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Marcha por la Costa - Ajo - Galizano ( Cabo Quintrés )
Javier Tezanos Díaz
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2016.eko urtarrilak 31a
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2016.eko urtarrilak 31a
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Marcha por la Costa - Ajo - Galizano ( Cabo Quintrés )

La costa que va desde la Ría de Ajo hasta la desembocadura el Río Herrera, en la Playa de la Canal (Galizano), está formado por una sucesión de escarpados acantilados, algunos de ellos de más de 100 m, y recoletas playas. Entre los primeros, destacan las impresionantes atalayas las Puntas del Rostro, Cárcabo, Urdiales y Quintres, el más impresionante, agreste y alto de todos estos acantilados. Las playas que se encuentran en este espacio son las de Cuberris, Antuerta y La Canal.

Esta costa está formada por masas de calizas masivas del cretácico que conforman acantilados subverticales, sobre los que se desarrollan masas de encinar cantábrico. Es una costa fuertemente batida por los vientos de poniente y el fuerte oleaje, que solo encuentra resguardo en algunos puntos donde se acumulan los pequeños arenales citados.

La salida se realiza desde El Barrio del Convento de Ajo, junto al Convento de San Ildefonso (36 m). Desde la entrada principal se camina hacia el E, rodeando el edificio y tomando una calle (NE) que sale del caserío e, inmediatamente, se convierte en pista, comenzando a bajar por la vaguada de un regato que queda a la derecha. Se camina por el borde de un eucaliptal (queda a la izquierda). Poco después de terminado éste, el camino se dirige hacia una casa (derecha) momento en que hay que dejar la pista para continuar por un camino, que sale de frente y discurre por la zona de La Llana.

A la derecha se puede ver un reducto de la ría cercado por un dique. Se trata de la Presa de Vallentí, donde se encuentran las ruinas del molino de mareas Pasaduiro. Este nombre proviene de la antigua palabra “Pasaduero” (duiro = duero = agua), ya que en este punto había un paso que utilizaban los peregrinos, a Santiago de Compostela, para vadear la ría en marea baja.

Se sigue durante un buen trecho llaneando por la orilla de la ría hasta que el camino da un brusco quiebro a la izquierda (para salvar un entrante de la ría) y sube, de repente, 12 m a un altozano cuya parte superior está despejada. El camino continúa hasta alcanzar una amplia pista por la que transitan los coches. Se sigue por ella a la derecha para pasar entre unas piedras, que han puesto para que los vehículos no vayan más allá. Por este camino se cruza el bosque autóctono de El Zaguán.

Faltando unos 70 m para alcanzar la orilla de la ría, se llega a una bifurcación, donde se seguirá por la izquierda para seguir un buen trecho junto a la ribera de la ría, durante el cual se harán dos quiebros para salvar sendas vaguadas, la primera en el lugar llamado Ciudad. En la segunda, llamada de Santiago, debido a que ahí hubo un santuario llamado Santiago de Azaga, junto al que desemboca un arroyo a la ría. Poco después comienza la subida hacia el Barrio de La Sorrozuela (23 m, en el punto central, algo más bajo que el resto), también conocido como Barrio de la Mina.

Al alcanzar la primera calle de esta lujosa urbanización se sigue a la derecha, para continuar al NE hasta llegar junto a un seto (izquierda), detrás del cual hay una piscina. Aquí se sigue a la izquierda hasta pasar dos aparcamientos, después de los cuales se vira a la izquierda. La calle da una curva a la derecha y en el momento que se pasa el cercado de la casa de la derecha se deja el asfalto para pasar un paso de hombre (derecha)   y caminar entre los cercados de las casas más altas de la urbanización y unas retorcidas encinas.

Al salir a una zona despejada se alcanza la parte alta de una punta, ya en mar abierto, desde la que se bajará a la izquierda, para salvar un alargado entrante del mar, volviendo después al NE para ir directamente al Cabo de Ajo (12 m), en cuyo camino se pasará junto a una cueva que el mar ha horadado en la roca.

 

Después se retrocede por esta placa rocosa, para ir después a la segunda punta de este cabo, donde se encuentra La Ojerada (24 m) (así lo llaman los lugareños, aunque en la documentación también se encuentra como Ojarada, e incluso las Gafas del Mar), un precioso enclave donde la erosión ha realizado varias cuevas, dos de ellas con gran parecido a unos ojos. Entre estas rocas también existen pequeños bufones, que en las mareas altas de otoño e invierno proyectan fuertes chorros de agua.

 

Se vuelve por la plataforma hasta salvar la prominencia donde se encuentran las cuevas, para virar a la derecha (O) continuando por la orilla del acantilado. En este recorrido se pasa entre dos tapias y el borde del cortado. Nada más acabar la segunda se entra en el recinto del Faro y, enseguida, se alcanza la Punta del Rostro, el punto geográfico más septentrional de Cantabria. Desde aquí se tienen unas impresionantes vistas, divisando toda la costa hasta la Bahía de Santander y, como telón de fondo, la Cordillera Cantábrica.

Continuando por el borde del acantilado se llega al Faro de Ajo, situado en el extremo NO sobre el punto más alto de este cabo (62 m). Este faro es de reciente construcción, ya que el primer proyecto data de 1904, aunque fue rechazado, lo mismo que el siguiente proyecto de 1914. Finalmente, se construyó en 1930, debido a que se habían producido varios naufragios en la zona. La torre era de sección cuadrangular y la instalación de alumbrado funcionaba con acetileno comprimido disuelto en acetona, con luz incandescente. Posteriormente fue apagado durante la Guerra Civil, desde agosto de 1936 hasta que los “Nacionales” conquistaron la zona (abril de 1937). En 1985 se hizo una reconstrucción total del edificio, del que sólo se aprovechó la linterna del antiguo faro. El sistema luminoso es automático, eléctrico y de gas, con lámpara de 500 W, que proyecta grupos de luz de 3 ocultaciones cada 16’’, con alcance de 17 millas. El primer faro se edificó sobre las ruinas de una torre vigía, que en unión de la Casa de la Vela (una construcción anexa al faro) se utilizaban para prevenir desembarcos de salteadores y piratas.

Siguiendo por la línea del acantilado se va virando para quedar al SE, dejando a la izquierda la urbanización El Farón, dentro del cual está el Camping Cabo de Ajo. Un poco más adelante se llega a las instalaciones del Camping La Playa, donde se tomará la carretera de acceso, por la que se bajará hasta  llegar  al aparcamiento de la  Playa de Cuberris. Esta  playa (4  m) se  ha formado en  la desembocadura del pequeño Arroyo de la Bandera, que excavó esta recoleta cala que se conserva salvaje y aislada. Los promontorios rocosos de roca caliza forman un paisaje curioso en el que se alternan las extensiones arenosas, ideales para el descanso y el baño, con las angosturas y brechas propias de la costa norte. Esta playa está protegida por el Cabo de Ajo, a la derecha, y por la Punta Cárcabo, a la izquierda.

Se cruzará la playa para tomar un camino, que sale al otro lado de la misma, justo donde acaba el paseo marítimo, para pasar a la Playa de Antuerta. Sin embargo, no se bajará a ésta y desde la collada (19 m), que hay en la Punta Cárcabo, se seguirá a la izquierda, bordeando completamente el acantilado de esta playa, hasta alcanzar la Punta Urdiales (38 m).

La Playa de Antuerta, conocida también por La Cala, tiene una arena fina y dorada, es tranquila, apacible y está protegida de los vientos. Su orientación al N, propicia la entrada de olas, lo que hace que sea frecuentada por numerosos aficionados del surf, como de los del wind-surf. Por otra parte, es muy recomendable observar esta cala desde los escarpados acantilados que la bordean.

Desde Punta Urdiales se continúa subiendo por el borde del acantilado, atravesando un bosquete de encinas después del cual se pasa junto a al entrante de Boquera cuya pared baja en vertical hasta la rompiente. Después de rodear esta depresión se vira al SO, caminando hacia el interior, subiendo hasta la cabecera del Regato de Vioña, con el fin de salvar la profunda vaguada que este caudal ha labrado en el cantil. Poco después se alcanza una pista asfaltada, por la que se seguirá a la derecha (N-NO) hasta el alto de La Atalaya (135 m), punto culminante del Cabo Quintrés, considerado el acantilado más alto de Cantabria. En realidad se llega a la cota 129 m, ya que la zona alta forma parte de una explotación ganadera particular y está cerrado. Conviene acercarse hasta el borde del acantilado (80 m hacia el NO) para constatar la altura de este promontorio (132 m en vertical). Desde este cabo se tienen unas magníficas panorámicas de la costa, que abarcan, por la montaña, desde los Picos de Europa hasta los montes de Las Encartaciones (Vizcaya) y, por el mar, se divisan desde los Cabos Machichaco, Villano, Punta Galea y Quejo hasta Cabo Mayor.

En la cumbre de la Atalaya hubo, desde el s XVIII, una torre de señales que comunicaba Santander con Santoña por medio de banderas y señales de humo. En 1936 se montó en este punto una batería de costa, cuyos restos aún se pueden observar en el centro de la finca citada. Estas instalaciones constaban de dos emplazamientos para cañón, dos polvorines subterráneos unidos por una galería de 30 m de longitud y un refugio-cuartel, también subterráneo. Los emplazamientos para cañón, apenas son visibles en la actualidad, ya que han sido cubiertos casi completamente por la vegetación, al contrario de lo que sucede con la galería, que está bastante bien conservada pese al tiempo transcurrido, ya que cuenta con gruesas paredes y techo de hormigón, por lo que aún es transitable.

Se vuelve por el mismo camino, pero continuando por la pista, que se aleja de la costa, ya que se debe salvar el profundo y alargado barranco del Arroyo de Vioña. Al llegar a la cabecera de éste, justo en el Alto de las Minas (166 m, pero 154 m en el punto por donde se pasa), se encuentra una desviación a la derecha (O-NO), que se tomará. Después de pasar un eucaliptal se llega al Alto de Galizano (169 m), también llamado Alto del Castillo (este es el punto más alto de la marcha). Al empezar a bajar se obviarán dos salidas a izquierda y derecha, para llegar a un cruce. El ramal de la izquierda baja directamente a Galizano, el de frente va a unas casas con instalaciones ganaderas, por lo que se seguirá por la derecha.

En la siguiente bifurcación se tomará la de la izquierda, hasta alcanzar las ruinas de la Ermita de San Pantaleón (130 m) (edificada en honor este mártir del siglo IV) (la situación de esta ermita está equivocada en todos los mapas, que la sitúan en las últimas instalaciones ganaderas mencionadas). Actualmente solo se mantienen en pie tres muros, así todo, anualmente se convierte en el lugar de la romería en honor a este santo. Aquí se deja la pista, tomando (derecha, O) un camino, que cruza la campa donde se celebra esta fiesta, que baja y se introduce en un eucaliptal. Unos 500 m después se deja la pista, para tomar una desviación a la derecha, que se dirige directamente a la costa.

Al salir del arbolado el camino da una cerrada curva a la izquierda para seguir por el borde del acantilado, llegando a la Punta Cucabrera (35 m). Inmediatamente el camino se desvía, para salvar una vaguada, que cae a una pequeña ensenada donde se encuentra la Cueva Cucabrera (desde el camino sale un sendero (a la derecha) que baja al fondo de esta cala, donde se encuentra la cueva.

Siguiendo por el camino se bordeará la Playa de La Canal, de Galizano (sin entrar en ella), al fondo de la cual se cruzará el cauce del Barranco de la Colina y a continuación el Río Herrera (que es el “escultor” de la canal donde está ubicada la playa). Poco después se llega a la carretera CA-441, de acceso a la playa, por la que se continuará (izquierda, S) hasta el centro de Galizano (24 m). 

 

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