Gora

Tindaya (401 m)

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Javier Urrutia
Sarrera data
2010/09/02
Aldatze data
2020/09/03
7

Aunque no haya visitado Fuerteventura, es posible que haya oido hablar de la montaña de Tindaya, la montaña sagrada de la cultura majorera. Más que por su relación con el universo mágico, saltó a la fama cuando el escultor vasco Eduardo Chillada proyectó sobre ella la realización de una idea que le rondó la cabeza durante años. Para ello necesitaba una montaña que buscó sobre la faz del planeta hasta encontrar, en la isla canaria, la secreta cumbre de Tindaya.

El proyecto consistía en perforar la pirámide natural que se levanta más de 200 m. por encima de la población de Tindaya (171 m). Según el propio artista, crear un nuevo espacio interior conectado con el exterior:

"El gran espacio creado dentro de ella no será vsible desde fuera, pero los hombres que penetraran en su corazón verán la luz del sol, de la luna, dentro de una montaña volcada al mar, y al horizonte, inalcanzable, necesario, inexistente..."

Concebido como un "monumeto a la tolerancia", el proyecto generó grandes y controvertidos debates. El arte, esencia del creacionismo... ¿Es ahora destructivo? ¿Puede ser un monumento a la tolerancia la alteración de este sacro cono traquítico venerado ya por la cultura indígena? Hace milenios ya los seres humanos admiraron la naturaleza que les rodeaba dejando esculpidas huellas sobre el sustrato rocoso de Tindaya en forma de petroglifos. Chillida no es, ni mucho menos, el primer artista que se interesó por este lugar, sino, tal vez, el último...

La obra de Chillida es realmente apasionante. Aunque se tengan limitados conocimientos de arte, quién la estudie con cierta profundidad seguramente se sentirá atraído por ella. La visita al Chillidaleku de Hernani es un buen sitio para iniciarse en la vida y obra del escultor. Aún y todo, parece razonable que la posibilidad de alterar, de ultrajar la montaña majorera por excelencia tenga sus retractores, aunque también surgieron plataformas defendiendo el proyecto. Muchos critican más que la propia "acción artística", lo que puede venir con ella: Construcción de hoteles y otras instalaciones turísticas incrementando el impacto sobre la zona, especulación con los terrenos e, incluso, con la propia piedra extraída en el proceso. El proyecto sigue, en cualquier caso, vivo, así como la constitución de un Parque Nacional en la isla que acogería también la región de Tindaya.

Para los primitivos majos, Tindaya representaba la conexión de la tierra con el firmamento, el "axis mundi" que enlaza el mundo de las divinidades con el mundo de los hombres. Los investigadores de la prehistoria majorera señalan la importancia mágica de la montaña, verdadero lugar de culto a un ser supremo que posiblemente, como en otras culturas ancestrales, pueda identificarse con el astro rey. Un gran templo natural en forma de gran cono alzado sobre el cielo. En la cultura egipcia sabemos que, ante la ausencia de relieve en el terreno, levantaban sus propias montañas: Las Pirámides. Tindaya es una gran pirámide entre el Dios sol y la madre tierra que se unen de forma mágica en la cima.

Sobre la montaña destacan los grabados, los famoso petroglifos, que superan las dos centenas. La mayor parte de ellos son podomorfos (huellas de pie). Se desconoce el motivo de los grabados pero no cabe duda que tendrían lugar con ciertos rituales practicados sobre la montaña, pero se sabe que poseen cierta orientación que coincide con eventos astronómicos relevantes como el ocaso solstilcial.

Pero el carácter mágico de la montaña de Tindaya no sólo se observa a lo largo de la prehistoria. Tindaya es espacio también para las brujas. Una leyenda habla del monje que vivía en soledad en una cavidad bajo el pico. Pese a que carecía de piernas se desplazaba levitando en el aire por el empuje de alguna fuerza mágica. La vertiente NW se lanza hacia el Lomo del Esquinzo, donde según la tradición se situaba el "Bailadero de las Brujas", una cueva donde se practicaban aquelarres.

Desde Tindaya (T2)

En Tindaya (171 m) el sendero de ascenso discurre por la vertiente S. Es una ruta corta pero que discurre por terreno abrupto que requiere un calzado apropiado. Inicialmente discurre por un camino muy marcado que conduce a unas ruinas. Desde aquí, hacia la izquierda la senda cada vez menos firme se desliza hacia la arista S. por la que dsicurre la ascensión. Hay algunos hitos dispersos pero pueden llevar a confusión. Lo mejor es dirigirse hacia el filo de la cresta, trepando un sólido bloque de traquitas y luego por la ruinforme arista hasta la cumbre panorámica cima de la montaña de Tindaya (401 m).

La cara W presenta una ascensión más alpina e interesante a lo largo de una canalón que finaliza en la cima. Aunque el terreno es abrupto treparemos encontrando pasos bastante asequibles (I) que permite coronar la cima de Tondaya (401 m)(F).

Accesos: Tindaya (35 min).

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  • item-iconKarlos Karlos Karlos
    2020.eko irailak 2a

    Muy buena la foto de Txomin Iriarte  en la cual se demuestra el pasotismo y educacion de la persona .En la foto se puede ver bien grande el cartel de prohibición  pero se puede ver como se hace caso omiso y pasando de todo siguen adelante.Sin mas comentarios.