija, convierte por rozamiento el grano en harina.
El conjunto fue realizado en sillería, empleada principalmente en cups y rampas– utilizada principalmente con el fin de impermeabilizar conductos y evitar al máximo las pérdidas de agua por filtración y también para conseguir mayor durabilidad."

Cada uno de los molinos dispone de un interesante panel interpretativo, de lectura más que recomendable para conocer detalles de su construcción y de su historia. Resulta difícil resistirse al impulso de bajar a curiosear al cárcavo del Molin de la Roca, a pesar del aviso disuasorio que advierte de la presencia de escorpiones; escorpins, dice el panel (en valencià), vocablo mucho más amable, que incluso parece rebajar un poco la carga mortífera del aguijón de este fascinante arácnido.

Cada revuelta del sendero descubre un nuevo rincón, una nueva perspectiva del barranco, un encuadre diferente de Ares del Maestrat, asomado al vacío desde su nido de águilas... El camino del Barranc dels Molins es, sin duda, un hermoso, evocador y sugerente viaje en el tiempo.

La llegada al Molí del Sòl de la Costa, alojamiento rural con centro de interpretación anexo sobre el mundo de los molinos, supone retomar el contacto con el asfalto y con la realidad. Apenas 700 metros nos separan del punto de inicio de esta ruta senderista, de altísima calidad y apasionante desde un punto de vista cultural (calcular entre 4 y 5 horas el recorrido completo, sin afanes deportivos).

Accesos: Ares del Maestrat (30 min); Molí del Sòl de la Costa (1h 20min)

 

Material Complementario

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2018/03/11
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2018/03/11

 

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  • item-iconLuis Astola Fernández
    2016.eko uztailak 9a

    No dejes de hacerlo en cuanto tengas ocasión, Angel. Como apunto en la descripción, para mí es uno de los itinerarios senderistas más interesantes de la montaña de Castellón (y hay muchos), sobre todo desde el punto de vista etnográfico. A alguien como tú, que aprecia los caminos viejos y la huella histórica y cultural de los habitantes de la montaña, le va a encantar el recorrido y el Maestrazgo en general.

  • item-iconAngel Gil Garcia
    2016.eko uztailak 9a

    Luis las fotografias que has subido sobre el entorno de la montaña invitan a perderse por esos parajes.                            Metafóricamente las cumbres serian la guinda del pastel pero hay que deleitarse saboreandolo en su totalidad.