Gora

Portiello (1.548 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2010/11/13
Aldatze data
2010/11/13
3
La Punta Purtiello o Portiello ( 1.548 m ) es el punto culminante de las sucesivas sierras que cierran por el sur el valle del río Basa, o Ballibasa. Las laderas norteñas están cubiertas por un frondoso y rico bosque, en el que encontraremos hayas, robles, abedules, arces y por supuesto, pinos.

Es un bosque impenetrable, surcado unícamente por multitud de antiguas trochas utilizadas antaño para la entresaca de madera. Con ánimo de recuperar las viejas sendas, algunos itinerarios han sido balizados recientemente. También se están llevando a cabo labores de recuperación de diversas construcciones que han permanecido hasta hace poco escondidas y abandonadas en la fragosidad del bosque, tales como neveras, ermitas y otras.

Para ascender al vértice de la Punta Purtiello utilizaremos una preciosa senda, recientemente recuperada y balizada, que une los pueblos de San Julián de Basa (Ballibasa) y la aldea semi-abandonada de Cerésola (valle de la Guarguera). Solo la última parte, por el cordal, deslucirá un poco la ascensión, por lo salvaje y abandonado del terreno.

Partimos, tras pasar Yebra de Basa y San Julián de Basa, de la bifurcación de carreteras que se dirigen a Fanlillo por un lado y a Orús por el otro. Junto a unas construcciones en estado de abandono, parte la pista ( 896 m ) que cruza el río (veremos una gruesa tubería sobre el arroyo) y se interna en la sierra, pasando junto a varios campos donde merodean los jabalíes que salen de la espesura del bosque.

Atajando la pista (siempre siguiendo las balizas blancas, pues hay otras sendas con hitos a las que no haremos caso), o bien siguiendo su trazado sin atajos, pasaremos junto a la ermita de Ballarán ( 1.072 m ), en fase de recuperación (0,30). Sin otra alternativa posible, continuaremos por la pista, cruzando el arroyo en un par de ocasiones, por encima de las piedras. La pista deriva en senda. Estamos inmersos en un precioso bosque, zona húmeda y umbría, con una gama cromática de lo más variada en otoño. La senda, clara en todo momento, pues es imposible penetrar en el bosque de otra manera, asciende sin contemplaciones hasta salir a un collado, ya en la parte alta de la sierra ( 1.354 m )(1,45). Al dar vista al sur, la cubierta vegetal cambia de forma brusca. También cambiará desde aquí hasta la cima la comodidad de la senda que nos ha guiado hasta este punto. Llegar hasta la cumbre, no obstante, ni será difícil ni excesivamente incómodo. Necesitaremos un mínimo de orientación y saber que, aún sin senda, el monte no se nos cerrará en ningún momento.

Abandonando las marcas de pintura blanca, que inician su descenso hacia la aldea de Cerésola, giramos a la derecha. Caminamos en horizontal por una especie de viejo cortafuegos que los erizones se han comido, sin senda pero sin mayores problemas. Pasamos enseguida a la vertiente sur de la sierra, y al poco (unos 10 min. desde el collado), cuando el cortafuegos comienza a descender o cuando lo estimemos oportuno (guiados por la visión de la cima a la que nos dirigimos), es el momento de lanzarnos hacia la cumbre monte a través. Sin senda definida, entre arizones, pinos y bojes, pero sin que el monte se cierre, intentaremos ir por lo más alto del cordal o lo más cerca posible de éste. Un brevísimo descenso entre los pinos nos deja en un colladito ( 1.470 m ), a los pies de la larga rampa final. Afrontamos esta cuesta siguiendo a partir de ahora los esporádicos y tranquilizantes hitos que han aparecido por sorpresa en este pequeño collado.

Sin mayores problemas, salvo lo cansino que resulta caminar sobre arizones, llegaremos al escondido vértice geodésico que marca la cima, situado en una zona bastante llana (1.548 m)(2,45). Las estupendas vistas y la tranquilidad que se respira en una cumbre tan olvidada, compensarán el esfuerzo realizado en el último sector de la subida.

Accesos: San Julián de Basa (2h 45 min).

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