Gora

Izique (1.239 m)

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Itziar Lazurtegi Mateos
Sarrera data
2011/10/29
Aldatze data
2011/10/29
4
Si observamos un mapa topográfico de El Hierro o una fotografía aérea de la isla, llaman la atención los profundos desniveles que se producen en poco espacio entre la línea arqueada de cumbres y la plataforma costera noroccidental. La figura que dibuja el relieve se asemeja a una hoz invertida en la que la empuñadura estaría formada por los Riscos de Tibataje y el filo por el anfiteatro de El Golfo. En el punto de inflexión entre ambos se encuentra La Fuga de Gorreta, un escarpado e imponente acantilado de 1.100 m de caída donde sobreviven algunos ejemplares de Lagarto Gigante de El Hierro, una especie en grave peligro de extinción. En la vertical de la Fuga (con este expresivo nombre llaman los herreños a los precipicios y espigones rocosos), se sitúa el mirador natural de Izique, con vistas de vértigo sobre el litoral y los blancos pueblos diseminados a pie de risco.

Desde Frontera

Situados en Frontera, nos dirigimos a la ermita Nuestra Señora de Candelaria, punto de inicio del recorrido (340 m). Antes de emprender la ruta merece la pena visitar el curioso campanario exento de la ermita, situado sobre la rojiza montaña de Joapira (373 m).

Partimos hacia el E.SE siguiendo las marcas blancas y amarillas del P.R.-EH-8 o Camino de Jinama, uno de los senderos tradicionales más bonitos y mejor conservados de El Hierro. Tras un tramo por asfalto, se gira a la izquierda para entrar en el antiguo trazado de Jinama, que asciende inicialmente entre viñedos y cultivos. Después de pasar junto a una cruz (516 m), el sendero describe varias revueltas y cruza el Barranco de las Esquinas (610 m), llegando a continuación al Mocán de los Cochinos (620 m)(0,40). Este hermoso ejemplar de mocán (Visnea Mocanera), con grandes raíces al descubierto, debe su peculiar nombre a que en él se ataban antiguamente a los cerdos durante las tradicionales mudás (mudadas), los cambios temporales de residencia que realizaban los herreños para cuidar de cultivos y ganados según las estaciones.

El recorrido prosigue en continuo ascenso inmerso en el verdor de la laurisilva y alcanza consecutivamente la Cruz del Fraile (702 m), el Mocán de la Sombra (786 m) y El Miradero (933 m)(1,30), un sitio ideal, como su nombre indica, para contemplar tanto la zona de cumbres como la recortada línea costera. En algunos puntos del camino encontramos unos troncos puestos a modo de mojones en los que están tallados por un lado los metros que se llevan desde Frontera y por el otro los que restan hasta la ermita de la Caridad, situada al final (o comienzo, según como se mire) del Camino de Jinama.

El itinerario continua hacia el Descansadero de la Virgen (1.001 m), la Cueva de las Pipas (1.007 m) y una curiosa oquedad triangular (1.060 m)(1,50). Tras una pequeña tregua en la subida, el sendero vuelve a empinarse y a zigzaguear por las paredes de los riscos hasta alcanzar el llamado Cuchillo de Jinama, una gran laja vertical de piedra que es en realidad un dique volcánico puesto al descubierto por la erosión. Pocos metros más arriba se encuentran la pequeña ermita de la Caridad y el Mirador de Jinama (1.240 m)(2,20). Hasta este punto se puede acceder en vehículo desde San Andrés, por lo que se puede iniciar aquí el recorrido. Esta opción es, obviamente, mucho más descansada, pero nos perderemos uno de los caminos históricos más atractivos de la isla.

Tras disfrutar de las hermosas panorámicas que ofrece el mirador, nos dirigimos a la carretera y casi inmediatamente tomamos a la izquierda una pista de tierra (NE) que transcurre en paralelo al margen superior de los acantilados. Cuando la pista se acaba, transponemos un cercado de piedra seca y continuamos campo a través hasta el visible vértice geodésico de Izique, situado sobre un pequeño altozano (1.233 m)(2,50). El vértice se encuentra en posición algo retrasada respecto al borde de los riscos por lo que es interesante seguir unos metros para poder asomarnos (con precaución) sobre la vertiginosa Fuga de Gorreta y obtener así una perspectiva casi aérea de la enorme herradura de El Golfo, abarcando desde la Punta de Arenas Blancas al W., hasta la Punta de Arelmo y los Roques de Salmor al E., declarados éstos últimos Reserva Natural Integral.

Desde San Andrés

Al W. de San Andrés, tomamos la EH-10 (indicador a Garoé) y aparcamos en una gran explanada que queda a la derecha (1.055 m), cerca de una encrucijada de varios senderos balizados. Siguiendo (W) las marcas del P.R.-HI-8 (San Andrés-El Golfo) cruzamos la Meseta de Nisdafe, una extensión de terreno dedicada principalmente a la cría de ganado, con pastizales y cultivos delimitados por muretes de piedra seca (sin argamasa) que forman una ondulada retícula. El camino transita junto a una zona que recibe el curioso nombre de La Tierra que Suena, debido al parecer a la existencia de una serie de tubos volcánicos en el subsuelo que retumban al paso de las caballerías.

Dejando la Montaña de Afosa (1.239 m) a la izquierda, se llega al Mirador del Jinama (1.240 m)(1,15), desde donde se enlaza con el itinerario anterior hasta el vértice de Izique (1.233 m)(1,45)

Otros accesos

Desde el Mirador de la Peña (642 m), obra de César Manrique, o desde la ermita Virgen de la Peña (750 m), es posible recorrer el borde superior de los riscos de la Reserva Natural Especial de Tibataje hasta llegar a Izique (1.239 m). Algunos mapas grafían el itinerario como peligroso ya que transcurre pegado al borde de los escarpes pero los tramos expuestos pueden evitarse por el interior por lo que, actuando con conocimiento, el recorrido tampoco reviste especial dificultad.

Accesos: Ermita Nuestra Señora de Candelaria, Frontera (2 h 50 min ); San Andrés (1h 45 min).

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