Gora

Moradas (1.381 m)

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Txomin Uriarte
Sarrera data
2008/01/01
Aldatze data
2015/12/20
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El Sistema de los Montes de Toledo es un concepto geográfico amplio que engloba el conjunto de montañas extendidas en dirección W-E desde la sierra de San Mamed, en Portugal, hasta la meseta manchega. Divide a la Mancha en dos cuencas hidrográficas: la septentrional drenada por el Tajo y la meridional regada por el Guadiana.

Pero lo que se entiende habitualmente por "Montes de Toledo" es sólo una parte, la más oriental de todo este sistema, la que desde el siglo XII hasta la desamortización del XIX perteneció a la ciudad de Toledo en concepto de "montes propios".

Por una serie de motivos históricos es uno de los grandes espacios europeos con alto y extensivo grado de conservación de valores naturales, sobre todo, en cuanto a fauna de rapaces y mamíferos. Pero este espacio no ha tenido ninguna protección formal hasta que la intención de las autoridades militares de convertir en polígono de tiro la finca de Cabañeros, encendió las luces de alarma, y condujo a que fuese finalmente declarado Parque Nacional en 1995.

Los Montes de Toledo, propiamente dichos, están compuestos por dos grandes bloques: al N las sierras de Sevillejo, el Castañar y los Yébenes (en las que están los techos de las provincias de Toledo: el Rocigalgo 1.448 m y de Ciudad Real: el Amor 1.380 m); y al S las sierras del Chorito, Pocito y la Calderina, ya de menor altitud.

Al W del cerro de Rocigalgo hay una montaña característica, Moradas, de 1.381 m, encima del Rincón de Anchuras, y que constituye el techo de la subsierra de la Hiruela. Tiene un recorrido fácil e interesante desde un collado por encima de los 1.000 m, haciendo una cresta de W a E, de unos 4 km, que en una gran parte del trayecto sirve de límite entre las provincias de Toledo y Ciudad Real.

La aproximación se hace desde la localidad toledana de Navaltoril. Saliendo por la carretera que va a Piedraescrita, después del primer kilómetro se toma a la derecha una pista-carretera en buen estado que sube en 8 km hasta el collado de Piedralba, entre las cumbres de Atalayón 1.293 m a la derecha y el Castillazo 1.329 m a la izquierda. El collado ofrece la primera, y prácticamente la mejor, panorámica sobre el Rincón de Anchuras y el embalse de Cíjara, en el Guadiana.

Desde el collado de Piedralba

Desde el collado sale una pista-carretera que ladea todo el cordal del Moradas, cerca de las cumbres, y que tomaremos a la vuelta. Pero para la ida vamos a seguir todo el recorrido de la cresta, que empieza en el mismo collado (1.046 m).

Sin camino pero por terreno siempre factible, vamos elevándonos progresivamente hasta que alcanzamos la cumbre del Castillazo (1.329 m) (0,50). Allí llega una carretera asfaltada, como final de la pista que da acceso a los repetidores de telecomunicación y las casetas de servicio. Seguimos por la cresta, sin camino, y, perdiendo sólo unos 30 m, ascendemos a una cota un poco más elevada que Castillazo (1.339 m) (1,20), pero que parece incluso más baja que aquélla.

El bosque que sigue la cresta es bastante farragoso, así que es mejor evitarlo por la izquierda, por la ladera N, después de bajar una pequeña muralla. Llegamos así al collado de 1.272 m (1,35). A partir de allí, un buen carril, sube casi hasta la cumbre de Moradas (1.381 m) (2,00), identificada por un vértice geodésico.

Volvemos al collado de 1.272 m y seguimos la pista que bordea la ladera S de Castillazo hasta confluir con una gran pista-carretera que nos lleva en hora y cuarto al collado de Piedralba.

Accesos: Collado de Piedralba, por la cresta ( 2 h )

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