Cancho del Berrueco - El Yelmo - Cancho del Berrueco
- Acceso: El Cancho del Berrueco es una aguja aislada que se alza en el término municipal de Manzanares el Real, junto a una pista llamada Avenida de Peña Real. Está situado 35 km al norte de Madrid, yendo por Colmenar Viejo y las carreteras M-862 y M-608. En las proximidades, hay junto al carril varias explanadas donde aparcar. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de partida al punto de inicio de la excursión en el siguiente link a GoogleMaps.
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Tiempo en movimiento: 4h36
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Dificultad: PD-. Trepada de 50 m, de escasa dificultad (II-) y poca exposición en el Yelmo.
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Descripción: Desde El Berrueco, continuar, ya a pie, por la pista que remonta el Arroyo del Mediano. Al pasar la loma del Jaralón, continuar por el ramal que se encarama a la misma y recorrerla hasta topar, al pie de su culminación el Risco de los Fantasmas, con la Senda Maeso. Tomarla a la izquierda (SO) y seguirla hasta que se abre a la derecha (O) una gran vaguada verde entre canchos. Dejarla entonces por cualquiera de los trazos que remontan el tubo hasta estar frente a la cara norte del Yelmo. Volverse a la izquierda (S) para superarla, primero por una repisa diagonal izquierda (II-) y, luego, por una angosta chimenea (I), que sale a la cresta del risco un poco al este del vértice de El Yelmo (PD-).
Destrepar la chimenea y girar a la derecha (E) para descender por placas de suave pendiente (I). Al llegar al matorral, tomar un trazo que lo atraviesa, rodeando la base del risco, y va a salir a la Pradera del Yelmo (F) frente al roquedo donde están las cuevas-vivac que suelen usar los escaladores. Seguir por una senda que, a la izquierda del mismo, se dirige al este y desemboca al poco en la Senda Maeso. Tomándola a la derecha (S), se desciende por la vertiente meridional hasta la Gran Cañada, donde se cruza con el Cordel de La Pedriza (GR). Tomándolo a la izquierda (E) y siguiendo las marcas amarillas, se regresa a El Berrueco. -
Comentario: Hermosa excursión por la Pedriza, con ascensión a su risco más famoso. Además, asciende por una ruta de aproximación poco usada pero que, a mí, me parece muy bonita y una de las pocas sendas panorámicas que hay en La Pedriza. Luego, la bajada por la Senda Maeso ya nos aportará el típico ambiente pedricero de roca y vegetación, un poco claustrofóbico a veces, pero fascinante. La vía, además de escasa dificultad, tiene tan poca exposición que puede ser acometida por cualquier senderista con cierta seguridad y sin fobias, sin necesidad de seguro. En la chimenea, el problema no es caerse: es pasar por un sitio tan estrecho. Respecto a las sendas, en la Pedriza nunca son todo lo cómodas que se podría esperar; son habituales lo tramos muy empinados y sueltos o lo afloramientos rocosos que obligan no sólo a levantar pierna, sino incluso a ayudarse de las manos. Por eso, la bajada a la Gran Cañada puede resultar tan selectiva como la trepada al Yelmo.
