Gora

Vixía Da Herbeira (613 m)

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Javier Urrutia
Sarrera data
2013/06/19
Aldatze data
2017/07/21
13

Forma parte de la serra de A Capelada en el tramo de litoral entre las rías de Ortigueira y Cedeira. En la punta más septentrional se levanta el cabo Ortegal. Los acantilados de Vixía da Herbeira se consideran los más elevados de la unión Europea. En cualquier caso, poco más de 1 Km. separan la cumbre de esta montaña de la línea del litoral.

Desde Landoi

Desde el barrio de A Calzada, sale una pista que tras un breve ascenso hay un cruce hacia la izquierda, que debemos ignorar, seguimos subiendo has llegar a Casa de Zarza, que esta poco después de cruza un regato. En Casa de Zarza, la pista se bifurca e iremos hacia la derecha, llegando a un cruce de varias pistas (Desde el cual también se puede subir al monte A Miranda, si en el cruce vamos hacia la derecha) donde iremos a la izquierda, pasando por un mirador. Seguiremos la pista principal que esta asfaltada y llegaremos a otro cruce en la carretera que sube desde Cariño y con la que viene de Cabo Ortegal. Tomaremos la carretera hacia la izquierda subiendo hasta lo más alto de Vixia da Herbeira, siguiendo las indicaciones que nos llevan a la garita de Herbeira y de allí se puede pasar a la cumbre atravesando unos prados.

Desde Cariño

Desde Cariño sale una carretera que va a Cabo Ortegal y en esa misma carretera encontraremos una señal que nos indica la ruta de los miradores por toda la Sierra de la Capelada llegando hasta el mirador de la garita de Herbeira

Accesos: Landoi (2h).

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  • item-iconJoseba Astola Fernandez
    2017.eko uztailak 26a

    Hace más de veinte años subí a la Garita Herbeira gracias a la ruta descrita por  Enrique Vélez Barrio y MªCarmen Pereiro en su obra As montañas de Galicia (Edicions Xeráis, 1993), libro que conservo con gran cariño por haberme acompañado y acompañarme siempre en mis visitas a las cumbres galegas, a pesar de haber quedado algo desfasado, dadas las profundas transformaciones sufridas por aquellas montañas en las últimas décadas.

    Desde la mítica aldea de Santo André de Teixido, aquella a la que "vai de morto quen non foi de vivo", un viejo camino de los de antaño alcanzaba el paraje del Cruceiro de Teixedela, debiendo proseguir después hasta la cumbre por el asfalto. Partí de la aldea envuelto en niebla (muy habitual en verano), que debo admitir que en aquellos lares tomaba para mí una dimensión casi mística. Mientras esquivaba las numerosas telarañas que se interponían el camino, tan grandes y bien bordadas que incluso xurelos e sardiñas se podrían haber pescado con ellas, aparté con un mimo exquisito a sus corpulentas moradoras de ocho patas, por aquello de que las almas que hasta aquí han peregrinado pueden haber tomado forma de animal. A ratos, temí cruzarme con la Santa Compaña o con alguno de los personajes de "El bosque animado", como el bandido Fendetestas o  el tristón Fiz de Cotobelo, el alma en pena que se pasa toda la película deambulando perdido camino a San Andrés.

    Desconozco el estado actual de esta vieja ruta, aunque desgraciadamente y dada la sistemática degradación que han sufrido y sufren las montañas galegas, se puede esperar lo peor.

    En aquella, una de mis primeras visitas a Galiza, jovenzuelo e ignorante salí de la aldea de Santo André con una "herba de namorar" en la mano. Me la regaló unar mujer mucho más anciana que La Moucha de "El bosque animado", falando un galego tan  precioso y genuino que me costaba entender. Me indicó que debía hacer llegar esta ramita con sigilo a aquella persona a la que quisiera enamorar. Tiempo después, cuando me propuse visitar terras galegas al menos una vez por año,  me dí cuenta de que era Galiza la que me había enamorado a mí. A su vez, habiendo leído algo sobre árboles y despertada mi admiración por los tejos (Taxus baccata) en concreto,  sentí una incómoda mezcla de sentimientos encontrados cuando  supe que aquella ramita que me había regalado la afable mujer pertenecía a algún teixo, abundante en los alrededores de Santo André, como indica la toponimia.